
QUERIDOS AMIGOS:
Concretamos hoy el vigésimo homenaje a las Víctimas del Terrorismo en esta histórica plaza. Y en el día de hoy lo hacemos rindiendo un especial homenaje a nuestro querido amigo Horacio Zaratiegui, que tanto hiciera para que estos actos se hicieran realidad. En momentos en que la mentira oficial comienza a sufrir grietas cada día más grandes, quien fuera uno de los iniciadores de esta lucha por la verdad histórica, ya no está más con nosotros... pero tenemos la certeza de que nos sigue acompañando desde lo alto... intercediendo por nuestra causa desde la casa del Padre.
Varios son los sucesos que recordaremos en esta semana. El 27 de agosto de 1970, un comando de la Organización Terrorista Descamisados asesinaba a quemarropa al dirigente gremial José Alonso. Los infiltrados en el peronismo no toleraban las diferencias. El que no estaba con ellos merecía la muerte.
El 27 de agosto de 1973, en pleno gobierno constitucional, el Señor Marcelino Mansilla, dirigente gremial de la CGT, también encontraría la muerte de la mano de la izquierda blindada del peronismo. Un grupo de las Fuerzas Armadas Peronistas, con aproximadamente 20 disparos, terminaba con los sueños de este hombre casado y padre de 3 hijos.

Dos días después, el 29 de agosto de 1974, era asesinado el Capitán Retirado del Ejército Argentino Carlos Arteaga. Otro comando terrorista lo había secuestrado cinco días antes, al salir de un evento cultural organizado por la Universidad Nacional de Luján. También era casado y padre de tres hijos.
El 20 de agosto de 1975, siete miembros de la Policía de la Provincia de Córdoba mueren asesinados en el ataque al Comando Radioeléctrico de la mencionada fuerza del orden. Una crónica del diario La Opinión, de Jacobo Timerman decía: Súbitamente, la plaza se transforma en un teatro de guerra. Solitarios ocupantes de bancos, desenfundan armas largas y comienzan a disparar contra el edificio de la jefatura.... En una visión increíble, algunas personas que se desplazaban inocentemente, con carritos de frutas, changuitos y cochecitos de bebés, quitaron el camuflaje y sacaron armas de todo tipo. Esta era la catadura moral de los jóvenes idealistas homenajeados por los K.
El 28 de agosto de 1975, a las 12 horas cincuenta minutos, terroristas montoneros ejecutan en la ciudad de Tucumán un atentado contra un avión Hércules de la Fuerza Aérea, que transportaba a 114 gendarmes que pretendían pasar al descanso, después de haber operado en el monte tucumano. 150 kilogramos de explosivos son colocados en una alcantarilla por donde pasaba el avión, ocasionando la muerte de 7 miembros de la Gendarmería Nacional. La intención de los montoneros, según confesarían más tarde es su revista Evita Montonera, era dar muerte a todo el personal.

Como podemos apreciar, nadie estaba a salvo de la demencia marxista. Los sindicalistas, los empresarios y los miembros de fuerzas armadas y de seguridad constituyeron grupos humanos con identidad propia que fueron sistemáticamente atacados, como parte de la política de las organizaciones terroristas... y estos hechos, a no dudarlo, constituyen crímenes de lesa humanidad que continúan esperando justicia.

Muchas Gracias
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