Política
Exclusivo (Diario Perfil, sábado 2 de enero)
Por primera vez, hablan las esposas de los represores Donda, Pernías y Tallada
Graciela de Donda, Ana María de Pernías y Beatriz de García Tallada relatan su experiencia junto a sus maridos, hoy juzgados por los crímenes de la ESMA. Historias escalofriantes.
Por Emilia Delfino
Salida. Las mujeres de García Tallada, Pernías y Donda; junto a Cecilia Pando abandonan los tribunales de Comodoro Py el último martes. Pidieron reserva de imagen.Graciela de Donda carga un sobrepeso de palabras.
La mujer que hace 40 años comparte la vida con el represor Adolfo Miguel Donda Tigel rompió el silencio en una entrevista con PERFIL. Su esposo es señalado por sobrevivientes como el jefe de los secuestros de su propio hermano José María y de su cuñada, María Hilda Pérez, y como el entregador de su sobrina Victoria, nacida en cautiverio en agosto de 1977, criada por otro represor, Antonio Azic.
“Lo que más me duele es que digan que mi marido secuestró a su hermano. (Se quiebra). José María no quería que él estuviese en la Marina, para preservarlo, y a su vez, Adolfo no quería que José María estuviese en la Juventud Peronista para preservarlo. Los dos se querían mucho, se llevaban nueve años. No discutían, eran realmente muy buenos el uno con el otro. Mi marido es una víctima de la pérdida de su hermano”, se adelanta a las preguntas. A su lado están Ana María de Pernías –esposa del represor Antonio Pernías–, Beatriz de García Tallada –mujer del médico de la Armada Manolo García Tallada–, quienes también participaron en la entrevista, y Cecilia Pando.
“En 1977, cuando secuestraron a José María y su esposa, nosotros estábamos en Puerto Belgrano, pero dicen que a Adolfo lo vieron en la ESMA. Ese año nace Victoria Donda. Nosotros nunca supimos del nacimiento de esta chica, ni siquiera sabíamos que mi cuñada estuvo presa en la ESMA ni que estuvo embarazada.” Su testimonio se contradice con el de la familia de María Hilda Pérez que señala a “Jerónimo” o “Palito” –los alias de Donda– como el responsable de los secuestros de sus familiares.
—¿No sabía de la existencia de Victoria?
DONDA: Nos enteramos en 2004, cuando se dio a conocer su caso. Me gustaría saber quién entregó a Victoria y por qué, sabiendo que tenía un tío en la Armada, no se la dieron a mi marido. Eso me va a quedar toda la vida. Pero también sé que esto pasa en una guerra. En una guerra también hay gente cobarde. Hay alguien que mató a su hermano y no se anima a decírselo.
—¿Quién mató a José María, entonces?
D: Lo único que él pudo averiguar es que se lo llevó la Aeronáutica, al igual que a su mujer. Pero después no sé cómo desembocó en la ESMA. Mi marido es una víctima de la pérdida de su hermano, no es un victimario. Eran una familia muy bien constituida. Y nosotros nos hicimos cargo de la primera hija del hermano, Daniela, que es la hermana mayor de Victoria. Yo esto lo quiero dejar en claro para Victoria, para que sepa que realmente nunca supimos de ella.
—¿El intentó rescatarlo?
D: Mi marido siempre actuó con su nombre, eso de los seudónimos son inventos. Siempre buscó a su hermano y yo, al día de hoy, veo a una persona de espaldas con la fisonomía de José María y creo que es él. No creo que todo lo que pasó estuvo bien, entiendo el dolor del otro lado. La que estuvo más cerca de la historia fui yo. Fuimos con mi suegra a muchos lugares a buscarlo.
—Cuando lo acusan del crimen de su hermano, ¿cómo se defiende?
D: A un marido lo llegás a conocer en lo más profundo. Cuando estábamos en Puerto Belgrano, una madrugada, a las 3 de la mañana, lo vi llorando por la muerte de su hermano. Lo amaba.
—¿Pudo hablar con Victoria alguna vez?
D: No, (se quiebra) no es el momento.
—¿Pero quisiera hacerlo?
D: Sí, con el tiempo sí. Cuando estemos en otro país. Yo lo quería mucho a mi cuñado, lo conocía de chiquito. Le decía: “Pensá en tu hija –por Daniela–, pensá en tu mujer”. Pero él estaba tan convencido de lo que hacía. Murió por sus convicciones. Y su hija, Daniela, hoy siente que la abandonaron. Pero él hizo todo por el futuro de su hija. Mirá qué futuro. Seguimos todos enfrentados, estúpidamente. Creo que es un conflicto que algunos les conviene porque sacan rédito.
—¿Se refiere a las indemnizaciones que reciben las familias de los desaparecidos?
TODAS: Por supuesto.
—¿Qué saben que pasó adentro de la ESMA?
D: Creo que de una pequeña verdad, que es que estuvieron (detenidos) en la ESMA, armaron una gran mentira.
PERNIAS: Creo que todo lo aumentaron al cien por ciento.
G. TALLADA: Hay que reconocer que se torturó.
D: La memoria es subjetiva, es lo que vos te acordás. Tiene que ver con lo que viviste, en cambio la historia es lo que pasó.
—Hay muchas acusaciones de violaciones a mujeres detenidas…
D: No. Yo no creo que nadie haya gozado de la tortura.
P: Conocemos a nuestros maridos y sabemos que no.
GT: Yo no lo creo.
—Se han detallado las condiciones inhumanas de vida en la ESMA…
D: En la cárcel, mi marido convive con ratas, cucarachas. A nosotras nos desnudan de a dos para entrar a los penales.
—¿Es comparable?
D: ¿Sabés lo que son siete años de eso? Hace treinta años que vivo esta tortura. Todo lo que ellos pueden contar, nosotras ya pagamos con creces.
—¿Se refiere a la condena social?
D: Nunca sufrimos condena social. Pero sí duele horrores cada vez que tenemos que ir al penal y ver las condiciones en que viven nuestros maridos.
P: Además, el almirante Godoy estuvo en la ESMA y nadie lo toca.
—¿El actual jefe de la Armada operó en la ESMA durante la dictadura?
TODAS: Obvio.
GT: Estuvo en la ESMA en el ‘77: lo saben todos nuestros maridos.
lunes 4 de enero de 2010
viernes 18 de diciembre de 2009
Discurso de DR SOLANET – Pte. de ABOGADOS x la JUSTICIA y la CONCORDIA.
Queridos amigos:
Hace un año Juan Ignacio Ymaz y Mariano Gradin, a quienes les rendimos sentido homenaje, sensibles a la situación que vivían nuestros presos políticos, imaginaron la necesidad de agrupar abogados para visitar las cárceles, actividad que el primero hacía desde tiempo atrás.
Esta fue la semilla que muy pronto germinó. Ya en enero éramos casi veinte, cuando formalizamos la Asociación fuimos doscientos y hoy somos alrededor de trescientos abogados, además de los numerosos adherentes.
Si bien acerca de este drama siempre tuve la misma posición y pensamiento, luego de mi primer visita a la cárcel de Marcos Paz, y compartir un par de horas con los cautivos, asumí el firme compromiso de ocuparme en la medida de mis posibilidades, de la suerte de estos hombres sometidos al escarnio de ese injusto y vejatorio encierro. Cito mi experiencia por cuanto es la que mas conozco. Pero ello nos pasó a todos quienes iniciamos la concurrencia metódica a las cárceles de Marcos Paz, Ezeiza, Campo de Mayo y Villa Devoto. Desde hace un año, los abogados de nuestra Asociación, hemos tenido presencia todos los miércoles en estos sitios de cautiverio. Desde esta experiencia, frente a esta realidad, ningún argentino bien nacido puede permanecer indiferente.
Esta fue la semilla que dió origen a nuestra Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, y será siempre el motivo que animará nuestra gestión.
Cuando conformamos nuestra Asociación, lo hicimos escandalizados por las violaciones a los derechos humanos y a las más elementales garantías constitucionales que se estaban negando en los juicios por los hechos ocurridos en la guerra de los años 70.
La Argentina había encarado un proceso de pacificación mediante la solución implementada con el dictado de las leyes de amnistía o perdón llamadas de punto final y de obediencia debida, para aquellos que cumplían funciones subordinadas, leyes que fueron convalidadas por la CSJN. Esta política fue continuada y profundizada por los presidentes Menem, De la Rua y Duhalde, mediante los indultos, hasta que el gobierno de Kirchner, trastocó todo, instaurando el aberrante régimen de venganza, enfrentamiento e ilegalidad que vivimos hoy.
Lo hizo removiendo a los integrantes de lo que el llamaba la “mayoría automática” de la Corte del Presidente Menem, sólo para reemplazarla por otra “mayoría automática” que le asegurara la reapertura de todos los juicios a militares e integrantes de las fuerzas de seguridad. Sólo a ellos y no a los guerrilleros que tomaron las armas contra el estado argentino, muchos de los cuales hoy ocupan importantes cargos en el gobierno.
Mediante fallos condenados por los más ilustres autores de la Argentina, incluida la Academia Nacional de Derecho, en dictamen unánime, esta Corte ha barrido principios liminares del derecho, entre ellos el de legalidad (Art.18, CN), irretroactividad de la ley penal, aplicación de la ley penal más benigna y cosa juzgada. Principios éstos cuya instalación y vigencia insumió siglos de la historia de Occidente.
Revisaron decisiones soberanas de los otros dos poderes y les quitaron insólitamente los instrumentos –facultad de dictar amnistías e indultos- que la Constitución les dió para lograr el fin perseguido en el Preámbulo: consolidar la paz interior.
Hoy hay más de 600 presos políticos, y son presos políticos por cuanto su detención obedece a una decisión política, inspirada en oscuros designios ideológicos. Para ello, el gobierno se vale de la complicidad de jueces miedosos y corruptos. Estos deben saber que enfrente tienen a trescientos abogados que los estamos mirando. Se sigue deteniendo gente- todos mayores o ancianos, muchos de los cuales tenían 20 años o poco más en épocas de la guerra, que son los únicos a las cuales se les niega en la Argentina las más elementales garantías de que goza un ciudadano: les niegan la excarcelación; los mantienen detenidos 5 o 6 años sin condena (contra todo que dicen los Tratados de DDHH), se los mantiene en cárceles pese a tener más de 70 años. Han muerto en cautiverio más de 60 de ellos- .
Se mantiene a la Justicia Federal ocupada casi con exclusividad en el juzgamiento de estos hechos ocurridos hace 30 años. Es la misma Justicia Federal que debe investigar en todo el país los actos de corrupción de los funcionarios del gobierno, la que juzga los delitos de tenencia de armas y tráfico de drogas.
Como resultado, a los ciudadanos nos matan como perros, reina la impunidad para los funcionarios y los delincuentes; se envía un mensaje muy claro a las fuerzas de seguridad de no intervención: sólo sus miembros no gozan de los derechos procesales mínimos cuando se los juzga, se mantiene al país enfrentado alimentando rencores del pasado, y todo en un marco de completa ilegalidad.
Abel Posse, en un formidable artículo publicado hace algunos días, en La Nación, que ha provocado la ira de la izquierda y de casi toda la dirigencia política frívola, afirmaba que “con persistencia gramciana, los guerrilleros que rodean a los Kirchner aunque ya estaban generosamente indemnizados por sus derrotas de los 70, lograron afirmar la teoría de demoler las Fuerzas Armadas, lograr que los policías se sientan más amenazados e inhibidos en la tarea de represión de los delincuentes en su agresión y que la justicia se ausenta en este proceso de crisis, sin reaccionar con energía ante la creciente criminalidad, concediendo excarcelaciones a una gran cantidad de delincuentes, incluso en casos de asesinatos y uso de armas”. Debemos agregar, mientras mantiene encerrados ilegalmente a quienes, como los jueces son conscientes, de ningún modo su libertad significa el menor riesgo para la sociedad.
No pretendemos reivindicar en particular a nadie. Simplemente denunciamos que si consentimos la violación de los principios constitucionales penales, no importa a cuál de nuestros adversarios le sea aplicado, estaremos poniendo en peligro la libertad de todos los ciudadanos para el futuro y abriendo las puertas a la tiranía. Desconocer el principio de legalidad -Art. 18 de la CN –que es el que contiene todas estas garantías- es el primer paso para la instauración de un grosero despotismo.
A esta altura del año, a título informativo, podemos adelantarles que el trámite de nuestra personería jurídica está avanzando, hasta ahora sin inconvenientes. Algunas de las acciones realizadas que podemos destacar, fueron nuestros viajes, a Rosario, donde nos entrevistamos con el Colegio de Abogados, familiares de presos políticos y visitas a la prisión federal y a la cárcel provincial. A Córdoba, donde nos entrevistamos con el vicepresidente de la Cámara Federal, familiares de los presos políticos, a quienes visitamos en el penal de Bower. Asimismo realizamos un acto público en la Bolsa de Comercio, con gran concurrencia. En ambas ciudades dejamos sentadas las bases para la conformación de asociaciones similares a la nuestra. En el mes de octubre organizamos una mesa redonda en el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, con el tema “El Bicentenario, la Justicia y la Concordia” a cargo de los Dres. José María Bandieri, Vicente Massot y Jorge Vanossi, donde también hubo una numerosa concurrencia. El 11 de noviembre, en el marco del Congreso de la Unión Internacional de Juristas Católicos, celebrado en Madrid, nuestros consocios y miembros de la Mesa Directiva, Dres. Eduardo Bieule y Octavio Schindler, presentaron los objetivos de nuestra Asociación, junto a la denuncia de los hechos que dieron motivo a su fundación. Desde ya destacamos la relevancia de esta presentación, atento a la importancia de los representantes de los países concurrentes y la estrecha relación que mantiene la institución con la Santa Sede.
Hemos concurrido y seguiremos haciéndolo a las audiencias públicas en las distintas causas en que estén involucrados los presos políticos, muchas de ellas con bastante similitud a un circo romano.
Los directivos de nuestra Asociación hemos mantenido entrevistas con el Nuncio Apostólico, Obispos, dirigentes políticos, asociaciones afines, civiles y militares, con las cuales mantenemos estrecho contacto, y continuaremos haciéndolo con las autoridades militares en actividad y del Sistema Penitenciario Federal, etc..
Próximamente quedará en funcionamiento la página web.
Estamos planificando nuestra gestión para el año que viene.
Señores, debemos poner nuestro esfuerzo en despertar la conciencia de nuestra sociedad, influida por la historia mentirosa que aturde desde hace treinta años. Debemos empeñarnos en instalar el tema en la dirigencia política, que hasta ahora ignora dolosamente la tragedia.
Urge, en vísperas del bicentenario, volver al cauce de la constitución histórica, recurriendo a los remedios que están en su texto y que ninguna convención internacional ha abolido, que permitirían afianzar la paz interior y superar las secuelas más dolorosas de nuestra guerra, mediante una generosa ley de amnistía.
Nuestra gestión esta ordenada a reclamar el pleno restablecimiento del estado de derecho, sustento de un orden justo, cimiento indispensable para alcanzar la paz. La paz que no es pacifismo conformista. Nosotros no pertenecemos a esa clase de pacifistas. Nuestro compromiso no es el de los tibios, menos en esta hora, en esta argentina difícil, profundamente confundida y degradada. Decía Mons. Aguer que “la paz social depende de la plena vigencia de ese conjunto de relaciones de justicia”. La concordia, como bien dice Santo Tomás, no implica la unidad de opiniones, pues nada impide que los amigos opinen distinto sobre cuestiones diversas; no se trata, tampoco, de concordar sobre cualquier cosa sino sobre aquello que es provechoso a la Ciudad, es decir, lo que hace al bien de la Ciudad.
Cercanos a La Navidad, debemos postrarnos ante El Pesebre e implorar a Nuestro Señor que derrame abundantes bendiciones sobre los presos y sus familias sufrientes, sobre nosotros y nuestras familias y sobre nuestra querida Patria.
Alberto Solanet, diciembre 14 de 2009
Hace un año Juan Ignacio Ymaz y Mariano Gradin, a quienes les rendimos sentido homenaje, sensibles a la situación que vivían nuestros presos políticos, imaginaron la necesidad de agrupar abogados para visitar las cárceles, actividad que el primero hacía desde tiempo atrás.
Esta fue la semilla que muy pronto germinó. Ya en enero éramos casi veinte, cuando formalizamos la Asociación fuimos doscientos y hoy somos alrededor de trescientos abogados, además de los numerosos adherentes.
Si bien acerca de este drama siempre tuve la misma posición y pensamiento, luego de mi primer visita a la cárcel de Marcos Paz, y compartir un par de horas con los cautivos, asumí el firme compromiso de ocuparme en la medida de mis posibilidades, de la suerte de estos hombres sometidos al escarnio de ese injusto y vejatorio encierro. Cito mi experiencia por cuanto es la que mas conozco. Pero ello nos pasó a todos quienes iniciamos la concurrencia metódica a las cárceles de Marcos Paz, Ezeiza, Campo de Mayo y Villa Devoto. Desde hace un año, los abogados de nuestra Asociación, hemos tenido presencia todos los miércoles en estos sitios de cautiverio. Desde esta experiencia, frente a esta realidad, ningún argentino bien nacido puede permanecer indiferente.
Esta fue la semilla que dió origen a nuestra Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, y será siempre el motivo que animará nuestra gestión.
Cuando conformamos nuestra Asociación, lo hicimos escandalizados por las violaciones a los derechos humanos y a las más elementales garantías constitucionales que se estaban negando en los juicios por los hechos ocurridos en la guerra de los años 70.
La Argentina había encarado un proceso de pacificación mediante la solución implementada con el dictado de las leyes de amnistía o perdón llamadas de punto final y de obediencia debida, para aquellos que cumplían funciones subordinadas, leyes que fueron convalidadas por la CSJN. Esta política fue continuada y profundizada por los presidentes Menem, De la Rua y Duhalde, mediante los indultos, hasta que el gobierno de Kirchner, trastocó todo, instaurando el aberrante régimen de venganza, enfrentamiento e ilegalidad que vivimos hoy.
Lo hizo removiendo a los integrantes de lo que el llamaba la “mayoría automática” de la Corte del Presidente Menem, sólo para reemplazarla por otra “mayoría automática” que le asegurara la reapertura de todos los juicios a militares e integrantes de las fuerzas de seguridad. Sólo a ellos y no a los guerrilleros que tomaron las armas contra el estado argentino, muchos de los cuales hoy ocupan importantes cargos en el gobierno.
Mediante fallos condenados por los más ilustres autores de la Argentina, incluida la Academia Nacional de Derecho, en dictamen unánime, esta Corte ha barrido principios liminares del derecho, entre ellos el de legalidad (Art.18, CN), irretroactividad de la ley penal, aplicación de la ley penal más benigna y cosa juzgada. Principios éstos cuya instalación y vigencia insumió siglos de la historia de Occidente.
Revisaron decisiones soberanas de los otros dos poderes y les quitaron insólitamente los instrumentos –facultad de dictar amnistías e indultos- que la Constitución les dió para lograr el fin perseguido en el Preámbulo: consolidar la paz interior.
Hoy hay más de 600 presos políticos, y son presos políticos por cuanto su detención obedece a una decisión política, inspirada en oscuros designios ideológicos. Para ello, el gobierno se vale de la complicidad de jueces miedosos y corruptos. Estos deben saber que enfrente tienen a trescientos abogados que los estamos mirando. Se sigue deteniendo gente- todos mayores o ancianos, muchos de los cuales tenían 20 años o poco más en épocas de la guerra, que son los únicos a las cuales se les niega en la Argentina las más elementales garantías de que goza un ciudadano: les niegan la excarcelación; los mantienen detenidos 5 o 6 años sin condena (contra todo que dicen los Tratados de DDHH), se los mantiene en cárceles pese a tener más de 70 años. Han muerto en cautiverio más de 60 de ellos- .
Se mantiene a la Justicia Federal ocupada casi con exclusividad en el juzgamiento de estos hechos ocurridos hace 30 años. Es la misma Justicia Federal que debe investigar en todo el país los actos de corrupción de los funcionarios del gobierno, la que juzga los delitos de tenencia de armas y tráfico de drogas.
Como resultado, a los ciudadanos nos matan como perros, reina la impunidad para los funcionarios y los delincuentes; se envía un mensaje muy claro a las fuerzas de seguridad de no intervención: sólo sus miembros no gozan de los derechos procesales mínimos cuando se los juzga, se mantiene al país enfrentado alimentando rencores del pasado, y todo en un marco de completa ilegalidad.
Abel Posse, en un formidable artículo publicado hace algunos días, en La Nación, que ha provocado la ira de la izquierda y de casi toda la dirigencia política frívola, afirmaba que “con persistencia gramciana, los guerrilleros que rodean a los Kirchner aunque ya estaban generosamente indemnizados por sus derrotas de los 70, lograron afirmar la teoría de demoler las Fuerzas Armadas, lograr que los policías se sientan más amenazados e inhibidos en la tarea de represión de los delincuentes en su agresión y que la justicia se ausenta en este proceso de crisis, sin reaccionar con energía ante la creciente criminalidad, concediendo excarcelaciones a una gran cantidad de delincuentes, incluso en casos de asesinatos y uso de armas”. Debemos agregar, mientras mantiene encerrados ilegalmente a quienes, como los jueces son conscientes, de ningún modo su libertad significa el menor riesgo para la sociedad.
No pretendemos reivindicar en particular a nadie. Simplemente denunciamos que si consentimos la violación de los principios constitucionales penales, no importa a cuál de nuestros adversarios le sea aplicado, estaremos poniendo en peligro la libertad de todos los ciudadanos para el futuro y abriendo las puertas a la tiranía. Desconocer el principio de legalidad -Art. 18 de la CN –que es el que contiene todas estas garantías- es el primer paso para la instauración de un grosero despotismo.
A esta altura del año, a título informativo, podemos adelantarles que el trámite de nuestra personería jurídica está avanzando, hasta ahora sin inconvenientes. Algunas de las acciones realizadas que podemos destacar, fueron nuestros viajes, a Rosario, donde nos entrevistamos con el Colegio de Abogados, familiares de presos políticos y visitas a la prisión federal y a la cárcel provincial. A Córdoba, donde nos entrevistamos con el vicepresidente de la Cámara Federal, familiares de los presos políticos, a quienes visitamos en el penal de Bower. Asimismo realizamos un acto público en la Bolsa de Comercio, con gran concurrencia. En ambas ciudades dejamos sentadas las bases para la conformación de asociaciones similares a la nuestra. En el mes de octubre organizamos una mesa redonda en el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, con el tema “El Bicentenario, la Justicia y la Concordia” a cargo de los Dres. José María Bandieri, Vicente Massot y Jorge Vanossi, donde también hubo una numerosa concurrencia. El 11 de noviembre, en el marco del Congreso de la Unión Internacional de Juristas Católicos, celebrado en Madrid, nuestros consocios y miembros de la Mesa Directiva, Dres. Eduardo Bieule y Octavio Schindler, presentaron los objetivos de nuestra Asociación, junto a la denuncia de los hechos que dieron motivo a su fundación. Desde ya destacamos la relevancia de esta presentación, atento a la importancia de los representantes de los países concurrentes y la estrecha relación que mantiene la institución con la Santa Sede.
Hemos concurrido y seguiremos haciéndolo a las audiencias públicas en las distintas causas en que estén involucrados los presos políticos, muchas de ellas con bastante similitud a un circo romano.
Los directivos de nuestra Asociación hemos mantenido entrevistas con el Nuncio Apostólico, Obispos, dirigentes políticos, asociaciones afines, civiles y militares, con las cuales mantenemos estrecho contacto, y continuaremos haciéndolo con las autoridades militares en actividad y del Sistema Penitenciario Federal, etc..
Próximamente quedará en funcionamiento la página web.
Estamos planificando nuestra gestión para el año que viene.
Señores, debemos poner nuestro esfuerzo en despertar la conciencia de nuestra sociedad, influida por la historia mentirosa que aturde desde hace treinta años. Debemos empeñarnos en instalar el tema en la dirigencia política, que hasta ahora ignora dolosamente la tragedia.
Urge, en vísperas del bicentenario, volver al cauce de la constitución histórica, recurriendo a los remedios que están en su texto y que ninguna convención internacional ha abolido, que permitirían afianzar la paz interior y superar las secuelas más dolorosas de nuestra guerra, mediante una generosa ley de amnistía.
Nuestra gestión esta ordenada a reclamar el pleno restablecimiento del estado de derecho, sustento de un orden justo, cimiento indispensable para alcanzar la paz. La paz que no es pacifismo conformista. Nosotros no pertenecemos a esa clase de pacifistas. Nuestro compromiso no es el de los tibios, menos en esta hora, en esta argentina difícil, profundamente confundida y degradada. Decía Mons. Aguer que “la paz social depende de la plena vigencia de ese conjunto de relaciones de justicia”. La concordia, como bien dice Santo Tomás, no implica la unidad de opiniones, pues nada impide que los amigos opinen distinto sobre cuestiones diversas; no se trata, tampoco, de concordar sobre cualquier cosa sino sobre aquello que es provechoso a la Ciudad, es decir, lo que hace al bien de la Ciudad.
Cercanos a La Navidad, debemos postrarnos ante El Pesebre e implorar a Nuestro Señor que derrame abundantes bendiciones sobre los presos y sus familias sufrientes, sobre nosotros y nuestras familias y sobre nuestra querida Patria.
Alberto Solanet, diciembre 14 de 2009
domingo 8 de noviembre de 2009
¿Juicios Selectivos, Juicios Universales, o Pacificación Nacional?
Columna de Opinión perteneciente al Lic. Pedro Rafael Mercado
No cabe ninguna duda de que los derechos humanos y la violencia política de los 70 siguen despertando el interés de la opinión pública argentina. Basta observar cuáles notas son las más comentadas en las publicaciones digitales, para descubrir que estos temas siguen encendiendo polémicas a lo largo y a la lo ancho de la república.
En rigor de verdad, se ha avanzado mucho en esta temática. Ya no hay un pensamiento único. La historia oficial 2, que pretendió imponerse desde el año 1983, está en franco retroceso. La visión “progre” ya no goza de esa infalibilidad dogmática que le asignaba la cultura mediática de los 80 y los 90. Y esto resulta muy grato para la libertad de pensamiento y su consecuente libertad de expresión.
Porque las visiones en torno a los derechos humanos, tal cual los conocemos en el presente, no pertenecen a la esfera de las verdades reveladas. Ninguna organización gubernamental o no gubernamental puede adjudicarse la representatividad absoluta en esta materia. Porque a los intereses políticos y económicos que persiguen las distintas organizaciones, hay que sumarle las influencias ideológicas que subyacen en cada uno de los emprendimientos.
Con los matices propios de cualquier categorización humana, podemos simplificar las visiones en torno a este tema en dos grandes grupos, que en líneas generales coinciden con la visión político - ideológica que históricamente catalogamos como izquierda y derecha. Naturalmente hay excepciones que enriquecen estas visiones, pero a nuestro criterio, no alcanzan a deslegitimar nuestra clasificación general.
Comencemos por la visión de la denostada derecha. En líneas generales, los representantes de este pensamiento reclaman por la inexistencia de equidad en el tratamiento de los temas vinculados a los derechos humanos. Recalcan que mientras se persigue penalmente a los acusados por crímenes de lesa humanidad cometidos desde el aparato del estado, se deja impunes a los terroristas privados que intentaron imponernos por la violencia un modelo socialista de país. En el fondo de este pensamiento hay una simpatía o comprensión, abierta o encubierta, hacia los hombres que desde el estado, enfrentaron la acción del terrorismo criminal. Con sus matices, con las diferencias características de todo lo humano, en esta visión se privilegia una firme condena a la delincuencia terrorista, mientras se minimiza, en mayor o menor medida, las responsabilidades de los hombres de estado.
Por su parte, las organizaciones de derechos humanos que mantienen una concepción ideológica de izquierda (la inmensa mayoría de las existentes), poseen una posición diametralmente opuesta. Según esta visión, los llamados terroristas eran en realidad militantes sociales que intentaron construir una sociedad más justa, arriesgando sus propias vidas, frente a un poder económico concentrado, que de la mano de las fuerzas armadas y de seguridad, se dedicaron a exterminar a toda una generación de jóvenes valientes y generosos. Y ese terrible genocidio se habría producido para mantener los privilegios de clase de los poderosos. Por eso para esta concepción, la defensa de los derechos humanos implica necesariamente la condena de todos los que participaron del llamado terrorismo de estado, al tiempo que se reivindica, o por lo se menos de minimiza, la culpabilidad de los guerrilleros que se levantaron oportunamente en armas.
Dejando de lado las cuestiones jurídicas que acompañan este entramado, las dos posiciones planteadas resultan excluyentes entre si, en cuanto a la valoración histórica de lo acaecido en los 70. Cuanto más extrema sea la posición hacia la derecha o hacia la izquierda, más difícil resulta encontrar puntos de encuentro que permitan conciliar los antagonismos. Las corrientes más moderadas de ambas tendencias, sin convenir en la interpretación histórica, pueden llegar a converger en propugnar el procesamiento de todos los que protagonizaron lo que hoy se conoce como delitos de lesa humanidad, ya sea desde el estado o desde las autoproclamadas organizaciones político militares.
Sin embargo, las dos visiones, en sus versiones extremas o moderadas, desconocen en mayor o menor medida, la magnitud de la complejidad del conflicto sufrido en los 70. Las versiones extremas aplican selectivamente su criterio de justicia, buscando la condena exclusivamente del otro bando, el de aquellos que siguen siendo considerados sus enemigos políticos.
Las versiones moderadas, por su parte, mantienen un criterio selectivo de justicia, por cuanto, en su condena a los aparatos armados de ambos contendientes, terminan disculpando a los otros actores de la sociedad, que en mayor o menor medida, también fueron responsables de la tragedia, ya sea por sus acciones o por sus omisiones. Especialmente estas acepciones moderadas pecan inconcientemente de una visión lírica de la justicia, aplicando retroactivamente a los hechos pasados, los valores culturales, y consecuentemente los presupuestos jurídicos, que se aplican en el presente.
Mientras las variables extremas de las izquierdas y derechas son partícipes de la teoría de un único demonio, representado por la contraparte de sus simpatías ideológicas, las versiones moderadas se sienten identificadas con la teoría de los dos demonios, sosteniendo que ambos contendientes por igual, son responsables de haber cometido crímenes de lesa humanidad, y que por lo tanto deben comparecer ante la justicia.
Como decíamos con anterioridad, ninguna de estas visiones termina de comprender la magnitud de la tragedia sufrida, ni la complejidad del escenario político ideológico que se vivió en la décadas de los 60 y 70. Resulta muy fácil proyectar la culpa en uno o dos demonios. Resulta útil considerar que los únicos culpables fueron los militares… o que la responsabilidad toda debe pesar sobre los terroristas que se levantaron en armas contra el estado nacional. O que ambos contendientes fueron los únicos responsables de la tragedia.
¿Qué hizo la clase política en la década del 70? ¿Qué hicieron los distintos credos y religiones? ¿Cómo actuó el periodismo en sus distintas facetas? Porque a no dudarlo… la inmensa mayoría tomó parte en la lucha fraticida que dividió a los argentinos. Algunos en forma directa, otros en forma indirecta y los demás, a través de la indiferencia o el silencio cómplice.
Tiempo atrás, El Fiscal Jefe de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo, expresaba literalmente que todos los que apoyaron o apoyan a las organizaciones terroristas son cómplices de delitos de lesa humanidad. Y nos preguntamos… Cuando el diario Clarín de los 70 avalaba al Proceso de Reorganización Nacional ¿No estaba apoyando indirectamente al demonizado terrorismo de estado? Cuando Luis Duhalde desde la revista Militancia difundía los comunicados de las Organizaciones Terroristas ¿No estaba apoyando los crímenes de lesa humanidad cometidos por aquellas? Cuando Héctor Tímerman, desde el Diario la Tarde hacía una apología lírica del gobierno de Videla, ¿no estaba contribuyendo a darle legitimidad a un gobierno acusado de violentar los derechos humanos? Cuando algunas instancias de la Iglesia justificaban la violencia de abajo como respuesta a la violencia de arriba, ¿no se transformaban ellas mismas en apoyos indirectos al accionar del terrorismo?
Cuándo en mayo de 1973, la clase política toda liberó a los condenados y procesados por acciones terroristas, sin exigirles la entrega de las armas ¿No brindó un apoyo indirecto a los crímenes que posteriormente cometieron los mismos terroristas liberados? Cuando dirigentes peronistas de izquierda reivindicaban el accionar de las fuerzas guerrilleras o cuando dirigentes peronistas de derecha hacían lo propio con el trabajo de la Triple A ¿No eran todos cómplices de delitos de lesa humanidad? ¿Y qué decir de muchos dirigentes radicales que azuzaban a las fuerzas armadas para que tomaran el poder y salvaran a la patria de los revoltosos peronistas? ¿Alcanza la teoría de los dos demonios para explicar la magnitud de los desatinos sufridos en nuestra tierra o simplemente sirve para exculpar a muchos que también fueron responsables de la tragedia sufrida?.
Ya lo decía Shakespeare en El Mercader de Venecia: “Es fácil negarse a perdonar y reclamar justicia a ultranza cuando se juzgará a otros. La cosa cambia cuando los reclamantes pueden resultar a la vez, juzgados”. Y esta es la clave del porqué aspiramos a cerrar definitivamente las heridas del pasado, que sólo sirven para continuar la senda del odio y la confrontación.
Desde esta columna, seguimos sosteniendo el pensamiento del novelista Guillermo Martínez Funes en su libro "Nosotros el Terror”: "Pacificación y justicia son términos excluyentes. Cuando se puede hacer justicia no es necesaria la pacificación. Pero cuando la sociedad toda es responsable, la justicia ya no es posible y la pacificación es la única alternativa para prevenir una nueva tragedia".
Lic Pedro Rafael Mercado
My (R) del Ejército Argentino
No cabe ninguna duda de que los derechos humanos y la violencia política de los 70 siguen despertando el interés de la opinión pública argentina. Basta observar cuáles notas son las más comentadas en las publicaciones digitales, para descubrir que estos temas siguen encendiendo polémicas a lo largo y a la lo ancho de la república.
En rigor de verdad, se ha avanzado mucho en esta temática. Ya no hay un pensamiento único. La historia oficial 2, que pretendió imponerse desde el año 1983, está en franco retroceso. La visión “progre” ya no goza de esa infalibilidad dogmática que le asignaba la cultura mediática de los 80 y los 90. Y esto resulta muy grato para la libertad de pensamiento y su consecuente libertad de expresión.
Porque las visiones en torno a los derechos humanos, tal cual los conocemos en el presente, no pertenecen a la esfera de las verdades reveladas. Ninguna organización gubernamental o no gubernamental puede adjudicarse la representatividad absoluta en esta materia. Porque a los intereses políticos y económicos que persiguen las distintas organizaciones, hay que sumarle las influencias ideológicas que subyacen en cada uno de los emprendimientos.
Con los matices propios de cualquier categorización humana, podemos simplificar las visiones en torno a este tema en dos grandes grupos, que en líneas generales coinciden con la visión político - ideológica que históricamente catalogamos como izquierda y derecha. Naturalmente hay excepciones que enriquecen estas visiones, pero a nuestro criterio, no alcanzan a deslegitimar nuestra clasificación general.
Comencemos por la visión de la denostada derecha. En líneas generales, los representantes de este pensamiento reclaman por la inexistencia de equidad en el tratamiento de los temas vinculados a los derechos humanos. Recalcan que mientras se persigue penalmente a los acusados por crímenes de lesa humanidad cometidos desde el aparato del estado, se deja impunes a los terroristas privados que intentaron imponernos por la violencia un modelo socialista de país. En el fondo de este pensamiento hay una simpatía o comprensión, abierta o encubierta, hacia los hombres que desde el estado, enfrentaron la acción del terrorismo criminal. Con sus matices, con las diferencias características de todo lo humano, en esta visión se privilegia una firme condena a la delincuencia terrorista, mientras se minimiza, en mayor o menor medida, las responsabilidades de los hombres de estado.
Por su parte, las organizaciones de derechos humanos que mantienen una concepción ideológica de izquierda (la inmensa mayoría de las existentes), poseen una posición diametralmente opuesta. Según esta visión, los llamados terroristas eran en realidad militantes sociales que intentaron construir una sociedad más justa, arriesgando sus propias vidas, frente a un poder económico concentrado, que de la mano de las fuerzas armadas y de seguridad, se dedicaron a exterminar a toda una generación de jóvenes valientes y generosos. Y ese terrible genocidio se habría producido para mantener los privilegios de clase de los poderosos. Por eso para esta concepción, la defensa de los derechos humanos implica necesariamente la condena de todos los que participaron del llamado terrorismo de estado, al tiempo que se reivindica, o por lo se menos de minimiza, la culpabilidad de los guerrilleros que se levantaron oportunamente en armas.
Dejando de lado las cuestiones jurídicas que acompañan este entramado, las dos posiciones planteadas resultan excluyentes entre si, en cuanto a la valoración histórica de lo acaecido en los 70. Cuanto más extrema sea la posición hacia la derecha o hacia la izquierda, más difícil resulta encontrar puntos de encuentro que permitan conciliar los antagonismos. Las corrientes más moderadas de ambas tendencias, sin convenir en la interpretación histórica, pueden llegar a converger en propugnar el procesamiento de todos los que protagonizaron lo que hoy se conoce como delitos de lesa humanidad, ya sea desde el estado o desde las autoproclamadas organizaciones político militares.
Sin embargo, las dos visiones, en sus versiones extremas o moderadas, desconocen en mayor o menor medida, la magnitud de la complejidad del conflicto sufrido en los 70. Las versiones extremas aplican selectivamente su criterio de justicia, buscando la condena exclusivamente del otro bando, el de aquellos que siguen siendo considerados sus enemigos políticos.
Las versiones moderadas, por su parte, mantienen un criterio selectivo de justicia, por cuanto, en su condena a los aparatos armados de ambos contendientes, terminan disculpando a los otros actores de la sociedad, que en mayor o menor medida, también fueron responsables de la tragedia, ya sea por sus acciones o por sus omisiones. Especialmente estas acepciones moderadas pecan inconcientemente de una visión lírica de la justicia, aplicando retroactivamente a los hechos pasados, los valores culturales, y consecuentemente los presupuestos jurídicos, que se aplican en el presente.
Mientras las variables extremas de las izquierdas y derechas son partícipes de la teoría de un único demonio, representado por la contraparte de sus simpatías ideológicas, las versiones moderadas se sienten identificadas con la teoría de los dos demonios, sosteniendo que ambos contendientes por igual, son responsables de haber cometido crímenes de lesa humanidad, y que por lo tanto deben comparecer ante la justicia.
Como decíamos con anterioridad, ninguna de estas visiones termina de comprender la magnitud de la tragedia sufrida, ni la complejidad del escenario político ideológico que se vivió en la décadas de los 60 y 70. Resulta muy fácil proyectar la culpa en uno o dos demonios. Resulta útil considerar que los únicos culpables fueron los militares… o que la responsabilidad toda debe pesar sobre los terroristas que se levantaron en armas contra el estado nacional. O que ambos contendientes fueron los únicos responsables de la tragedia.
¿Qué hizo la clase política en la década del 70? ¿Qué hicieron los distintos credos y religiones? ¿Cómo actuó el periodismo en sus distintas facetas? Porque a no dudarlo… la inmensa mayoría tomó parte en la lucha fraticida que dividió a los argentinos. Algunos en forma directa, otros en forma indirecta y los demás, a través de la indiferencia o el silencio cómplice.
Tiempo atrás, El Fiscal Jefe de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo, expresaba literalmente que todos los que apoyaron o apoyan a las organizaciones terroristas son cómplices de delitos de lesa humanidad. Y nos preguntamos… Cuando el diario Clarín de los 70 avalaba al Proceso de Reorganización Nacional ¿No estaba apoyando indirectamente al demonizado terrorismo de estado? Cuando Luis Duhalde desde la revista Militancia difundía los comunicados de las Organizaciones Terroristas ¿No estaba apoyando los crímenes de lesa humanidad cometidos por aquellas? Cuando Héctor Tímerman, desde el Diario la Tarde hacía una apología lírica del gobierno de Videla, ¿no estaba contribuyendo a darle legitimidad a un gobierno acusado de violentar los derechos humanos? Cuando algunas instancias de la Iglesia justificaban la violencia de abajo como respuesta a la violencia de arriba, ¿no se transformaban ellas mismas en apoyos indirectos al accionar del terrorismo?
Cuándo en mayo de 1973, la clase política toda liberó a los condenados y procesados por acciones terroristas, sin exigirles la entrega de las armas ¿No brindó un apoyo indirecto a los crímenes que posteriormente cometieron los mismos terroristas liberados? Cuando dirigentes peronistas de izquierda reivindicaban el accionar de las fuerzas guerrilleras o cuando dirigentes peronistas de derecha hacían lo propio con el trabajo de la Triple A ¿No eran todos cómplices de delitos de lesa humanidad? ¿Y qué decir de muchos dirigentes radicales que azuzaban a las fuerzas armadas para que tomaran el poder y salvaran a la patria de los revoltosos peronistas? ¿Alcanza la teoría de los dos demonios para explicar la magnitud de los desatinos sufridos en nuestra tierra o simplemente sirve para exculpar a muchos que también fueron responsables de la tragedia sufrida?.
Ya lo decía Shakespeare en El Mercader de Venecia: “Es fácil negarse a perdonar y reclamar justicia a ultranza cuando se juzgará a otros. La cosa cambia cuando los reclamantes pueden resultar a la vez, juzgados”. Y esta es la clave del porqué aspiramos a cerrar definitivamente las heridas del pasado, que sólo sirven para continuar la senda del odio y la confrontación.
Desde esta columna, seguimos sosteniendo el pensamiento del novelista Guillermo Martínez Funes en su libro "Nosotros el Terror”: "Pacificación y justicia son términos excluyentes. Cuando se puede hacer justicia no es necesaria la pacificación. Pero cuando la sociedad toda es responsable, la justicia ya no es posible y la pacificación es la única alternativa para prevenir una nueva tragedia".
Lic Pedro Rafael Mercado
My (R) del Ejército Argentino
Presos
Publicada en Diario La Nación del día 08/11/09
"Me enteré por una nota del doctor Grondona de que hay más de 600 prisioneros militares, por hechos ocurridos durante la dictadura (sin debido proceso). Suelo leer en el diario que es muy caro mantener a un preso y que hay pocos lugares disponibles en las cárceles.
"Me pregunto: ¿no podemos liberar a esos militares, que no creo que sean una amenaza para la sociedad hoy en día, y encerrar a los actuales criminales, que nos matan aunque les demos todo a cambio?"
Sofía Lappas
sofial@netizen.com.ar
"Me enteré por una nota del doctor Grondona de que hay más de 600 prisioneros militares, por hechos ocurridos durante la dictadura (sin debido proceso). Suelo leer en el diario que es muy caro mantener a un preso y que hay pocos lugares disponibles en las cárceles.
"Me pregunto: ¿no podemos liberar a esos militares, que no creo que sean una amenaza para la sociedad hoy en día, y encerrar a los actuales criminales, que nos matan aunque les demos todo a cambio?"
Sofía Lappas
sofial@netizen.com.ar
viernes 6 de noviembre de 2009
36to Homenaje a las Víctimas del Terrorismo en Plaza de Mayo
Como todos los primeros martes de cada mes, el día 03 de noviembre a las 18:30horas, se llevó a cabo el Trigésimo Sexto Homenaje a las Víctimas del Terrorismo en la Plaza de Mayo. A todos los que pudieron acompañarnos, muchísimas gracias.
Palabras Pronunciadas por Cecilia Pando
Desarrollamos hoy el Trigésimo sexto Homenaje a las Víctimas del Terrorismo en esta histórica plaza. Recordamos a las víctimas del odio de los 70 y a las víctimas actuales de los mismos personajes siniestros, aquellos que hace más de 30 años, intentaron imponernos a sangre y fuego su modelo cubano de país.
El empresario asesinado, era el señor Domingo Lozano. El, su esposa y dos de sus seis hijos terminaban de participar de la misa en la parroquia de Villa Pueyrredón, de la ciudad de Córdoba, cuando de repente, un comando terrorista, en presencia de su familia lo ultima a balazos: Su crimen, ser un dirigente de la empresa Renault Argentina
Pero el tiempo de las vacas gordas ya se les ha terminado a los viejos montoneros reciclados que rodean a la pareja presidencial. Los expulsados del peronismo y de plaza de mayo en el 74 empiezan a sentir que el pueblo argentino les vuelve a dar la espalda. Como no podía ser de otra manera. Su tiempo de venganza está llegando a su fin y tal vez llegue la hora de la verdadera justicia.
Ya son más de 700 los presos políticos de nuestro país, y 80 los que murieron en cautiverio procesados sin condena. Para ellos los derechos humanos no existen.
Ojalá los argentinos imitemos el ejemplo de Uruguay y podamos mirar hacia delante de una vez por todas. Mientras tanto seguiremos luchando por el reconocimiento de las víctimas del terrorismo y por nuestros presos políticos.
ADN compulsivo: El día cuando una diputada se enfrentó a Estela Carlotto y la llamó "fascista"
La legisladora Nora Ginzburg (Ciudad de Buenos Aires-Frente por los Derechos Humanos) expresó en el recinto de la Cámara baja su opinión acerca de las organizaciones de derechos humanos, y ella fue repudiada por militantes de esas ONGs que se encontraban en las galerías. Por ejemplo la presidente de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto. Aqui la versión textual del polémico enfrentamiento. (Publicado en URGENTE 24).
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Tras un largo debate, la Cámara baja aprobó el proyecto del Poder Ejecutivo para reglamentar los métodos de obtención del ADN compulsivo para encontrar a los hijos de desaparecidos. En la discusión en el recinto se vivieron momentos tensos. L a diputada más repudiada por las organizaciones presentes fue la ex macrista Nora Ginzburg, quien disparó: “Las víctimas no tienen más derecho por el solo hecho de ser víctimas ni de abusarse de su condición de tales convirtiéndose en victimarios”. Esto generó la reacción de Abuelas de Plaza de Mayo y su titular Estela Carlotto que le pedía que se callara la boca y respetara a las víctimas de la dictadura." A continuación la Versión Taquigráfica "(...)
Sr. Presidente (Fellner): -Tiene la palabra la señora diputada por la Capital. Sra. Ginzburg:
-Señor presidente: verdaderamente esta es para mí una jornada triste porque, como siempre, escucho las opiniones de absolutistas e iluminados, como si las víctimas tuviéramos todas que pensar igual, como si ser fascista fuera únicamente ser admirador de Mussolini o como si el fascismo fuera únicamente patrimonio de él. No nos olvidemos que Mussolini surgió de un partido socialista.
Me emocionó mucho escuchar a Norma Morandini, porque mis abuelos fueron muertos por los nazis y, por esas cosas de que no todas las víctimas pensamos igual, hace dos años mi sobrino fue a Bialystok a traer la lista de todos mis parientes muertos. Yo no quiero hacer lo mismo, yo no quise ir a Auschwitz, de la misma manera que la señora diputada Morandini no quiso ir a la ESMA. No nos pueden decir que todas las víctimas tenemos que pensar y sentir igual y que si lo hacemos somos menos solidarias.
Yo he dicho que en Alemania hubo seiscientos mil colaboracionistas. Acá se habló de autoridad. Yo no me prestaría a que se someta al último guardián de un campo de concentración a un juicio porque quiero que los alemanes vivan. No me sirve ya eso. No creo que eso sea justicia. Si quisiera hacer eso sentiría que estaría tomando venganza.
Se ha dicho en este debate que nos hemos comprometido ante la Corte Interamericana a averiguar la verdad. Estoy de acuerdo, pero no con estos métodos. No surge de ningún lugar que estos métodos se pueden utilizar. En relación con la Corte Interamericana, es aplicable el Pacto de San José de Costa Rica, que en su artículo 5º sostiene que toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral. En el artículo 11, punto 1, expresa que toda persona tiene derecho al reconocimiento de su dignidad, y en el punto 2 que nadie puede ser objeto de injerencias abusivas en su vida privada y tampoco en su domicilio. Yo estoy segura de que la Corte Interamericana no va a estar de acuerdo con esta ley.
Cuando la diputada Gil Lozano narraba la forma compulsiva en que se obtenía la muestra de ADN me hizo rememorar las audiencias de la Cámara Federal que juzgó a las juntas, cuando las víctimas contaban a lo que habían sido sometidas. Se están utilizando los mismos procedimientos.
- Manifestaciones en las galerías.
Sra. Ginzburg: -Exactamente, no voy a ser complaciente: califico a este procedimiento de aberrante y fascista. Durante cuatro años vengo escuchando en esta Cámara que aquéllos que nos preocupábamos por las víctimas éramos fascistas y de derecha. Una persona no puede pedir a un imputado por la violación y muerte de su hija que se le haga un estudio de ADN. Más aún, el artículo 74 del Código de Procedimientos Penal impide que un imputado sea siquiera obligado a identificarse con huellas digitales. No se puede forzar a un imputado de un delito. ¿Cómo vamos a volver a victimizar a quien ya fue una víctima; con lo que debe haber sufrido en el vientre materno y de pequeño al ser arrebatada de sus padres? ¿O acaso no queda eso en la mente de una persona? ¿Ahora vamos a volver a victimizarla?
- Manifestaciones en las galerías.
Sra. Ginzburg: -Se ha establecido que el proceso para obtener la verdad jamás puede violar derechos personalísimos. Jamás se puede obligar a una persona, aunque sea el peor criminal, a violentar o humillar su dignidad personal. ¿Cómo entonces se va a hacer eso con una víctima? Acá no hay derechos absolutos. Para mí el único derecho absoluto es el derecho a la vida y aquellos que pregonan el aborto ni siquiera lo consideran; los demás no son derechos absolutos y se ejercen en la medida del equilibrio de todos los derechos. En el caso “Gualtieri Rugnone de Prieto, Emma Elidia y otros s/sustracción de menores de 10 años” nuestra Corte Suprema estableció la inviabilidad de la extracción de sangre compulsiva del adulto ex menor hijo de desaparecidos para constar su ADN, en el fallo que se resolvió el 11 de agosto de 2009. No puedo entender que se humille a una persona que pasó por semejante situación. ¿Cómo se puede hablar con esa seguridad, como si fuera una ciencia, de qué es la identidad y si sufre una tragedia? Cada cual resuelve como quiere su tragedia.
- Manifestaciones en las galerías.
Sra. Ginzburg: -Nadie puede obligar a otro a resolver su identidad. Cuando alguien dice… -
Manifestaciones en las galerías.
Diputada Ginzburg: -¿Cómo? (N. de la R.: Allí es cuando Estela de Carlotto le solicitó que callara la boca y respetara a las víctimas de la dictadura y que no entendía anda del tema).
Sr. Presidente (Fellner): -Continúe, señora diputada. Si vamos a empezar a discutir con la barra…
Sra. Ginzburg: -Está bien, pero esto es fascismo. Las víctimas no tienen más derecho por el solo hecho de ser víctimas.
- Manifestaciones en las galerías.
Sra. Ginzburg.- Las víctimas no tienen más derecho por el solo hecho de ser víctimas ni de abusarse de su condición de tales convirtiéndose en victimarios. Cuando se dice que alguien es “nieto de”, no se puede interpretar que existe una relación de dominio o de pertenencia. El interés que una abuela siente por conocer si un sujeto es su nieto cae necesariamente ante la negativa del presunto nieto, único y real dueño de su persona a brindar esa información. Su derecho a la intimidad es de mayor jerarquía que el interés de su posible abuela en averiguar la existencia de un hipotético parentesco. He conocido un caso, que no tuvo que ver con las aberraciones que narró la diputada Fernanda Gil Lozano, que vuelvo a decir que me recuerdan las aberraciones que escuché en el juicio a las Juntas. Se trataba de una persona adoptada que fue a un juzgado y el secretario le dijo: “Como usted sabrá, es adoptado”, y la persona le contestó: “No, no sabía”. No era hijo de desaparecidos. Ahora bien, ¿esos padres no tienen derecho a negarse a decirle a su hijo que es adoptado? ¿O van a venir con el fascismo a imponerle también cómo lo tienen que educar?
- Manifestaciones en las galerías.
Sr. Presidente (Fellner): -Por favor, las barras…. Continúe, señora diputada.
Sra. Ginzburg. - Yo siento que esto es una especie de venganza. - Manifestaciones en las galerías.
Sra. Ginzburg.- Como no sos solidario con tus padres de origen, como no sos solidario con tu familia sanguínea, entonces te obligo a que sufras y te destruyo la vida.
- Manifestaciones en las galerías.
Sr. Presidente (Fellner): -Por favor...
Sra. Ginzburg: -Cada víctima cree que tiene el derecho de conocer su identidad, pero hay otras víctimas que no quieren ejercerlo. Me parece muy bien que algunas la hayan encontrado, pero también se debe respetar el derecho de aquellas víctimas que no quieren conocer su identidad. La identidad no es sólo el nombre. Por el Congreso siempre circula la asociación ‘Quiénes Somos”, de Graciela Palma, que dice que hay tres millones de personas que no tienen identidad, que han sido el producto del tráfico de niños, que quieren averiguar y que no tienen acá la ayuda de nadie. La identidad no es sólo el nombre y el apellido. No tiene más identidad un hijo de sangre…
- Manifestaciones en las galerías. (...)".
Sra. Ginzburg.-…que un hijo adoptivo. La identidad son las vivencias que ha tenido esa persona, lo que siente, lo que quiere.
- Manifestaciones en las galerías. Algunos insultos para la diputada del Frente de los Derechos de los ciudadanos.
Sra. Ginzburg.- ¿Ve? Estos son fascistas.
- Manifestaciones en las galerías.
Sr. Presidente (Fellner).- Le ruego que redondee, señora diputada, para terminar el debate. Nosotros tenemos la responsabilidad…
Sra. Ginzburg.- Voy a concluir con dos afirmaciones. Muchos estuvimos a favor de la Revolución Francesa, pero eso no quiere decir que los crímenes de Robespierre hayan estado mejor. Y para finalizar voy a recordar la leyenda del rey Salomón.
- Manifestaciones en las galerías.
Sra. Ginzburg.- ¿Les va a pedir que me dejen hablar?
Sr. Presidente (Fellner).- Lo estoy intentando, señora diputada. Colaboremos entre todos.
Sra. Ginzburg.- Cuando dos madres fueron con un niño a ver al rey Salomón discutiendo y diciendo que ese era su hijo, el rey Salomón les dijo: “¿Saben lo que voy a hacer? Lo voy a partir al medio y le voy a dar la mitad a cada una.” La auténtica madre dijo: “No, por favor, déselo a ella.” Creo que acá lo que importan son las víctimas.
La Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de Argentina repudia el acto intimidatorio sufrido por la Familia AMELONG
Desde nuestra tribuna, ya hace tiempo que venimos trabajando por construir el país de la CONCORDIA. Veíamos con preocupación como la cultura del odio volvía a instalarse en el seno de nuestra sociedad. La violencia iba ganando terreno en los corazones de muchos argentinos y resurgía el peligro de volver a repetir los errores del pasado.
El lunes 2 de noviembre, a las 23:30 horas, un hecho repudiable puso de manifiesto que nuestros temores no eran infundados. Ese día, una familia que intentaba conciliar el sueño, tratando de superar los padecimientos de sentir en su propia vida el terrible desamparo de la injusticia, se vio conmocionada por tres imponentes explosiones en su hogar, que hicieron vibrar todos los artefactos de la vivienda.
En la casa, estaban presentes la esposa del Teniente Coronel Amelong y su pequeño hijo, de tan solo 10 años de edad. Este oficial del Ejército Argentino, además de haber sufrido en los 70 el asesinato de su padre por un comando montonero, hoy padece en carne propia la persecución del terrorismo jurídico, llevando más de 4 años de privación ilegítima de la libertad, por presuntas violaciones a los derechos humanos durante la guerra contra el terrorismo.
Las explosiones fueron tres bombas de estruendo que un comando de “derechos humanos” hizo detonar en el fondo de la vivienda, después de haber ingresado clandestinamente a la misma. Simultáneamente también fue agredida la vigilancia del barrio, resultando lastimado un custodio y su caballo. Claro… en la lógica violenta de los humanistas, el vigilador estaba protegiendo los intereses de los “oligarcas”… era su brazo armado… y por lo tanto, los “militantes sociales” podían atacarlo sin complejos de culpas. Ellos eran la justicia popular… como en los 70.
Según declaraciones de vecinos y de la seguridad de la zona, los aprendices de terroristas se desplazaban en un Ford Falcon, color verde agua metalizado, en el que escaparon de la zona de operaciones.
Para la familia Amelong, el padecer la barbarie terrorista no resultaba novedoso. Aparte del asesinato de su padre en los 70, ya le habían escrachado su vivienda y en otra ocasión hasta intentaron secuestrarle a su pequeño hijo.
Con horror observamos que la lógica del terror está regresando a nuestra querida patria. Y constituye nuestro principal anhelo que esta siembra de vientos no se transforme en una cosecha de tempestades. Para ello tenemos que trabajar todos los argentinos… para que NUNCA MAS la violencia política regrese a nuestro suelo.
A pesar del odio desatado, a pesar del dolor de la injusticia, nosotros seguimos apostando al futuro… y frente a la violencia sufrida levantamos nuevamente las banderas de la CONCORDIA… por nuestros hijos… por los jóvenes… por los que cayeron en esta guerra entre hermanos…Por la Paz Social… por la Unión Nacional… por el sueño latente de una República para todos.
M Cecilia Pando
El lunes 2 de noviembre, a las 23:30 horas, un hecho repudiable puso de manifiesto que nuestros temores no eran infundados. Ese día, una familia que intentaba conciliar el sueño, tratando de superar los padecimientos de sentir en su propia vida el terrible desamparo de la injusticia, se vio conmocionada por tres imponentes explosiones en su hogar, que hicieron vibrar todos los artefactos de la vivienda.
En la casa, estaban presentes la esposa del Teniente Coronel Amelong y su pequeño hijo, de tan solo 10 años de edad. Este oficial del Ejército Argentino, además de haber sufrido en los 70 el asesinato de su padre por un comando montonero, hoy padece en carne propia la persecución del terrorismo jurídico, llevando más de 4 años de privación ilegítima de la libertad, por presuntas violaciones a los derechos humanos durante la guerra contra el terrorismo.
Las explosiones fueron tres bombas de estruendo que un comando de “derechos humanos” hizo detonar en el fondo de la vivienda, después de haber ingresado clandestinamente a la misma. Simultáneamente también fue agredida la vigilancia del barrio, resultando lastimado un custodio y su caballo. Claro… en la lógica violenta de los humanistas, el vigilador estaba protegiendo los intereses de los “oligarcas”… era su brazo armado… y por lo tanto, los “militantes sociales” podían atacarlo sin complejos de culpas. Ellos eran la justicia popular… como en los 70.
Según declaraciones de vecinos y de la seguridad de la zona, los aprendices de terroristas se desplazaban en un Ford Falcon, color verde agua metalizado, en el que escaparon de la zona de operaciones.
Para la familia Amelong, el padecer la barbarie terrorista no resultaba novedoso. Aparte del asesinato de su padre en los 70, ya le habían escrachado su vivienda y en otra ocasión hasta intentaron secuestrarle a su pequeño hijo.
Con horror observamos que la lógica del terror está regresando a nuestra querida patria. Y constituye nuestro principal anhelo que esta siembra de vientos no se transforme en una cosecha de tempestades. Para ello tenemos que trabajar todos los argentinos… para que NUNCA MAS la violencia política regrese a nuestro suelo.
A pesar del odio desatado, a pesar del dolor de la injusticia, nosotros seguimos apostando al futuro… y frente a la violencia sufrida levantamos nuevamente las banderas de la CONCORDIA… por nuestros hijos… por los jóvenes… por los que cayeron en esta guerra entre hermanos…Por la Paz Social… por la Unión Nacional… por el sueño latente de una República para todos.
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