lunes, 27 de diciembre de 2010

Sancionan a un militar por una carta de lectores

Es el mayor retirado Mercado, que criticó al Ministerio de Defensa

Lunes 27 de diciembre de 2010 Publicado en edición impresa .

De Vedia
LA NACION


El mayor retirado Pedro Rafael Mercado fue sancionado el miércoles último con un arresto de 25 días por firmar una carta de lectores publicada en La Nacion, en la que criticaba al Ministerio de Defensa.

En el texto de la carta, publicada el 5 de noviembre, el militar objetaba la decisión del funcionario Alfredo Forti -hoy viceministro de Arturo Puricelli- de ordenar a dos oficiales retirar unas pancartas colocadas durante una protesta al frente del Edificio Libertador, que al parecer molestaban a la entonces ministra del área, Nilda Garré.

En ese incidente intervino, para hacer cumplir la orden de Forti, el director general de Inteligencia del Ejército, general César Milani, que recientemente fue ascendido a general de división tras un polémico debate en el Senado y hoy asumirá como subjefe del Estado Mayor General de la fuerza.

"Además, me aconsejaron que me callara la boca, porque la próxima vez podrían aplicarme la destitución o la baja", advirtió a La Nacion el militar Mercado, esposo de Cecilia Pando, que adquirió notoriedad en 2004 al criticar la política de derechos humanos inaugurada con la administración de Néstor Kirchner.

Consultadas por La Nacion, altas fuentes del Ministerio de Defensa confirmaron la sanción y argumentaron que el personal militar no puede emitir públicamente opiniones sin autorización del superior de la Fuerza. Así lo establecen, agregaron, el Código de Justicia Militar y el reglamento disciplinario del Ejército. "Los militares, tanto en actividad como los que están en retiro, son funcionarios y se deben al superior y deben respetar la línea jerárquica", expresó la fuente consultada.

El Régimen de Actuaciones Disciplinarias del Ejército admite la posibilidad de que los militares den opiniones públicas, siempre que se refieran a cuestiones académicas o intelectuales propias de la profesión, pero no pueden criticar el desempeño de las autoridades militares, según lo establece el artículo 10 del código de justicia militar.

Mercado, de 44 años, rechazó la sanción, notificada dos días antes de Navidad por el general de brigada Carlos María Marturet, director general de Personal del Ejército, luego de que se le denegó una instancia de apelación.

El mayor no le reconoció al oficial atribuciones para imponer la sanción, por lo que firmó la notificación en disconformidad. El arresto se hizo efectivo y Mercado lo cumple en su domicilio, sin alterar sus obligaciones laborales. Desde 2005 está retirado del servicio activo y hoy se desempeña como consultor en seguridad.

El militar consideró el arresto un avasallamiento a la libertad de expresión y dijo que en la carta de lectores valoraba "la importancia de la prensa en la limitación del poder del Estado".

La carta que escribió Mercado fue publicada en La Nacion el 5 de noviembre último y se titulaba "El Estado soy yo". Añadía que: "Donde las cámaras se encienden o un periodista se hace presente, la omnipotencia del Estado se minimiza y el ejercicio de los derechos ciudadanos queda garantizado. Como contrapartida, cuando los medios miran distraídamente hacia otro lado, funcionarios inescrupulosos ven la oportunidad de asumir la frase de Luis XIV: «El Estado soy yo»".

El militar ya había sido sancionado con un arresto de 20 días el 1° de octubre, por el incidente registrado en el Edificio Libertador. Según su relato, durante el campamento de protesta liderado por su esposa, Pando, presenció "la instrucción dada por Forti a personal militar para quitar los carteles y poner fin a la manifestación, pese a que los efectivos del Ejército no tienen poder de policía para desalojar la protesta".

Orden de Milani
"El oficial Milani autorizó su cumplimiento y la ejecución de esa orden, que era ilegal, terminó con mujeres golpeadas, lo que me llevó a escribir la carta a La Nacion. El Ejército no hizo ninguna investigación del incidente y sólo me impuso una sanción a mí", relató el militar retirado.

Publicada la carta, Mercado fue citado por el Ejército para verificar si era el autor de la publicación, que tuvo repercusiones en otros medios, y se le inició una actuación disciplinaria. Notificado del nuevo arresto, de 25 días, se presentó a la instancia superior para pedir una revisión y el general Marturet ratificó la sanción, que ahora cumple bajo protesta.

"En esa reunión me advirtieron que me llamara a silencio y que la siguiente sanción podría ser la destitución o la baja", contó Mercado, que analiza recurrir a la Justicia para impugnar la sanción disciplinaria.

jueves, 25 de noviembre de 2010

AFYAPPA EN TRIBUNALES



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Decimos No al Terrorismo Jurídico


De acuerdo a lo previsto, el día 23 de noviembre a las 11:00 hs. AFyAPPA desarrolló un acto frente al Palacio de Justicia en el cual se le solicitó a los jueces que tengan dignidad y que no permitan que la aplicación de justicia siga siendo una herramienta al servicio del Terrorismo Jurídico.

Como parte del evento se plantaron cruces que recuerdan a los muertos en cautiverio y se presentó una muestra de diarios de la época que permitió a los que pasaban por el lugar un mayor nivel de comprensión de la magnitud de la tragedia que vivió nuestra patria en la década del 70. El éxito de esta actividad, con mucha gente pidiendo que no sacáramos la cartelería para que se conozca la verdad completa de nuestro pasado reciente, puso de manifiesto el deseo del pueblo argentino de conocer los hechos históricos con objetividad, rechazando de plano el relato de los 70 que se promociona desde algunas oficinas gubernamentales y para gubernamentales (ABuelas, Madres, Hijos,Etc).

Para ver un video con imagenes del evento hacer Click en el siguiente Link:

http://www.youtube.com/watch?v=VXhhfJA06aA&feature=player_embedded


A continuación se presentan las palabras pronunciadas por María Cecilia Pando en el acto:

"Queridos Amigos:

Como venimos haciéndolo en los últimos años, estamos nuevamente frente al Palacio de Justicia para reclamar por nuestros familiares y amigos. En esta oportunidad, hemos plantado cruces para representar los más de 120 muertos en cautiverio, víctimas de lo que no dudamos en calificar como terrorismo jurídico.

Ellos no murieron en paz. Perdieron la vida sufriendo la venganza malsana de quienes aún siguen soñando con un paraíso socialista, construido sobre la sangre y el terror. Murieron víctimas de una injusticia que en nombre de la justicia pisotea los fundamentos de la legalidad. Murieron porque Jueces y Magistrados se dejaron instrumentar por un poder político sin convicciones, que reemplazó la legalidad de la república, por tribunales populares conducidos por mercaderes de los derechos humanos. Murieron, en definitiva, porque muchos magistrados no tuvieron la dignidad suficiente como para sobrellevar las presiones a las que fueron sometidos.

Hablamos de terrorismo jurídico, porque la justicia se ha constituido en un instrumento al servicio de quienes en los 70 apelaron al terror para imponer por la fuerza su modelo de país. El Poder Judicial de la Nación se ha convertido en una herramienta eficiente al servicio de la venganza de las organizaciones terroristas del ayer. La legalidad ha quedado sepultada y lo políticamente correcto se impone sobre los criterios jurídicos.

Para eso estamos acá. No venimos a pedir clemencia, ni impunidad. Venimos a exigir, a implorar a los jueces que no tengan miedo de cumplir y hacer cumplir la Constitución Nacional. Queremos volver a confiar en la justicia. Pero eso requiere de magistrados con valores, con honestidad, con independencia, con coraje cívico.

Que nadie se equivoque. No estamos en este lugar para reivindicar a nada ni a nadie. En la guerra fratricida que vivimos en los 70 se cometieron toda clase de atropellos a la dignidad de la persona humana, que sólo merecen nuestra condena, para que nunca más se repitan en nuestro suelo.

Pero nuestra mirada del pasado no resulta parcial ni opacada por una memoria hemipléjica. Nuestro NUNCA MÁS incluye tanto a los crímenes cometidos por las fuerzas del estado, como también aquellos cometidos por las organizaciones terroristas que tiñeron de sangre la vida política de los 70. Sólo la verdad histórica permitirá a los argentinos elaborar una síntesis que nos posibilite comprender la magnitud y extensión de nuestros errores y responsabilidades en el pasado reciente.

Pero las heridas sufridas por un sector de la sociedad no pueden curarse abriendo nuevas heridas en otra parte de la misma sociedad. La violación de los derechos humanos no encuentra reparación si en su defensa se pisotean los mismos derechos humanos que se dice defender. Y esta es la clave que permite determinar la legitimidad o estafa de una organización que se dice defensora de los derechos humanos.

¿Se puede pedir legítimamente por el juicio y castigo a militares de los 70, mientras se levanta un monumento a quienes asaltaban cuarteles y mataban por la patria socialista? ¿Se puede festejar el fin de la impunidad mientras se apoya la no extradición de un terrorista como Apablaza para ser juzgado en su país? Los argentinos necesitamos quitarnos la hipocresía y asumir íntegramente la realidad de nuestro pasado. Debemos aprender a mirar los hechos sin anteojeras ideológicas. Y entonces sí seremos capaces de encontrar un camino de concordia que nos permita superar la lógica de amigo – enemigo.

Mientras tanto, les toca a los magistrados recobrar la independencia y el coraje para poder cumplir con su cometido. Las injusticias que hoy sufren quienes participaron en la guerra como parte del estado, constituyen llagas abiertas que pueden anidar la semilla del odio en un futuro cercano.

Por eso estamos nuevamente frente al Palacio de Justicia. Venimos a implorar a los jueces que tengan dignidad y que no permitan la prostitución de la señora justicia, la que se ve mancillada:

 Cuando a las fuerzas del estado que combatieron al terrorismo se les imputan delitos inexistentes en el momento de los hechos.

 Cuando hay militares, policías, y agentes del estado que superan los 9 años de prisión preventiva, en contra de todas las garantías constitucionales y de los tratados internacionales signados por nuestro país.

 Cuando los tiempos de prisión preventiva de los cuadros inferiores, superan las condenas de los miembros de las juntas.

 Cuando se juzga solamente a los agentes del estado y se mantiene un paraguas protector sobre los terroristas. Mientras los primeros padecen persecución, los Bonasso, los Verbitsky, los Kunkel, los Vaca Narvaja, los Perdía, los Taiana, los Duhalde, los Urien, los Bettini, los Sanz, los Dante Gullo, los Gasparini y tantos otros, disfrutan plácidamente de las prebendas del poder.

 Cuando, en definitiva, se deja de lado la letra y el espíritu de nuestras leyes para satisfacer los intereses perversos de grupos o entidades que han hecho de los derechos humanos un lucrativo negocio con suculentos dividendos en oro y poder.


Para finalizar, hacemos nuestras, extendiéndolas a todos los jueces argentinos, las palabras que Arturo Larrabure, hiciera llegar al magistrado que entiende en la causa del secuestro, tortura y asesinato de su padre:

“Con esa llaga en el alma generada por tantas preguntas sin respuesta, le pido que me ayude a volver a confiar en la justicia. Sé que ud enfrenta una decisión dificilísima, tan heroica como imprescindible para saldar con equidad y justicia el pasado. Debe optar entre la memoria o la historia, el coraje o la cobardía, la conveniencia o los valores, la justicia o la política; la jurisprudencia internacional o los sofismas ideados para amnistiar a los guerrilleros. Sé que estará sujeto a presiones; pero sé también que ud es un hombre justo que no desea que la tragedia vuelva a ocurrir; que no rehuye la responsabilidad histórica y moral que el destino ha puesto sobre sus espaldas”.

Nosotros, al igual que Larrabure, también queremos volver a confiar en la justicia. Queremos soñar con una verdadera república para nuestros hijos y esperamos, con toda la fuerza de nuestro corazón, que los magistrados tengan la dignidad suficiente para no permitir la prostitución de la ley.

Muchas gracias".

martes, 9 de noviembre de 2010

Los llaman bajas de combate - Cronología de una traición

Relacionado a la vergonzosa actuación que tuvieron la gran mayoría de los Generales (es preciso diferenciar claramente a aquellos pocos que se manifestaron con la dignidad propia de un Soldado, estamos hablando de los Grl PRITZ, TERRADO, APARICIO, GOMES Y ANSHUTZ) en el tratamiento de los Ascensos de los Oficiales bautizados “Portadores de Apellidos, generales temerosos y funcionales ciento por ciento a los intereses del Ministerio de Defensa en su ansia de venganza y sojuzgamiento de las Fuerzas Armadas, es digno de analizar la descarga que intentan realizar algunos de estos personajes para justificar la inmoralidad cometida.

Alegan que a ese personal (Portadores de Apellido) no quedaba más remedio que considerarlos “Bajas de Combate” que es lo mismo que decir que “nada más se podía hacer por ellos”, “olvidémonos de ellos” o lo que es peor que “los abandonamos pero para preservar ciertos intereses de la Fuerza”. ¿Cuáles serán estos intereses? ¿Cuál será el bien que le hacen a la Institución con actos de injusticia tan manifiesta? Cuál será la promesa que les efectuará el Ministerio de Defensa para que la Conducción de la Fuerza traicione a sus hombres?.

La respuesta, lamentablemente no lo encontraremos en promesas de mejora de la Situación de la Institución, porque cada vez el presupuesto se achica más, los cursos, ejercicios y comisiones se reducen, el equipamiento se deteriora y no se avizora recambio, los stock de munición se agotan, los inmuebles se enajenan para alimentar valla a saber que arcas, la educación en los Institutos se sovietiza, los valores Institucionales de siempre se intentan modificar por la política de la delación y de las denuncias anónimas, etc, etc etc.

Esto nos deja la sola posibilidad que las promesas recibidas por entregar a sus soldados no se dirijan en posibles beneficios para la Fuerza sino en la espuria dirección del bienestar personal de los Generales ¡ Mantener sus puestos y privilegios por una año más¡ ¡Gozar de las prebendas de sus quintas, sus autos y camareros¡ ¡ Continuar con su sueldo de militar en actividad (cobrando en negro el 75 % del mismo) y no pasar por la situación humillante en materia de haberes que viven sus camaradas retirados!, ¡ Y vaya a saber que otras promesas¡.

¡¡ Bajas de combate abandonadas, soldados librados a su suerte, sin la responsabilidad latente del Superior de velar por ellos.!!. Es oportuno en estos momentos, contrastar estas actitududes con un solo Ejemplo, para percibir la crisis moral que envuelve a estos personajes.

El Ejemplo reza de la Guerra de Malvinas, y para comprenderlo solo hace falta leer la Condecoración que recibe por parte del Congreso de la Nación un joven Oficial de la fuerza por una acción desarrollada en esa contienda: "Al Teniente José Gómez Centurión: La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate Ejecutar el 28 de mayo durante los combates en Darwin, un contraataque al frente de su sección enfrentando intensa oposición enemiga. Cuando se le intimó rendición, continuó combatiendo, ocasionando importantes bajas a los ingleses. Al replegarse, evacuó a un soldado seriamente herido con riesgo para su propia vida. En la noche, junto a dos voluntarios, se infiltró en las filas enemigas para rescatar a un suboficial herido, lo que se materializa felizmente".

El entonces Subteniente Gómez Centurión evidentemente no pensó en su Subalterno como una “Baja de Combate” o “En la conveniencia de dejarlo abandonado en función de intereses para la organización”. Cumplió con su deber de Superior velando por su subalterno, poniendo en real peligro su propia vida (y perder la vida no se semeja a la posibilidad de tener que dejar una quinta, el auto provisto y alguna otra prebenda).

Evidentemente este Oficial al igual que muchos otros se educó en valores (que distan mucho de las actitudes asumidas por los actuales Generales de la Fuerza), Valor, Camaradería, Sentido del Deber, Lealtad mutua ente superior y Subalterno, Sentido de Justicia, Obligación de velar por la vida de sus hombres, Ejemplo Personal, Hombría de Bien, y tantos valores más, avasallados impunemente por estos hombres.

Pero no todo está perdido, todavía se puede revertir este contraste, está en que cada uno de los hombres de la Fuerza elija el lado en el cual quiera estar, que cada uno con firmeza se pronuncie y decida, tal cual cuenta la historia hicieron los Espartanos de Leonidas en las Termópilas:

“…Por eso, cuando distinguimos a Jerjes en la colina vestido de seda engarzada con piedras preciosas, le despreciamos. Sin embargo, aquella misma tarde nos ofreció un carro cargado de oro a cambio de dejar el Paso libre, y nosotros sentimos de nuevo el gusano de la codicia en nuestro interior, y creo que nadie se vio libre de desear esas riquezas, y abandonar el desfiladero y vivir, pero Leónidas se puso frente a nosotros y nos habló: “Quizás alguno todavía desea vivir en Corinto”, dijo, “el que quiera puede coger su parte y abandonarme. Al que lo haga le recomiendo que cargue mucho oro para olvidar el rostro de los amigos que deja atrás, y le hará falta aún más para olvidar la sangre de los que morirán por su traición más allá del desfiladero”. Eso dijo, y luego guardó silencio, y nadie se movió, y ni uno sólo de nosotros arrojó las armas, y por un momento, sólo por un momento, nos regocijamos de estar allí junto a nuestro rey”.

La intención de difundir estos hechos no persigue injuriar, ni humillar ni perjudicar a nadie, porque esto realmente sucedió, teniendo cada uno que hacerse cargo de sus actos, sabiendo aquellos que actúan por fuera de los valores inmutables de la Institución que sus acciones no pasarán de aquí en más en forma desapercibida, arrastrando consigo la vergüenza de sus procederes, ante sus pares, sus subalternos y su Patria.

viernes, 5 de noviembre de 2010

El Estado soy yo

Carta publicada en diario la Nación el día 05/11/10

Circunstancias particulares de mi vida me llevaron a comprender y valorar la importancia de la prensa en la limitación del poder del estado. Donde las cámaras se encienden o un periodista se hace presente, la omnipotencia del estado se minimiza y el ejercicio de los derechos ciudadanos queda garantizado. Como contrapartida, cuando los medios miran distraídamente hacia otro lado, funcionarios inescrupulosos ven la oportunidad de asumir la frase de Luis XIV “El Estado soy yo”.

El 01/10 el Lic. Alfredo Forti, Secretario de Estado del Ministerio de Defensa, transmitió a dos oficiales del Ejército Argentino la orden terminante de quitar unas pancartas establecidas al frente del Edificio Libertador, cuyo contenido molestaba a la Dra Nilda Garré, aclarando que debía utilizarse la fuerza física si fuera necesario. Los carteles formaban parte de una manifestación pacífica encabezada por esposas e hijos de militares detenidos por haber combatido al terrorismo en los años 70.

Uno de los oficiales le aclara al funcionario de defensa que los militares no tienen poder de policía para dar cumplimiento a lo solicitado, a lo cual aquel responde que igualmente se cumpla con lo impuesto. Mientras tanto, vía telefónica, el General César Santos Milani, asume la orden ilegal del funcionario público, poniendo en marcha el procedimiento represivo.

Un Oficial Jefe, cinco suboficiales y tres soldados voluntarios son empeñados en la ruptura de la manifestación pacífica, que termina con mujeres golpeadas y el robo deliberado de la cartelería usada en la protesta. Mientras los responsables de esta represión ilegal permanecen impunes, este oficial retirado, que participaba del reclamo, fue sancionado con 20 días de arresto en represalia por haber denunciado la violación a las Leyes de Defensa y de Seguridad Interior. Con los medios silenciados ¿Se podrá hacer Justicia?

Pedro Rafael Mercado
DNI: 18046597
pedrorafaelmercado@yahoo.com.ar

Carta enviada por presos del Ejército Argentino a sus camaradas

Estimados Señores y Camaradas:
Nos dirigimos a Uds. por primera vez diciéndoles que conformamos un grupo de alrededor 400 Oficiales del Ejército Argentino, presos en diferentes Penales Federales de todo el país desde ya hace varios años (en algunos casos mas de 6 años) procesados y algunos condenados por el accionar de la Fuerza en la Guerra contra la Subversión.

Pertenecemos en la gran mayoría a la franja de promociones del CMN que van de la 93 a la 106, es decir que hacia el año 1976 nos encontrábamos desde Subt(s) en el 1er año a Cap(s) en el 2do o 3er año, es decir todos Of(s) Subalt(s).

Sepan que entre nosotros hay hombres de destacada trayectoria posterior en nuestro Ejercito y otros ya retirados, en el medio civil, hombres condecorados por el Ejercito por su accionar en la Guerra Contra la Subversión , Veteranos y condecorados de Malvinas, Jefes de Unidades, Agregados Militares, etc., todos hoy nos encontramos procesados y/o condenados básicamente por los “supuestos delitos” de Asociación ilícita, Detenciones ilegales agravadas por el tiempo de su duración y Tormento o tortura. ¿Cómo podía un Subt integrar una Asociación ilícita con su Cte Br y con su J Un? Es ilógico ¿Cómo podía un Tte ordenar una detención ilegal y agravarla en el tiempo? Tampoco tiene respuesta, y así seguiríamos preguntando y respondiendo lo mismo. Jurídicamente, tema del que no hablaremos, esto no tiene ninguna lógica, al decir popular no tiene ni pies ni cabeza.

Acá existió una guerra y existieron ordenes (ni legales ni ilegales), fueron ordenes. Nunca en los 4 años de CMN ni en las “escuelas de Regimiento” nos enseñaron a analizar las ordenes, sino a cumplirlas, no existe ni nunca existió en el Ejercito “la teoría Balza”. Nunca nos enseñaron a diferenciar las ordenes.

Entre los que nos encontramos en esta situación, hay camaradas enfermos, algunos con canceres terminales, enfermos psiquiátricos, otros con ACV y seria larga la gama de dolencias, esto sumado a los ya de mas 100 camaradas muertos en prisión (el CELS computa 193), algunos delante nuestro.

A esto se suma el dolor y la enfermedad de nuestras familias esa “gran familia militar” de la que tanto nos hablaron y hablamos, el dolor no es solo el de vernos presos y tratados como delincuentes comunes, sino el de vernos sometidos al escarnio y la burla publica en diferentes MCS en los traslados esposados o en esos remedos de juicios, que son mas un circo romano que otra cosa, que decir de nuestros hijos ya hombres y mujeres, algunos Of(s) o Jefes del EA. Sepan también que nuestras mujeres e hijos están enfermos, muchos en tratamiento, por esta situación.

Deben saber también que hay Subof(s) presos con nosotros, una verdadera afrenta de la que nos debemos avergonzar TODOS, eran en esa época Cabos, Cabos 1ros o Sargentos, también conformaban las Asociaciones Ilícitas, un verdadero disparate. La gran pregunta es ¿hasta cuando seguirá esta venganza? Contra el Ejercito (no duden jamás que ese es el blanco), por favor ninguno quiera creer o pensar que es Justicia.

Y también por favor no se dejen llevar por los que hablan de “este nuevo Ejercito”. El Ejercito Argentino fue y es uno solo, desde el 29 de Mayo de 1810 hasta nuestros días. A ninguno de nosotros se nos ocurrió renegar del Ejercito Libertador, del de la Guerra con Brasil, del de la conquista del Desierto, del la guerra de la Triple Alianza, del de Richieri, del de Perón o del de la Guerra contra la Subversión y la reconquista de las Malvinas. Con las virtudes y defectos de sus conductores son el mismo Ejercito de HOY.

No se confundan, no defendimos ni defendemos el gobierno militar de 1976/83, pero si nos sentimos orgullosos de haber sido parte de la Historia grande nuestro Ejercito, derrotando a la Subversión, logro reconocido en su momento por toda nuestra sociedad (hoy olvidadiza) y por todo el mundo.

Somos hombres maduros algunos enfermos, pero no estamos derrotados, peleamos como podemos por nuestra libertad y por “nuestro Ejercito”, el de hoy y el de siempre. “En la historia de los pueblos hay lugares donde el patriotismo y la valentía se dan en una mayor dimensión, como si la tierra fuera mas fértil en producir calidad humana” (Cte Huber Matos).

Con toda humildad tomamos para nosotros estas palabras de uno de los Cte(s) de la Revolución Cubana, que pago con 20 años de cárcel su disenso con Fidel Castro. Les pedimos como camaradas mas antiguos, en la mayoría de los casos, que piensen, no solo en nosotros sino en nuestro Ejercito ¿adonde vamos, a donde nos llevan, es este el camino?, por favor pensémoslo.

No nos guiemos por los “supuestos MCS” y en aquel “la opinión pública”. Para no hablar en el aire encargamos y pagamos, con la colaboración de muchos amigos, una encuesta de opinión (de una de las mejores encuestadoras del mercado y sobre el universo más amplio posible) que arrojó resultados realmente sorprendentes, que los queremos compartir con Uds. para respondernos a todas esas preguntas anteriores, de la cual damos algunos ejemplos para comenzar a relacionarnos seriamente:

- El Ejército en materia de imagen de instituciones se encuentra en 3er lugar después de la Iglesia Católica y el periodismo, quedando muy por encima del Gobierno, los gremios, los partidos políticos, etc.

- Otro de los temas es el del SMO (Servicio Militar Obligatorio), tan caro a la sociedad, donde vemos que el 60% de los encuestados opina que debe volver, duplicando en porcentaje a los que se oponen.

- En relación a nuestros juicios por la Guerra Contra la Subversión, casi un 70% se manifiesta en contra de los mismos, quedando reducido solo a un 16% los que están de acuerdo.

- Mas allá de lo polémico que resulta el tema, el 60% estima que seria positivo que las FFAA intervengan para combatir el narcotráfico, contra solo un 21% que se manifiesta en contra.

- Sorprendentemente ante la pregunta, si desde el Gobierno se ha desarmado y postergado a las FFAA y no están equipadas ni en capacidad de defender a la Republica, el 68% se manifestó de acuerdo con esta opinión.

Estimados camaradas entendemos que este será el primer contacto de un dialogo e intercambio de ideas que en forma respetuosa pretendemos y esperamos tener con Uds., les solicitamos a quienes quieran respondernos de cualquier forma (anónima o no) lo hagan a nuestra dirección electrónica.

Por último les queremos hacer saber que los destinatarios del presente correo “son cerrados”, por lo que cualquier difusión en Internet o en algún MCS, no será realizada ni auspiciada por nosotros.

Nos despedimos de Uds. Con el fuerte abrazo de soldados que corresponde.
PRESOS DE EJERCITO EN PENALES FEDERALES

domingo, 31 de octubre de 2010

Empalagosa hipocresia (De NICOLAS KASANZEW).

Escribo tratando de desembarazarme de la empalagosa hipocresía que chorrea de la radio, del televisor y de los diarios, como una melaza espesa y adulterada. Siempre creí que la muerte no convierte a un miserable en buena persona sino en un miserable muerto.

Néstor Kirchner fue, según mi exclusiva e intransferible opinión, una persona malvada, vengativa y mezquina. Un tipo básicamente destructivo y profundamente egoísta.
Dos de cada tres habitantes de este país tenía de él una imagen negativa, con niveles de desaprobación ciertamente dispares. De estos dos tercios, alguna porción probablemente importante debe compartir mi opinión sobre su persona.

Por supuesto, la muerte conmueve, hasta la del enemigo. Las personas de bien cubren con un tapiz de piedad los costados oscuros de los que mueren y prudentemente callan sus opiniones si estas no favorecen al muerto. También es cierto que desde ciertas posiciones institucionales o representativas resulta sensato hacer comentarios de ocasión y presentar cristianas condolencias a los deudos.

Les hablaba de mi empalagamiento, porque desde ayer escucho hablar de un “apasionado luchador”, de un “político de raza”, de un “defensor vehemente de sus ideas” y varias otras calificaciones de tinte épico. Y estas calificaciones no provienen de sus partidarios (que por otra parte se turnan para llorar en la radio) sino de gente que hasta ayer luchaba para no ser destruida por las perversas andanadas del furor exterminador de Néstor Kirchner. Todavía faltan dos días para su entierro y creo que esto recién empieza.

Escuchar a tipos como Scioli o Alberto Fernández (que han sido ninguneados, maltratados, desautorizados, erosionados, boicoteados, extorsionados y manipulados por el “apasionado luchador”), hacer pucheritos en la radio hablando del amigo que se les fue, me remite al trágico síndrome de la mujer golpeada. A ellos trato de comprenderlos desde la patológica necesidad que tienen los políticos, en especial los peronistas, de subirse al tren que más les convenga.

Ni que hablar de los muñequitos de torta que integran el gabinete y que compiten entre sí para ver cuál de ellos hace la declaración de dolor más desgarradora, mientras esconden la calculadora con la que tratan de deducir cómo quedarán parados en el nuevo escenario.

Sin embargo, la cobertura periodística parece reflejar la muerte de Juan Pablo II, en todos los medios, aún en aquellos que tuvieron que pelearla para no ser devastados por la furia vengativa del “político de raza” y sus Chirolitas. No me animé a sintonizar Canal 7 por temor al shock melífluo.

Los invito a hacer un breve ejercicio de inferencia e imaginar qué hubiera ocurrido si el muerto hubiera sido otro.

Por ejemplo Cobos:
· El Calafate estaría de fiesta, con banderines en la calle.
· Aníbal Fernández declararía que “el vicepresidente arde en el séptimo círculo del infierno, reservado a los traidores”.
· Página12 titularía: “Un traidor menos”.
· Le negarían todos los aviones de la flota presidencial para el transporte del féretro a Mendoza.

Por ejemplo Menem:
· Néstor concurriría al funeral sólo para hacer los cuernitos y tocarse los testículos para evitar la mufa, ante las risotadas de dos o tres “espontáneos”.
· Página12 titularía “Murió el culpable de la miseria de los 90”.
· En “6, 7, 8” harían un programa especial describiendo cómo Néstor y Cristina combatieron el neoliberalismo y fueron feroces opositores al difunto durante toda la década infame.

Y esto podría seguir. Sin embargo, quiero resistirme a tratar a los miserables con su misma miseria, porque me educaron de otra manera. Por eso escarbo en las profundidades de mi espíritu tratando de hallar algo de compasión y Sólo encuentro un poco para nuestro país

viernes, 29 de octubre de 2010

VALORES VERSUS MISERIAS, QUIÉN ES QUIÉN EN EL EJÉRCITO ARGENTINO

Una más, de las recurrentes arbitrariedades cometidas contra las Fuerzas Armadas de la Nación, con origen en el Ministerio que actualmente comanda la otrora adherente montonera Dra Garre, (recientemente ha declarado que el ataque de dicha Organización Terrorista al Regimiento de Formosa ocurrido en el Año 1975 donde fueron asesinados 12 hombres del Ejército fue cometido por el simplismo de “Un error político”), fue nuevamente llevada a cabo, como viene sucediendo desde los últimos años mediante la puesta en ejecución de una clara política discriminatoria en los ascensos a la jerarquía de Oficiales Superiores, en lo que ya comúnmente se conoce como “Portación de Apellidos”, donde personal con sobrados méritos profesionales y adecuadas fojas de servicio, se ven despojados de toda justicia de acceder a grados superiores por el solo hecho de tener o haber tenido familiares militares en actividad en épocas de la Dictadura (se los juzga por lo que puedan o no haber hecho familiares suyos, y no por lo que ellos como personas únicas representan y han sabido lograr a lo largo de su carrera).

Esta situación, que ya fue denunciada ante el Congreso de la Nación Argentina (Garre se opuso terminantemente a autorizar la concurrencia de personal de las FFAA perjudicados por este motivo a la Comisión de Defensa, que previamente los había citado a una reunión), tuvo connotaciones muy puntuales en el Ejército, dejando al descubierto una Escenario Institucional Anárquico de gran complejidad.

Lo que este año habría marcado una diferencia en los hechos, fue la participación que los propios actores de la Fuerza Ejército (aquellos que deben evaluar a los Oficiales en condiciones de ascenso y proponerlos ante el Ministerio de Defensa) tuvieron en los acontecimientos, estando relacionada esta situación con la noticia del retiro voluntario de dos Generales, acaecida un par de semanas atrás (Grl Div Anschutz y Grl Br Gomez).

No fue ese un acontecimiento aislado, como aparentemente se quiso hacer aparecer, sino que fue el corolario de una suerte de enfrentamientos acaecidos en el marco de la anarquía jerarquía que se encontraría viviendo la Fuerza, donde los Generales aparentan tener el control de la Institución, pero salvo muy contadas excepciones son poseedores de un muy bajo prestigio y un pobre ascendiente frente a la severa mirada y cuestionamientos cada vez mayores de los Oficiales y de los Suboficiales de la Fuerza.

Esta Situación estaría generando a voces alzadas un enfrentamiento cada día más marcado entre dicha Cúpula, fracturada internamente por posiciones de recelos entre sus miembros, desmesuradas ansias de poder y deseos de congraciarse con el poder político (lo cual parecería provocarles un marcado “Alzeimer” respecto de los deberes y obligaciones contraídos para con sus subordinados), y el resto de la Fuerza encabezada por Oficiales superiores de la jerarquía de Coroneles, muy críticos a la actual gestión.

Al parecer, el Ministerio de Defensa, cansado de ser el lógico blanco de los reclamos y cuestionamientos por estas irregulares acciones que estaba llevando a cabo “Sugirió” ¿Léase ordenó? al Jefe del Estado Mayor General de La Fuerza Ejército, Grl Pozzi, que sea la misma Fuerza la que efectúe la “Depuración” de manera de no tener que ser el Ministerio el que pague los costos.

El Grl Pozzi, de la misma manera que anteriormente lo había hecho el Grl Bendini, habría asumió el papel de verdugo de sus propios subalternos (Vaya a saber cuál sería la promesa de pago de ese Acto Heroico de traicionar a su gente). Para lo cual se monto una Operación tratando de convencer y presionar a las distintas instancias responsables de implementar administrativamente los ascensos dentro de la Fuerza, para que el personal previamente cuestionado por Defensa por “Portación de Apellido” sea colocado muy por debajo de lo que realmente hubiese correspondido en el orden de mérito pese a tener sobradas condiciones de manera que, no pudieran acceder a las vacantes asignados para el grado inmediato superior. De esta manera se disfrazaba el real motivo de la negativa de sus ascensos por “Portación de Apellido”, por el injusto arbitrio de no hacerlos ingresar en las vacantes asignadas por un tema de orden de mérito.

Este Plan encontró plena resistencia en las Jerarquía de Coroneles, que evaluaron con total justicia a los Oficiales Cuestionados, proponiendo el ascenso de los mismos. Esta situación marca un quiebre y unas diferencia substancial con lo actuado en el Nivel de los Generales.

el denominado “Plenario”, conformado por los Generales de menor antigüedad de la Fuerza, donde nuevamente son analizados los legajos de los postulantes, se hizo sentir la presión del Grl Pozzi a través de uno de los pocos Alfiles que al parecer le son funcionales (aunque en realidad no se sabe si no es el propio Pozzi el funcional a este General), nos referimos al Grl Milani actual Director General de Inteligencia y muy vinculado, vaya a saber en base a que méritos a la Ministra Garre (se los vincula a ambos en negocios inmobiliarios con edificaciones y terrenos enajenados a las FFAA) el cual arengo al resto de los Generales a no dejar solo al JEMGE en su posición ¿No habría correspondido mejor arengarlos a no dejar solos a los Subalternos injustamente cuestionados, antes que al Jefe de Estado Mayor, que estaba siendo el brazo ejecutor de una manifiesta arbitrariedad?.

Igualmente merecen ser destacadas las posiciones minoritarias, pero totalmente encontradas del resto de sus pares de solo Dos Generales: El Grl Terrado y el Grl Pritz que con firmeza y convicción fueron los únicos que votaron en contra de la injusta exclusión del personal dentro de las vacantes de ascenso. Votaron a Favor, siguiendo la arbitraria postura del Grl Pozzi 27 Generales de la Nación (Lux, Tellado, Milani, Marturet, Carles, Peretti, Dotto, Pelagatti, Ruiz Díaz, Martinez Conti, Calligaro, Landa, Serrano, Paoli, Barchuk, Cundom, Brizuela, Herrera, Brown, Ferrari, Bruera, Canaves, Montero, Castagno, Bossert, Carena, Diaz Bessone (este último quiso posteriormente enmascarar su voto frente a sus subalternos, diciendo que lo había hecho negativamente, pero fue oportunamente “Descubierto” en su intento) una mención particular que marca el nivel del auditorio fue la participación del Grl Aud Lozano, cuando les afirma al resto de los Generales que “… voten tranquilos por el NO, porque estamos legalmente “Cubiertos” ¿Cubiertos de que Grl Lozano? ¿De la injusticia e inmoralidad que estaban haciendo? ¿De la Asociación ilícita que pareciera están formando en perjuicio de sus subalternos que confiaban en ustedes?.

Es de esperar que algunos de estos Generales recapaciten sobre su actuación, piensen un poco en su apellido, en su anterior trayectoria profesional y rompan con la alianza de inmoralidad en la cual se encuentran inmensos, porque casi con seguridad sus subalternos tendrán buena memoria y les será muy dificil comandarlos de aquí en más con estos antecedentes.

Pero fue en la instancia superior (Junta Superior), conformada por los Siete Generales más antiguos), último nivel de estudio de los legajos del personal en condición de ascenso, donde la Situación de Crisis Institucional dentro de la Fuerza se hizo más evidente, en una primera votación, por unanimidad los Generales se opusieron a la Política del Grl Pozzi, sosteniendo los ascensos del Personal Cuestionado, pero luego, el propio Pozzi irrumpió en la Sala llamándolos a la reflexión, e intentando convencerlos de a uno, llegando a ofrecerles, de acuerdo a las versiones recogidas, continuidad en la gestión e incluso a alguno de ellos, el cargo de SUBJEMGE (siendo que actualmente se encuentra ocupado dicho puesto por el Grl Lugani)

Esta socavada acción habría impulsado una nueva votación, dando como resultado que de los Seis Generales que votaron (el 7mo era el Grl Camponovo que por ser el de mayor graduación solo emitía su voto en caso de empate), Cuatro de ellos se mantuvieron en su postura original: Lugani, Ansuchtz, Gomez y Aparicio, en cambio Dos de ellos cambiaron abruptamente y sorpresivamente sus votos siguiendo la postura de Pozzi, siendo los mismos el Grl ARTUSO y el Grl POGGI, ambos del arma de Ingenieros al igual que el Grl Milani ¿Simple coincidencia?.

La versión recogida indica que como resultado de esta situación se manifestaron severos reproches y se vivieron situaciones tensas entre los causantes, lo que motivó el Pase a Retiro del Grl Gomez y del Grl Anschutz, sin dudas el de mayor prestigio y ascendiente entre sus pares, demostrando por parte de los mismos por un lado sentido de dignidad y por otro un claro distanciamiento con la actual conducción que de la Fuerza, postura que sería acompañada mayoritariamente en jerarquías inferiores a la de los generales.

¿Cuál será la evolución de estos acontecimientos?. Sin duda las secuelas que arrojarán estos hechos irán madurando de aquí en más hacia el futuro, mientras tanto es necesario dimensionar el estado de debilidad jerárquica y socavamiento de los valores éticos básicos a los que la actual gestión de Defensa está llevando al Ejército. Por supuesto que la Ministra Garre cuenta con aliados directos, tal cual son la mayoría de los actuales Mandos de esta Fuerza.

¿Podríamos avizorar nuevos enfrentamientos? No puede afirmarse esto, aunque si preverse; lo que si subyace claramente es que se estaría manifestando una ruptura generacional, con una manifiesta oposición a la actual Conducción, cimentada básicamente por los Valores que regirían las conductas entre sus integrantes.

lunes, 18 de octubre de 2010

MUERTES EN PRISIÓN

El Poder Judicial debe actuar ante el daño en la salud de los enjuiciados por crímenes llamados de "lesa humanidad" en la cárcel

Lunes 18 de octubre de 2010 | Publicado en edición impresa

Sin que haya información oficial, se conoce a través de diversas organizaciones el fallecimiento de 118 personas en situación de privación de su libertad, la mayoría en cárceles comunes y en condiciones extremadamente riesgosas para su salud. Se trata de oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas y de seguridad enjuiciados por los llamados delitos de "lesa humanidad", ocurridos en los años setenta en ocasión de la lucha antisubversiva.

La casi totalidad de las personas fallecidas en cautiverio no habían recibido aún condena judicial. Se trata de una estadística única y lamentable, que no tiene precedente en la Justicia. Comprende a personas de edad, casi todos ellos de más de 70 años y la mayoría de más de 80, que han muerto en las cárceles donde fueron alojados sin consideración de su salud y su vida, sin la posibilidad de contar con medicamentos específicos, chequeos médicos y análisis periódicos y, sobre todo, de la rápida accesibilidad a servicios de reanimación o terapia intensiva para el caso de urgencias.

El artículo 18 de la Constitución nacional dispone que las cárceles son para seguridad y no para castigo de los detenidos. Los establecimientos federales están preparados para alojar una población con una edad promedio muy inferior a la que presentan los imputados de estos delitos, ocurridos hace 35 años. Las urgencias no pueden ni han podido ser atendidas eficazmente, ya que en todos los casos las medidas de seguridad propias de los penales imponen la apertura y cierre de hasta ocho o más puertas, con estrictas medidas de control, tanto para tener acceso al enfermo en caso de urgencia, como para efectuar su externación hacia un nosocomio que tenga un mínimo de complejidad suficiente para evitar su muerte.

Otros muchos que padecieron prisión murieron poco después de haber sido excarcelados luego de un prolongado encierro que, por las razones ya mencionadas, deterioraron definitivamente su salud. Debieron sufrir daño físico, pero además psicológico, producto del sometimiento a procesos realizados en lugares públicos alquilados al efecto (teatros y hasta una cancha de fútbol), donde los imputados y sus familiares son agredidos e insultados por un público perteneciente a organizaciones que nuclean a militantes ideologizados. Se difunden por televisión escenas donde los imputados son conducidos esposados y trasladados incluso en camilla y con suero, dado su precario estado de salud.

Muchos jueces que tramitan este tipo de procesos han enviado a prisión a personas sabiendo o debiendo saber que, por su edad o estado de salud, no estaban en condiciones de sobrevivir en un establecimiento carcelario en condiciones no aptas. Estas personas son mantenidas en prisión durante largos períodos en estas condiciones, o se les ha revocado la detención domiciliaria que tenían, pese a sufrir discapacidades mentales agudas, como Alzheimer, cáncer avanzado y afecciones cardíacas.

Estos hechos, que se verifican exclusivamente en casos de juzgamiento de delitos llamados de "lesa humanidad", son contrarios a una tradición judicial de decoro y respeto de los derechos humanos en los procesos penales. Significan la lamentable transgresión de diversas normas protectoras de la dignidad humana de alcance constitucional, que la Argentina se ha obligado a garantizar para todos sus ciudadanos.

Las más altas autoridades del Poder Judicial deben actuar de inmediato para poner fin a esta situación, ya que es el mismo artículo 18 de la Carta Magna el que establece que toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificar a los detenidos, más allá de lo que la seguridad exija, hará responsable al juez que lo autorice.

La sombría estadística, lamentablemente, no desmiente las denuncias sobre la asimetría, revanchismo y falta de legalidad que pesan sobre esta clase de juicios. Por si algo les faltara, ahora le agregan la muerte.

jueves, 14 de octubre de 2010

Acampe de AFyAPPA frente al Ministerio de Defensa - Palabras de Cierre



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Discurso de María Cecilia Pando frente al Ministerio de Defensa

No menos de 250 fueron los miembros de las Fuerzas Armadas asesinados por el terrorismo en la década del 70. Había que matarlos porque para los compañeros de ruta de la Ministro de Defensa ellos constituían el brazo armado de la oligarquía, conformaban una fuerza de ocupación al servicio del imperialismo y con ellos no podía haber tregua. Así pensaban y actuaban algunos personajes que hoy integran junto a Nilda Garré el Ministerio de Defensa.

35 años después, el mismo odio fraticida de la ideología revolucionaria ya ha llevado a la muerte a 123 integrantes de las FFAA, que perdieron la vida en cautiverio, injusta e ilegalmente detenidos por una justicia vilmente instrumentada por los mismos personeros del terror. Por cada uno de estos caídos, sus familiares y amigos hemos plantado una cruz, que dejaremos bajo el cuidado de sus camaradas, para que siempre los tengan presentes.

También plantamos cruces en recuerdo de los caídos en el ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29, donde, entre otros, diez soldados conscriptos fueron asesinados por la demencia terrorista montonera. De ese ataque, Nilda Garré manifestó que se había tratado de un simple error político de la organización que ejecutó la operación, al tiempo que se jactaba de que en la ceremonia central sólo participaba el comandante de la brigada bajo cuyo mando se encuentra la unidad militar afectada. Claro, no hay que hacer mucho ruido con este tema… porque entre otros, su compañero Carlos Kunkel podría terminar preso si la justicia recupera la visión de su ojo derecho.

Acampamos frente al Ministerio de Defensa porque las instituciones no pueden seguir mirando al costado, como si nunca hubieran conocido a nuestros familiares y amigos. Ellos están siendo juzgados por pertenecer al Ejército Argentino, a la Marina de Guerra o a la Fuerza Aérea. Estarían gozando de libertad si hubieran dedicado su vida a otros menesteres o hubieran formado parte de otras entidades como los Scouts o los Bomberos Voluntarios. Cuando nuestros familiares y amigos son acusados de haber conformado una asociación ilícita, están acusando al Ejército, a la Fuerza Aérea y a nuestra Armada, de constituir asociaciones ilícitas.

Y los mandos de las instituciones tienen el deber y la obligación de apoyar y respaldar a los subordinados que cumplieron órdenes, en el marco del conflicto bélico que enfrentó a los argentinos en la década del 70. Nuestros familiares y amigos no eligieron el destino o el puesto de combate que les tocó ocupar en aquella confrontación. Fue el estado nacional, representado en la persona de los mandos castrenses, el que definió el rol que cada uno ocuparía en la guerra contra el terrorismo.

Y todo esto es tan así, que terminado el conflicto, nuestros familiares y amigos continuaron sus carreras sin siquiera una observación a sus supuestas conductas delictivas, demostrando tácitamente, que ellos habían ejecutado simplemente lo que las instituciones a las que pertenecían les habían ordenado efectuar.

Si el hundimiento del Crucero General Belgrano en la guerra por la recuperación de nuestras Islas Malvinas fuera catalogado como un crimen de guerra. ¿Sería justo que terminara acusado el cabo o el sargento que tuvo a su cargo accionar el torpedo que concretó aquella masacre? ¿O que terminara acusados de crimen de lesa humanidad los pilotos que lanzaron las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki? ¿Sería lógico que ante estas situaciones los comandantes de las fuerzas involucradas no dijeran una sola palabra esclarecedora?

En estos días, también le preguntamos públicamente a Nilda Garré si había tenido algo que ver con la operación Mellizas, mediante la cual los montoneros secuestraron a los hermanos Born, teniendo en cuenta que tiempo atrás, el Tata Yofre había declarado públicamente que uno de los secuestrados le había confesado escuchar la voz de una de sus captoras, cada vez que hablaba la actual Ministro de Defensa. Y hay que aclarar que más de un militar está preso por delitos de lesa humanidad con acusaciones tan o más vagas que aquella.

Como corresponde a una militante setentista hecha y derecha, Nilda Garré no contestó ninguna de nuestras preguntas. Prefirió acudir a la represión de las manifestantes ordenando el robo de aquellos carteles que no le gustaban. Acostumbrada a operar fuera del marco de la ley, ordenó la represión ilegal. Como no consiguió la orden judicial para que interviniera la policía, decidió reprimir con las mismas fuerzas armadas, aunque para ello tuviera que violar la Ley de Defensa Nacional, la Ley de Seguridad Interior, y la Ley de Inteligencia Nacional. Al fin y al cabo es la ministro de los Kirchner y todos sabemos cual es el valor que tiene la ley para esta administración. Ya veremos que declara cuando sea llamada a los estrados judiciales.

Pero más allá de las dificultades que nunca faltan, quiero destacar y agradecer las permanentes muestras de apoyo y solidaridad que hemos recibido durante todos estos días. Por la mirada cómplice, por los gestos escondidos de aprobación o por el característico no aflojen que estamos con ustedes, todos hemos sentido reconfortado nuestro espíritu y desbordada nuestra esperanza. Lo vivenciado nos permite gritarle a la ministro: Seguí participando, Nilda, ya que nunca podrás cambiar la esencia de nuestras Fuerzas Armadas.

Finalmente, quiero invitar a todos los presentes en este acto, y a todos los hombres y mujeres que trabajan en el Edificio Libertador a que nos acompañen en este toque de silencio en recuerdo de los 123 efectivos de las FFAA que murieron en cautiverio, privados ilegalmente de su libertad.


A todos, muchas gracias.

Discurso del My (R) Pedro Rafael Mercado frente al Ministerio de Defensa

Han pasado 23 días desde que familiares de camaradas ilegalmente detenidos iniciaran su acampe frente al Ministerio de Defensa. Días cargados de tensiones y de problemas. La lluvia, el frío, el viento y las presiones pusieron a prueba el temple y el amor de estas mujeres y jóvenes por sus seres queridos. Pero persistieron a pesar de todo, dándonos un ejemplo de tenacidad y de fortaleza que nos llena de vergüenza a quienes seguimos navegando en las pequeñeces y los cálculos mezquinos.

Te pedía días atrás que comprendieras su reclamo. Y hoy quiero agradecer públicamente el respeto y el apoyo silencioso que la inmensa mayoría le supo dar a estas valientes mujeres. No esperaba otra cosa. Supiste comprender que se trataba de señoras de camaradas que reclamaban tu ayuda y tu contención. En nombre de ellas y de tus compañeros detenidos te lo agradezco de todo corazón.

Te decía oportunamente que tus camaradas están detenidos por haber combatido al terrorismo marxista. Que están presos por haber cumplimentado las órdenes que oportunamente recibían por la cadena de mandos. Te decía que ellos no eligieron entrar en guerra. Que les tocó participar de un conflicto armado en cumplimiento de sus obligaciones, al igual que hoy te toca a vos participar en misiones de apoyo a la comunidad o en operaciones de mantenimiento de la paz. Te decía que nadie les preguntó si querían o no querían participar en la contienda. Te decía que su accionar se dio en el marco de la respuesta institucional. Que no existió ninguna asociación ilícita.

Y algunos hechos sucedidos en estos días permiten pintar acabadamente la naturaleza de nuestro reclamo, al diferenciar acabadamente las responsabilidades de quienes obedecen y de quienes imparten las órdenes. El día 24 de setiembre en horas de la madrugada, el Jefe de un elemento de inteligencia, siguiendo órdenes del General Milani, condujo un operativo fallido de ruptura de una manifestación pacífica mediante el robo de la cartelería de los manifestantes. El 1ro de Octubre le tocó el turno a un teniente coronel del Cuartel General. La orden era terminante. A las 11 de la mañana ya no tenían que estar las pancartas que recordaban el pasado imperfecto de la Ministro de Defensa. Llegaba una comitiva de italianos y no había tiempo para la negociación. Había que sacarlos por la fuerza, a cualquier precio.

Ni el coronel, ni el teniente coronel, y mucho menos sus subordinados, tuvieron tiempo para analizar las consecuencias de las acciones que debían emprender. Su misión era clara. Pensaron que seguramente sus superiores habían considerado detalladamente las distintas opciones. Si la orden venía por la cadena de mandos había que cumplirla. Aunque no se la comprendiera acabadamente, aunque despertara sensaciones encontradas, aunque en una primera mirada parecía que constituía un error. No había tiempo para seguir analizando el asunto. Había que actuar y actuaron. Se trataba del principio sagrado de la obediencia. De la esencia de la vocación militar. Los que impartieron las órdenes se harían cargo de las consecuencias no deseadas de los hechos. Era lógico que así fuera… para el soldado esto resultaba de sentido común. ¿A quién se le puede ocurrir que el coronel de inteligencia decidió abandonar su casa a las tres de la mañana para divertirse robando un cartel de los manifestantes o que el Teniente Coronel decidió por si mismo empujar y arrastrar por el piso a esposas de camaradas? No estamos hablando de la asociación ilícita de un coronel o de un teniente coronel con sus subordinados. Se trata de la respuesta institucional del Ministerio de Defensa a una manifestación que molestaba a la titular del organismo. Resulta tan claro… tan evidente por sí mismo que no requiere de ninguna explicación.

Si las acciones emprendidas por los subordinados resultan ilegales, surge con naturalidad que la responsabilidad debe ser asumida íntegramente por quienes tomaron las decisiones. Ellos y sólo ellos tuvieron a su alcance los medios de asesoramiento y la información requerida para fundamentar sus resoluciones. Es la esencia del empleo del poder militar. Si llamados por la justicia, el coronel y el teniente coronel fueran procesados por los hechos. ¿Podría el ejército permanecer en silencio como si se tratara de un delito cometido por un particular? ¿Sería lógico que el soldado, el cabo o el teniente que operaron en forma directa fueran penados con más rigor que el general Milani o que la propia Ministro de Defensa? Seguramente para todos esto sería una terrible injusticia, porque la institución debería responder por las acciones desarrolladas por los soldados en el cumplimiento de sus órdenes.

Y esta es la razón por la cual nos encontramos acampando en este lugar. Porque los familiares y amigos de estas señoras están siendo juzgados por hechos desarrollados en cumplimiento de órdenes que llegaban por la cadena de mandos, en el marco de una guerra contra fuerzas irregulares que apelaban al terrorismo como técnica de combate para la toma del poder. Hoy son los altos mandos del ejército los que tienen la responsabilidad indelegable de aclarar en los estrados judiciales y en la opinión pública la esencia de lo castrense. Esa es la primera y más importante responsabilidad que tienen los mandos en el tiempo presente. Y esa es la razón por la cual hemos permanecido todos estos días al frente del Ministerio de Defensa.

Pero no todo fue color de rosa en estas agotadoras jornadas. En la guerra de las banderitas se vivieron situaciones que denigraron a todos los que participamos en ella. El momento más dramático se vivió el pasado 6 de octubre en horas de mediodía. Se conmemoraba el día del marítimo y la presencia de invitados exigía que los carteles de la discordia fueran quitados del lugar. Con protección policial, un grupo de soldados, en un rápido operativo arrancó los carteles y se dio a la fuga. La imagen que quedó grabada en mi retina fue escandalosa. Y algo se quebró en mi interior. Vi a soldados del glorioso Ejército Argentino corriendo como ratas después de haber cometido una fechoría. Vi a esposas e hijos de camaradas transformados en fieras que descargaban su furia sobre los pobres infelices que habían recibido la misión de salvar el discutible honor de una ministra ebria de resentimiento. Me vi a mi mismo profiriendo insultos a camaradas y adoptando actitudes impropias de un hombre con vocación de soldado. Todo bajo la atenta y divertida mirada de personal policial, que no terminaba de creer lo bajo que habíamos caído.

Imaginé también, desde lo alto, a Nilda Garré, junto a Bernetti y Forti sonriendo burlonamente por haber logrado su objetivo. Querían desnaturalizar a las Fuerzas Armadas y lo habían conseguido. Habían logrado transformar a nuestro querido ejército en una asociación ilícita de rateros organizados.

Y yo fui parte de esta tristísima conversión. Contribuí, sin quererlo, a hacer de un soldado un ratero despreciable. Por eso pido públicamente disculpas a los oficiales jefes, a los oficiales subalternos, a los suboficiales y a la tropa, que involuntariamente se vieron arrastrados a esa vil maniobra, impropia de soldados de la estirpe de San Martín. Pero si este oscuro y desconocido Mayor se siente responsable de lo sucedido, no quisiera ponerme en la piel de quien o quienes impartieron las órdenes de empeñamiento, porque ellos si son directamente responsables de haber denigrado la imagen del glorioso Ejercito Argentino. Si nuestro Gran Capitán volviera a la vida, no dudo que amonestaría severamente a este mal servidor, pero tampoco tengo ninguna duda de que echaría a patadas de su Estado Mayor a quien hubiera ordenado acciones tan contrapuestas al honor militar.

Muchas Gracias.

lunes, 11 de octubre de 2010

Invitación a Acto frente al Ministerio de Defensa


El día 13 de Octubre de 2010, a las 12:00 horas, la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de Argentina invita a participar de un acto público, frente al Ministerio de Defensa, donde se expondrá la posición de AFyAPPA frente a los hechos vividos en los más de 20 días de acampe frente al Edificio Libertador.

En la ocasión, harán uso de la palabra el My (R) Pedro Rafael Mercado y la Sra María Cecilia Pando, presidente de la entidad.

En nombre de todos los presos políticos, agradeceremos vuestra presencia y la difusión de esta actividad.

sábado, 9 de octubre de 2010

Palabras del Dr Emilio Hardoy en Plaza San Martín el 5 de octubre del 2010

Si los métodos cambiaron, no cambió la subversión en sí, como tampoco cambiaron su ideología ni sus fines. Al menos por ahora, y quiera Dios que para siempre, ésta dejó de lado los homicidios de inocentes; esos homicidios que se jactaba de ejecutar con saña y con alevosía. Lo que no dejó de lado es su declarada voluntad de imponer una ideología que fracasó en todo tiempo y lugar.

Claro está que este gobierno no profesa aquélla ideología. Nuestro gobierno no es marxista. No es de izquierda, de derecha, ni de centro. Es apenas una cleptocracia funcional a los verdaderos ideólogos, de quienes sólo pide a cambio el silencio cómplice para sus negocios sucios.

No esperemos una sincera declaración de principios de quien, en aquellos años turbulentos, huyó a la lejana Patagonia para perseguir deudores hipotecarios. Ni tampoco de esa frívola mujer que hoy ocupa la primera magistratura como testaferro de su marido. Nunca declararán sus principios; sencillamente porque no los tienen. Cuando todo esto termine, ellos no ocuparán lugar alguno en la historia de las ideas políticas. Se tendrán que contentar con las crónicas policiales.

Ahora bien, la cuestión no se limita a estos afanes de riqueza. Cual precio de su impunidad, abrieron la función pública a homicidas y a mentores de homicidas que no expresaron el menor arrepentimiento.

Hoy se exalta a los malhechores con cargos encumbrados, se los remunera a costa del erario con rentas que mal se avienen con su declamado idealismo; y mientras tanto, se olvida a sus víctimas, se distorsiona la historia, se predica el odio y se renueva la división de los argentinos.

Nuestra presidente dijo días atrás que los medios engañan, mienten y buscan enfrentar a los argentinos”.

¡Qué buena caracterización de su propio gobierno!

De un gobierno que reabre antinomias que creíamos sepultadas para siempre. Que miente al pueblo argentino al imponerle una historia adulterada.

Que invoca normas y principios jurídicos inexistentes para perseguir a quienes vencieron en una guerra justa.

Es un gobierno que instauró un derecho penal de enemigos; que desconoce el valor de la cosa juzgada, la garantía del debido proceso, el principio de legalidad según el cual ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso.
Un gobierno que desprecia la presunción de inocencia y la irretroactividad de la ley penal.
No son estas meras abstracciones.
Hablo de hechos concretos: de presos políticos, de ancianos sometidos a sevicias, de parodias de juicios con condenas dictadas de antemano, de resoluciones judiciales inspiradas en el odio y la venganza, y hablo también de jueces que de tales tienen sólo el nombre, pues son serviles instrumentos del Poder Ejecutivo.

En poco más de un año, esta Asociación viajó por buena parte del país. Asistió a juicios escandalosos, a testimonios ostensiblemente mendaces, a maltratos y a condiciones inhumanas de detención. Ya son 120 los muertos en prisión, muchos de ellos a causa del abandono de los jueces que se supone debían velar por sus derechos y garantías.

Pero en nuestros viajes no sólo vimos la ruindad de estos jueces prevaricadores. También vimos a empeñosos abogados defensores. A soldados que entienden su cautiverio como un nuevo acto de servicio que su Patria les demanda cuando ya podían aspirar a un retiro decoroso. A mujeres que honran cada día sus promesas matrimoniales acompañando a sus maridos en la adversidad. Vimos, en fin, a hombres y mujeres cuya nobleza nos permite confiar en la ansiada redención de nuestra Patria.

Tengo un mensaje para la opinión pública, del que espero tomen buena nota el Gobierno y quienes comandan nuestras Fuerzas Armadas; sobre todo algunos generales, almirantes y brigadieres que olvidan a sus hombres caídos en manos del enemigo mientras departen afables con los asesinos de sus camaradas. Se los envío desde aquí, seguro de que les llegará por medio de los sujetos que habitualmente mandan a estas reuniones con fines de delación.

Sepan que no venimos a cohonestar ningún crimen. Quienquiera que aprovechara aquella guerra fratricida para delinquir, es un criminal. Como tal queda ante Dios y ante la historia. Pero los crímenes de pocos o de muchos - aquéllos que no se pudo o no se quiso juzgar cuándo y como correspondía - no desmerecen la justicia de la guerra por nuestra subsistencia como Nación. Ellos no son pretexto para olvidar a las víctimas inocentes ni para encarcelar a la ligera a cuantos combatieron al terrorismo, por el solo hecho de haberlo combatido y omitiendo valorar si sus conductas individuales fueron o no ajustadas a derecho.

Nuestra prédica no reivindica a ningún gobierno anterior. Quede esto para el juicio de la historia y de las opiniones personales.

Nuestro mensaje es una invitación a la Concordia. A pesar de las iniquidades pasadas y presentes, estamos siempre dispuestos a la reconciliación. No odiamos a nadie. Pedimos y ofrecemos la paz.

Pero la paz que pedimos y ofrecemos no es la paz de los cementerios. Demandamos la paz en el orden, la paz que impone rectificar conductas, deponer rencores y entregar las armas que empuñaron contra la Nación; las armas que, hace apenas algunas semanas, Cirilo Perdía admitió que no habían enterrado.

Yerran quienes dicen que no es posible alterar el rumbo; que nos viene impuesto por vaya uno a saber qué normas, tratados, costumbres u organismos internacionales. No existe ninguna norma, no hay ningún tratado, ninguna costumbre internacional, ningún organismo, no existe absolutamente nada que pueda impedir la reconciliación de los argentinos.

La ley no es un ídolo ante el cual se sacrifican los mayores bienes de la sociedad. Eso sólo acontece en regímenes tiránicos como el que ahora padecemos. La ley sólo merece ese nombre cuando es justa y ha sido promulgada para el Bien Común. Existen principios inmutables que inspiran a toda ley y que prevalecen sobre ella: Justicia, Bien y Verdad. Es en torno a estos principios que la Argentina renacerá, con la ayuda de Dios y por intercesión de su Patrona, la Virgen de Lujan, a quien encomendamos confiados esta intención.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Simplemente rateros.

El día 06 de octubre preludiaba ser un día complicado para la libertad de expresión. A partir de las 09:00 de la mañana, el titular de la Comisaría Nro 22, acompañado por un efectivo militar, recorrían periódica y nerviosamente el sector donde se encontraban los cuatro carteles de la asociación AFyAPPA, los que estaban custodiados por cuatro señoras, una al lado de cada cartel. Los que allí nos encontrábamos presente pensábamos que había llegado una orden judicial para que la policía procediera a quitar los carteles de la discordia. Es lo que hubiera correspondido en un estado de derecho. Cabe aclarar que ese día el Ministerio de Defensa conmemoraba el Día del Marítimo, y en su homenaje estaba prevista la presencia de importantes autoridades de distintos rubros.

Aproximadamente a las 10:30 hs, ingresan al sector de la Plaza, aproximadamente 30 efectivos de la Policía Federal, a cargo del subcomisario de la Comisaría Nro 22. Inicialmente, los efectivos son distribuidos de la siguiente forma: dos agentes al pie de la escalinata donde se encontraba cada uno de los carteles, manteniendo una reserva con el resto del personal. A la misma hora, a 100 metros del lugar, sobre Avenida Colón, una manifestación cortaba todos los carriles de la mano a provincia de dicha arteria. El caos de tránsito era terrible. Sin embargo la presencia policial era mínima. La mayor parte de la tropa se desplegaba en la Plaza de Armas del Ministerio de Defensa. Recordemos también que en ese momento, toda la Avenida 9 de Julio se encontraba cortada por el Movimiento Barrios de Pie. En ese contexto, nos resultaba difícil pensar que algún fiscal se hubiera tomado el trabajo de ordenar un operativo represivo sobre las mujeres de AFyAPPA.

Aproximadamente a las 11:30 horas, el dispositivo policial se cambia, y la policía se coloca haciendo un cordón en uno de los sectores laterales de la escalera del acceso, dando a entender que su función se limitaría a segurar sin incidentes el el acceso de los visitantes . Mientras esto sucedía, el comisario intenta convencer a los manifestantes de quitar los carteles por hoy, con la idea de volver a colocarlos al día siguiente sin mayores problemas. Decía esto, porque según sus palabras no era conveniente que la institución hiciera una denuncia, que traería problemas futuros para los manifestantes. Se trataba del último intento por tratar de convencer a los manifestantes de quitar los carteles por propia voluntad. También ponía de manifiesto que todavía no existía denuncia, y que por lo tanto, tampoco existiría orden judicial al respecto.

Una hora después, luego de interminables llamadas teléfonicas, la policía recibe la orden de cambiar cambiar el dispositivo, estableciendo un cordón policial en la parte superior de las escalinatas, inmediatamente antes de los carteles del conflicto. El responsable del operativo les informa a las manifestantes que se encontraban en la parte alta, que debían establecerse por debajo del cordón policial, aclarando que no se preocuparan por los carteles, ya que ellos no los tocarían. Las manifestantes cumplieron lo pedido sin oponer resitencia, retirándose voluntariamente de la parte superior de las escalinatas, quedando un cordón policial de 30 efectivos entre los carteles y las manifestantes.


A una orden determinada, de improviso se abren las puertas y aproximadamente 20 efectivos del Ejército Argentino, de uniforme, en un rápido operativo, corta los carteles y se apropia de los mismos por la fuerza, pasandolos hacia el interior porlas rejas. Como viles ladrones, la tropa corre rápidamente hacia las puertas laterales de las escalinatas para intentar acceder al interior del edificio, generándose en esta corrida, algunos incidentes con el personal de manifestantes, que alertado de la vil maniobra, intenta ingresar a las instalaciones para recuperar aquello que le había sido arrebatado ante la presencia policial. La esposa y el hijo de un preso político terminaron lesionadas como consecuencia de las corridas y empujones.

Increpados los efectivos policiales por la maniobra desarrollada, sin mediar orden de ningún juez, el comisario manifiesta que ellos no sabían nada del hecho, que también habían sido sorprendidos por la maniobra, y que podíamos hacer la denuncia del robo en sede policial.

Aproximadamente a las 21:00 horas, la masa de los efectivos policiales se retiran quedando cuatro agentes en custodia de las escalinatas, debidamente reforzados por 12 efectivos de Policía Militar.

Y con dolor, hay que decir que el Ejército de Nilda Garré, se ha transformado, en función de la obediencia debida, en una asociación ilícita de rateros organizados.

domingo, 3 de octubre de 2010

Tropas de Nilda Garré reprimen ilegalmente a mujeres indefensas

El día viernes 01 de octubre, a las 11 horas de la mañana, tropas del ejército quitan por la fuerza carteles colocados al frente del Ministerio de Defensa que recuerdan el pasado imperfecto de la Ministro Nilda Garré. No contentos con haberlos quitado de las columnas, para evitar su uso futuro, roban el cartel de las pacíficas manifestantes. ¿Alguien le explicará a la Ministro que las FFAA tienen prohibido por ley intervenir en cuestiones internas? ¿Quién se hará responsable de esta represión ilegal?


viernes, 1 de octubre de 2010

Nilda Garré: De Musa Montonera a Represora Ilegal

Los carteles que interpelan a la Ministro de Defensa sobre su presunta participación en hechos de violencia durante la década del 70 generaron una nueva situación de conflicto frente al Edificio Libertador. Como otras veces en la historia, el apuro por terminar con el problema, habría llevado a la Señora Ministro a ordenar la represión de los miembros de AFyAPPA por fuera del marco legal.

El hecho sucedió a las 11:00 horas del día 01 de octubre. Una comitiva de italianos tenía que utilizar el acceso principal del Edificio Libertador en una visita de protocolo. Los carteles que públicamente le preguntaban a la anfitriona si había participado en el secuestro de los hermanos Born, constituían una afrenta o quizás un recuerdo que no estaba dispuesta a tolerar. Aunque para ello tuviera que acudir a una represión fuera del marco de la ley.

A la hora indicada, un teniente coronel a cargo de un grupo de uniformados se hizo presente y con elementos cortantes procedieron a quitar las pancartas que constituían la esencia del reclamo, privando a un grupo de ciudadanos del derecho a manifestarse libre y pacíficamente en un espacio público.

Cuando tres mujeres de la asociación y un hijo de preso político intentaron recuperar las pancartas, que por otra parte les pertenecían, el mencionado oficial ordenó a los gritos que no las entregaran, originándose un forcejeo entre la tropa y las mujeres, que naturalmente terminó con los carteles en poder de los uniformados, una mujer en el suelo y otra con contusiones varias producto del tironeo. En un momento de la confrontación el oficial a cargo ordenó utilizar los cuchillos para romper aquellos carteles que no podían ser apropiados, poniendo en riesgo la integridad de las pacíficas manifestantes.

María Cecilia Pando, presidenta de la entidad, hizo una denuncia policial por lesiones contra el oficial a cargo del operativo, mientras que su marido, el Mayor (R) Pedro Rafael Mercado, declaró que denunciaría penalmente al todo el personal involucrado en las actividades ilegales de represión, por cuanto las ordenes inmorales, según la doctrina vigente, no deben ser cumplidas. Destacó que la denuncia se concretaría tanto contra los que ordenaron, como los que cumplieron las ordenes impartidas, empezando naturalmente por el responsable directo del operativo ilegal. Aclaró además que está estudiando incluir en la denuncia a un coronel del campo de inteligencia y a otros efectivos que días pasados, durante la noche, habían intentado cumplir la misma finalidad. Recordó que el personal en actividad tiene prohibido el desarrollo de tareas políticas o gremiales y que las actividades represivas en el espacio público están reservadas a las fuerzas policiales, bajo la conducción de la justicia.

María Cecilia Pando

Presidente de AFYAPPA

Tel 15-6-1102546

jueves, 30 de septiembre de 2010

Plaza San Martín - 05 de Octubre - 18:30 hs

Los terroristas homenajeados. Sus Víctimas olvidadas.

El próximo martes 5 de Octubre, desde las 18.30 hs., en la Plaza San Martín de la Ciudad de Buenos Aires, conmemoraremos con un Acto, por quinto año consecutivo, el Día Nacional de Homenaje a las Víctimas del terrorismo en la Argentina.

La fecha recuerda el ataque llevado a cabo ese día, en el año 1975, por "Montoneros" a un cuartel militar en la ciudad de Formosa, en donde fueron asesinados diez soldados conscriptos, un Suboficial y un Oficial pertenecientes a la Unidad atacada. Esto se produjo en pleno gobierno constitucional, curiosamente encabezado por la primera mujer en alcanzar la Presidencia de la Nación, y cuya pertenencia partidaria era el Justicialismo.

Los “Montoneros” ya habían "pasado a la clandestinidad y reasumido las formas armadas de lucha", contra ese gobierno, un año antes, el 6 de Septiembre de 1974. Faltando un mes para el ataque en Formosa, el 8 de Septiembre de 1975, el Poder Ejecutivo nacional había puesto fuera de la ley a la organización terrorista.

Hoy, que gobierna el país la segunda mujer en alcanzar la Presidencia de la Nación, perteneciente también al Partido Justicialista, los Soldados, Suboficiales y Oficiales asesinados en Formosa son ignorados oficial y rotundamente, al igual que el resto de las Víctimas del terrorismo. Los familiares de los Soldados que mueren por el accionar de los “Montoneros” ese día, cobran una pensión estatal de ochocientos cuarenta pesos.

Por el contrario, bajo la presidencia de los Kirchner, los terroristas muertos durante el ataque al cuartel fueron agregados en los registros oficiales (Informe “Nunca Más”, actualizado en 2006) como “víctimas del accionar represivo ilegal del Estado”; son homenajeados en el Parque de la Memoria, inaugurado en 2007, y los familiares de los terroristas cobraron indemnizaciones que superan los seiscientos mil pesos.

No es el odio ni el afán de revancha el que anima a las Víctimas del terrorismo en la Argentina. Deseamos que nuestro país salga adelante, como lo han hecho otras naciones que han padecido desencuentros aún más graves que los nuestros. Entendemos que este es el deseo de la inmensa mayoría de los argentinos y para ello trabajamos, convirtiendo en semillas de concordia nacional nuestro dolor, como un aporte a nuestra Patria y en homenaje a nuestros seres queridos que ofrendaron sus vidas y, no lo dudamos, hubiesen estado guiados por los mismos ideales.

Por ello el lema de la convocatoria de este año será:


PARA CONSTRUIR LA CONCORDIA NACIONAL

HAY QUE DECIR ¡BASTA! A LA MENTIRA Y AL ODIO.

Silvia Ibarzábal

Presidente AFAVitA

PRENSA: Silvia Ibarzábal (Cel: 15 5 408 1307) – Ana Lucioni (Cel: 15- 5481- 2737) y José D’Angelo (Cel: 15 3 169 1213)

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Tierra liberada en el Ministerio de Defensa

Los carteles que ponen en evidencia el pasado imperfecto de la Ministro de Defensa Nilda Garré continúan siendo un factor de conflicto. En lugar de responder a las preguntas incómodas que públicamente se le hacen, la ministro intenta silenciarlas, aunque para ello haya que utilizar los métodos poco ortodoxos que impone la inteligencia militar del General Milani. Mientras se critica con vehemencia los métodos utilizados en la sangrienta guerra que dividió a los argentinos en la década del 70, simpatizantes de montoneros y efectivos de inteligencia del Ejército Argentino vuelven a operar desde las sombras, en el anonimato, sin hacerse responsables de las acciones desarrolladas.

En una operación típica de los servicios, los esbirros de la Ministro iniciaron sus actividades el día 29 de setiembre a las 03:45 horas de la madrugada. Desde las rejas de las puertas de acceso al Edificio Libertador, al menos seis efectivos lanzaron con sogas dispositivos metálicos especialmente diseñados para quitar la cartelería instalada por AFyAPPA (Ver fotografía). Como efecto colateral, el piso de granito y un cable canal de la escalinata sufrieron las consecuencias no deseadas del nuevo Operativo Dorrego. Otra consecuencia ¿no deseada? fue la herida sufrida en su mano por un miembro de AFyAPPA que se opuso con toda su fuerza a la entrega del cartel.

Cuando el gancho del dispositivo logró captar su objetivo, una dura cinchada se produjo entre los partidarios de Garré y los hijos de militares que tomaron el incidente como la defensa de la libertad de sus padres. Cuando la bandera estaba prácticamente en manos de sus legítimos dueños, la tropa de Milani sacó elementos cortantes, y aún a riesgo de lastimar a sus oponentes, destruyó lo que pudo del botín que no pudieron conquistar.

Lo llamativo del caso es que por primera vez ningún efectivo de la Policía Militar montó vigilancia en las escalinatas del Edificio. ¿Quién habrá dado la orden de tierra liberada? ¿Garré, Milani, Pozzi o se habrá tratado de un Operativo Conjunto? El resultado del incidente está a la vista. Los carteles se quedan donde están. Nuestro reclamo es pacífico, pero firme… y al menos nosotros, no pensamos rendirnos.

María Cecilia Pando

Presidente de AFYAPPA

Tel 15-6-1102546