En momentos en que una parte del pueblo argentino pretende olvidar a nuestros detenidos, a veces con la complacencia de muchos que dicen acompañarnos en nuestra lucha, este gesto enaltece a la figura de Ana Lucioni, de quien no dudamos su padre se sentiría muy orgulloso.
Al fin y al cabo, como acostumbra decir Liz Genta, hija del filósofo Jordán Bruno Genta, asesinado por otra organización terrorista, las víctimas actuales del terrorismo de los 70, son nuestros familiares y amigos, ya que los que ayer mataban y ponían bombas son los que hoy instrumentan a la justicia con fines de venganza.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario