domingo, 13 de octubre de 2013

Carta de la hija de un coronel condenado

ctubre 13, 2013
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Mario Nakagama
El lunes pasado, los coroneles Carlos Eduardo del Valle Carrizo Salvadores, Mario Nakagama y Jorge Ezequiel Acosta fueron encontrados culpables de los 14 asesinatos por el Tribunal Oral Federal de Catamarca. María José Nakagama, hija de uno de los condenados, escribió la siguiente carta a propósito de la situación de su padre.
“Muchos ya se habrán enterado la injusticia que se ha cometido contra mi familia en el día de ayer. Mi viejo ha sido condenado a cadena perpetua por homicidio doblemente calificado por alevosía y por el concurso de dos o más personas.
Hemos recibo la noticia con sorpresa ya que nunca imaginamos que se pudiera cometer una barbaridad de este calibre, aunque mirando en retrospectiva no deberíamos haber subestimado el poder coerción que se tiene sobre los jueces, pero teníamos la esperanza de haber llegado a una instancia donde no fuera tan fácil el apriete y definitivamente nos hemos equivocado.
He tenido la oportunidad de acompañar a mi viejo en la audiencia de los alegatos. En primer lugar oímos lo que tenía que decir el fiscal, que no dijo nada, sólo afirmar que se había demostrado el atroz crimen cometido por los imputados, haciendo parecer a los miembros del ERP como un grupo de monjas que estaban de paseo y fueron fusilados sin contemplaciones.
Fue muy interesante escuchar los alegatos de la defensa. Si bien yo ya había leído los escritos anteriores presentados, los alegatos hicieron un contundente resumen de los hechos y refutaron todas y cada una de las acusaciones, citando incluso fallos emitidos por los mismos miembros del tribunal que reforzaban la inocencia.
El día lunes he asistido a una clase magistral de historia, derecho penal y organización militar que me ha permitido terminar de entender los acontecimientos por los cuales acusan a mi padre.
Lo más importante de todo es entender qué es un delito de lesa humanidad, porque esa es la piedra fundamental a partir de la cual gira todo.
Nuestro país está obligado a cumplir con las convenciones y tratados internacionales que suscribe. Y entre ellos se encuentra el estatuto de Roma, de la Corte Penal Internacional, que requiere que para que un acto se considere como delito de lesa humanidad debe reunir los requisitos de tratarse de actos atroces llevados a cabo como parte de un ataque generalizado y sistemático en contra de una población civil y que sea parte de una política del Estado.
Teniendo en cuenta que:
• Los hechos que se imputan ocurrieron en agosto de 1974, en pleno gobierno constitucional y que numerosos fallos, incluidos de la corte suprema, han declarado que antes del año 1975 no existía un plan generalizado y sistemático de persecución.
• No existieron actos atroces. El intento de copamiento del regimiento 17 por parte de integrantes del ERP y posterior rechazo por las fuerzas militares y policiales, derivan en la muerte de 14 integrantes guerrilleros como consecuencia de un combate que se lleva a cabo en campo abierto. A lo largo de la causa se demuestra que tenían por objetivo de aprovisionarse de armas “para el pueblo” y para ello no dudaron en el intento de copamiento a mano armada. Habiendo sido avistados por un ciclista que alerta a las fuerzas policiales, en inferioridad numérica y perdido el factor sorpresa, no dudaron en matar a varios policías, a los cuales quitaron armas, uniformes y vehículo para darse en fuga.
• ¿Quién en su sano juicio puede considerar a este grupo de guerrilleros como población civil? Porque si bien la fiscalía alegó que es indudable que eran civiles, ni ellos se lo creen. Los sobrevivientes han declarado muy orgullosamente que todos y cada uno de ellos eran combatientes. No basta tratar de rendirse para pasar de ser combatientes a civiles. Porque si bien “trataron” de rendirse, mientras uno levantaba las manos, el de atrás le disparaba a los policías.
• Y por último: No existen pruebas que haya existido (porque no existio) fusilamiento. La muerte de los guerrilleros no fue más que una derrota, en un enfrentamiento que ellos mismos provocaron, pero la idea que tienen de fusilamiento y feroz represión no es más que la excusa para considerarse mártires de la causa, y obviamente nunca viene mal una millonaria indemnización.
Inventan un delito que no existió y necesitan un culpable. Y como el que por aquel entonces era jefe del regimiento ya se murió, agarran a cualquiera y nos ha tocado a nosotros. Usando una teoría de responsabilidad mediata, sos culplable porque estabas cerca y todos los demás hoy están muertos. Hubiese sido mejor que te quedaras durmiendo y nadie te vea (aunque seguramente se hubieran inventado que igual estabas) Si alguno de ustedes se acuerdan de mi hermano menor, él hoy tiene la misma edad que mi viejo en 1974; con 22 años y grado de subteniente, hoy, más de 40 años después, se lo considera responsable de lo que los ellos denominan masacre de Capilla del Rosario.
Es muy duro. Todo es política. El derecho y la ley no cuentan. Los jueces cambian de rumbo y argumento como si fueran una veleta y no tienen en cuenta ni siquiera lo que ellos mismos dicen en otros fallos, porque en este caso no les conviene.
Seguiremos luchando con la certeza de inocencia. Estamos tranquilos. Sabemos que va a ser un camino largo, pero esperemos que los vientos políticos nos sean más favorables en el futuro”.
María José Nakagama

martes, 8 de octubre de 2013

Acto en Tribunales de Hijos y Nietos de Presos Políticos

Videos del Acto

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=WUs9Dy6Qt

Hijos y Nietos de Presos Políticos de Argentina

Varias agrupaciones acompañaron en el día de ayer a la Asociación de Hijos y Nietos de Presos Políticos de Argentina para pedir Justicia por los juicios que se están llevando a cabo en diferentes partes del país por los mal llamado "Delitos de Lesa Humanidad"



domingo, 6 de octubre de 2013

Hijos y Nietos de Presos Políticos

La Asociación de Familiares y Amigos de Presos Políticos de Argentina adhiere e invita al acto que realizarán los Hijos y Nietos de Presos Políticos de Argentina, el día 07 de octubre a las 11:00hs frente al Palacio de Tribunales sito en Talcahuano 550, de la Ciudad Autónoma de Bs.As

Hay más de mil presos políticos en nuestro país (Policías, Penitenciarios, Militares, Fuerzas de Seguridad y Civiles), ilegalmente detenidos por haber combatido al terrorismo y 220 que ya murieron en cautiverio por abandono de persona.

Acompañemos a sus hijos y nietos a pedir justicia, hoy les toca a ellos, mañana a cualquiera de nosotros. No miremos para un costado, es hora de comprometernos, ellos nos necesitan.


sábado, 5 de octubre de 2013

lanacion.com | Política Sábado 05 de octubre de 2013 | Publicado en edición impresa Presos Pronunciamiento duro de Bonadio contra Sbattella

El juez lo criticó por aplicar la ley antiterrorista a dos ex represores fugados
Por   | LA NACION

El juez federal Claudio Bonadio cargó con dureza contra el jefe de la Unidad de Investigación Financiera (UIF), José Sbattella. Lo hizo al rechazar un recurso de apelación del organismo contra una decisión del juez, que había anulado el congelamiento administrativo de los fondos de dos ex represores que se escaparon del Hospital Militar.
Bonadio, que de todos modos dispuso el congelamiento judicial de los bienes de Gustavo de Marchi y Jorge Olivera, dijo el 31 de julio pasado que no correspondía aplicarles la ley antiterrorista. Esa norma es la que permite a la autoridad administrativa congelar los fondos para evitar que sigan financiando actividades terroristas.
Pero Bonadio no compartió esta interpretación y le recordó que su causa es por la fuga de los militares. "La persistencia del funcionario en llamar a los prófugos como «terroristas prófugos»", dijo el juez, no justifica el congelamiento administrativo de los bienes de los evadidos y de otras personas cercanas.
Además, le dijo que había rechazado su pedido de ratificación judicial del congelamiento de bienes porque que no le correspondía a la UIF intervenir en el caso en el que se investiga la fuga: "En todo caso el titular de la UIF erró el juzgado donde debía hacer su presentación", le dijo. Sbattella obtuvo un respaldo a una medida similar en otra causa de un militar prófugo que tramitó ante Norberto Oyarbide.
Sbattella alegó que anular la decisión administrativa que ordenó el congelamiento de los fondos "atenta contra la labor propia del organismo en la lucha contra la financiación del terrorismo y es de extrema gravedad".
Bonadio le contestó que se desprendía de su respuesta que Sbattella y los abogados que lo asesoran "no entienden el concepto de división de poderes instituido por la Constitución de 1853". Y le explicó que el Estado tiene tres poderes y que una vez que una situación es judicializada, la decisión es del Poder Judicial y el resto de los organismos son auxiliares de la Justicia. Las decisiones administrativas de otros poderes del Estado -aun las dictadas dentro de sus atribuciones- "no pueden condicionar ni obligar a los magistrados a tenerlas por válidas y útiles", le enrostró.
"En el presente caso la actuación administrativa de la UIF no fue considerada, por el momento, ni relevante ni útil", escribió el juez.
Y ante el cuestionamiento que hizo Sbattella porque Bonadio se negó a considerar terroristas -en los términos de la ley antiterrorista- a los ex represores condenados le respondió: "Nuevamente asombra la ignorancia del derecho positivo que manifiestan los funcionarios de la UIF", ya que "el concepto de terrorismo y su financiamiento no aplica a los hechos de la causa", le dijo el juez. Así rechazó su apelación porque entendió que la UIF no es parte en el proceso.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Las mentiras de un montonero “arrepentido” – Por David Rey

Sección: Informe especial
El señor Héctor Leis les pide a los militares que hablen. Pareciera no tener en cuenta que aquellos que hoy podrían hablar del lado Montonero por ejemplo,  son los que se salvaron de ser asesinados por la organización terrorista que él integró.
Héctor Ricardo Leis es una voz que necesitaba escucharse, sin duda alguna. Su testimonio arroja un manto de luz al respecto de abstrusas cuestiones del pasado que aún configuran una herida abierta en el alma del sentir nacional. Con setenta años, en silla de ruedas y radicado en Brasil (donde se nacionalizó en 1992), Leis es el autor de un “Testamento de los años 70”, donde se sincera al respecto del significativo accionar de las facciones guerrilleras de entonces. Militante montonero, según ilustra en el mismo libro, se exilió en Brasil en 1976. <y nueve años me jubilé como profesor en la Universidad Federal de Santa Catarina>>, explica, quien además posee una maestría en ciencias políticas y otra en filosofía [en minúsculas en el original].
Y podríamos creer que se trata de un montonero “arrepentido”, más allá de que él mismo lo niegue porque <> (?). Ya que en diversos artículos – generalmente publicados en el matutino porteño La Nación – Leis dice proponerse “el bien común” y “no creer más en la verdad violenta del pasado”, todo parece indicarnos que su pensamiento no estriba en otra cosa que en lo manifiesto. No obstante, luego de padecer el “infortunio” de leer una columna suya titulada “Los militares tienen que romper el silencio” [La Nación, 02/09/13], motivos de sobra tengo para pensar que detrás de sus sentidas palabras prevalece cierto vicio setentista que no deberíamos dejar pasar por alto.
Qué dice, cómo piensa
En resumen, el autor dice que los militares presos tendrían que hablar, que confesar ya los crímenes que cometieron, pues en definitiva nada les va a devolver la libertad.<>, señala, sin explicar a qué se refiere con lo último. Seguidamente, les propone que <<den información sobre el destino de los desaparecidos y de los niños entregados en adopción>>, les reprocha vivir <(y que) se criaron en una cultura de orgullo y superioridad que aún persiste>>. También se da lugar para una última chicana: <>.
Con argumentos de esta naturaleza, es más probable que nos invadan los marcianos a que Leis consiga “el bien común” que se propone. Lo único que le faltó poner (o que algún editor de La Nación consideró oportuno retirar) es que los militares presos se relamen en su maléfica felicidad y que están todos a la espera de que los venga a buscar un platillo volador.
En qué se equivoca
Sería sumergirnos en una discusión muy exhaustiva abocarnos aquí al tema de “los bebés robados”. Aunque seguramente en su “testamento” Leis explicará muy bienque los guerrilleros no sólo que falseaban su identidad (una de las hijas de Estela de Carlotto, llamada Laura, ostentaba como “nombre de guerra” el de “Rita”, por citar un solo ejemplo) de suerte que cuando, en combate, eran abatidos por los militares, mientras que era imposible identificar al caído, por otro lado tampoco era posible hacerlo con sus hijos (muchas veces utilizados a modo de escudo humano). Cierto es que hubo criaturas halladas en completo desamparo ante la muerte de sus padres, las cuales – ante la ausencia de familiares – de inmediato fueron destinadas a la Casa Cuna para finalmente ser adoptadas por distintas familias.
De aquí que sólo 78 personas figuran hoy como “recuperadas” por la organización Abuelas de Plaza de Mayo de los supuestos 500 bebés “robados” por los militares, aunque sin que haya absolutamente ningún respaldo documental que cerciore el guarismo presumido (2). Por otro lado, 227 niños han sido restituidos por las fuerzas legales a sus respectivas familias o autoridades competentes en los 70, según documenta el investigador marplatense Nicolás Márquez en su libro “La otra parte de la verdad” (3). En su editorial en La Nación, Leis insiste con que la Junta Militar instruyó un “plan sistemático de apropiación de menores”, insinuación que – como vemos – no redunda más que en otro rimbombante disparate setentista. Leis – y toda su camada “idealista” – dicen una cosa; la historia – documentada, fehaciente – nos cuenta otra.
¿Qué está esperando, entonces, el autor de “Testamento de los años 70” que confiesen los militares presos al respecto del fetiche de los bebés “robados”? El montonero presume la idea de un “pacto” o de una “sectarización” entre los soldados presos… ¿No sería más razonable pensar que ninguno quiere incurrir en la farsa de decir que ocurrió algo que sencillamente no ocurrió? En fin… ¿cómo demostraría un soldado que hubo un “plan sistemático de apropiación de menores”? ¿Acaso alguien pudo demostrarlo? Por otro lado… al respecto del destino de los desaparecidos… ¿no le parece a Leis que si alguno de los 1500 militares presos pudiera alivianar su condena (al menos para no morir lleno de moretones como el General Videla) diciendo “están en tal lado”, no lo hubiera ya hecho alguna vez? Si bien hay que reconocerle al nacionalizado brasilero que no subscribe al cada vez más decaído mito de los 30 mil, poco aporte hace a la verdad histórica pretendiendo una respuesta sobre los desaparecidos que nadie la tiene. Interesante sería que se lo pregunte a los “aparecidos” que aún figuran como desaparecidos en el listado de la CONADEP.
¿Y qué hay de la autocrítica montonera?
Leis entiende que “del lado” militar no hay autocrítica, aunque sí la hay del lado guerrillero. Seguramente en Brasil, por ejemplo, no tuvo una gran difusión el libro “Disposición Final”, en que el periodista entrerriano Ceferino Reato desarrolla una extensa entrevista al General Videla; por otra parte, debido a sus setenta años, el montonero poca cintura tendrá en materia de tecnología e internet, por lo cual tampoco habrá accedido a las muy interesantes entrevistas que la revista española Cambio 16 también realizó al ex presidente militar, quien aseguró tener “un peso en el alma” al respecto de los mentados desaparecidos. Como mucha gente más, lo que Leis no ve ni escucha… es lo que no quiere ver ni escuchar.
Al respecto de la “autocrítica” que viene del lado guerrillero… si el mismo Leis dice “no estar arrepentido” de haber sido un criminal, no pretendamos dar con mucha mayor esencia.
En fin, no es de fiarse mucho que digamos la autocrítica montonera toda vez que ninguno de ellos ha sido juzgado y condenado por los crímenes que cometieron tanto durante la democracia como durante el Proceso, sino que – regodeados en la más completa impunidad – muchos de ellos hoy se las tiran de “santitos”, luego de cobrar jugosas sumas de dinero en concepto de haber atacado nuestro Ejército y de haber pretendido implantar una dictadura totalitaria de tinte comunista.
Si bien podría considerarse valioso su “testamento” para una comprensión integral de nuestra historia reciente, es muy cómoda la postura desde la cual el señor Héctor Leis les pide a los militares que hablen. Pareciera no tener en cuenta que aquellos que hoy podrían hablar son los que se salvaron de ser asesinados por la organización terrorista que él integró; pareciera descartar de plano que mucho no hay para decir cuando, en tiempos de paz, han sido juzgados por una corte incompetente en cuestiones de tiempos de guerra; pareciera no darle “bolilla” al hecho de que hayan sido condenados por crímenes que sencillamente no cometieron.
Les pide que hablen… ¡y para qué! Si cada vez que un militar dice algo, al rato absolutamente todos los medios se dedican a deformar cualquier cosa que diga, como asimismo no tarda la Justicia en “encontrarle” una causa pendiente por la cual le suman veinte años más de condena o sencillamente los meten presos (yo mismo me encuentro, con frecuencia, con que muchas personas no aceptan ser mí entrevistadas en función de que “eso” los “complicaría”).
Conclusión
Héctor Leis es una voz que necesitaba escucharse, por supuesto. Su testimonio puede servirnos a los investigadores para llegar más al centro de la cuestión. Pero, además, es una voz que necesitaba escucharse para que sepamos que, en función de lo que dice, son ellos – los montoneros, y no los militares presos – los que todavía viven “en ese Estado imaginario” (la patria socialista) donde aquél que defendió su país es un criminal y aquél que la atacó es un héroe. En fin, es una voz que necesitaba escucharse para que los argentinos tengamos bien presente una cosa: el zorro pierde el pelo, pero no las mañas. (4), (5)
(1) El próximo jueves 12 de septiembre a las 16 horas David Rey participará, en calidad de orador, en el homenaje de “La masacre de Rosario”, atentado terrorista perpetrado por Montoneros contra un colectivo que traía policías que volvían de cumplir con su trabajo en la cancha del club Rosario Central. 9 uniformados muertos, 2 civiles muertos y una veintena de heridos graves fue el saldo de aquella tragedia.
Dirección donde se realizará dicho homenaje: Rawson y Junin (Frente del Shopping “Alto Rosario”)
  • © 

domingo, 15 de septiembre de 2013

DE ESO NO SE HABLA

En nuestro programa radial, estuvo en nuestro estudio Ceferino Reato presentando su libro "Viva la Sangre"

http://www.ivoox.com/de-eso-no-se-habla-6-09-13-audios-mp3_rf_2358405_1.html