lunes, 11 de octubre de 2010

Invitación a Acto frente al Ministerio de Defensa


El día 13 de Octubre de 2010, a las 12:00 horas, la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de Argentina invita a participar de un acto público, frente al Ministerio de Defensa, donde se expondrá la posición de AFyAPPA frente a los hechos vividos en los más de 20 días de acampe frente al Edificio Libertador.

En la ocasión, harán uso de la palabra el My (R) Pedro Rafael Mercado y la Sra María Cecilia Pando, presidente de la entidad.

En nombre de todos los presos políticos, agradeceremos vuestra presencia y la difusión de esta actividad.

sábado, 9 de octubre de 2010

Palabras del Dr Emilio Hardoy en Plaza San Martín el 5 de octubre del 2010

Si los métodos cambiaron, no cambió la subversión en sí, como tampoco cambiaron su ideología ni sus fines. Al menos por ahora, y quiera Dios que para siempre, ésta dejó de lado los homicidios de inocentes; esos homicidios que se jactaba de ejecutar con saña y con alevosía. Lo que no dejó de lado es su declarada voluntad de imponer una ideología que fracasó en todo tiempo y lugar.

Claro está que este gobierno no profesa aquélla ideología. Nuestro gobierno no es marxista. No es de izquierda, de derecha, ni de centro. Es apenas una cleptocracia funcional a los verdaderos ideólogos, de quienes sólo pide a cambio el silencio cómplice para sus negocios sucios.

No esperemos una sincera declaración de principios de quien, en aquellos años turbulentos, huyó a la lejana Patagonia para perseguir deudores hipotecarios. Ni tampoco de esa frívola mujer que hoy ocupa la primera magistratura como testaferro de su marido. Nunca declararán sus principios; sencillamente porque no los tienen. Cuando todo esto termine, ellos no ocuparán lugar alguno en la historia de las ideas políticas. Se tendrán que contentar con las crónicas policiales.

Ahora bien, la cuestión no se limita a estos afanes de riqueza. Cual precio de su impunidad, abrieron la función pública a homicidas y a mentores de homicidas que no expresaron el menor arrepentimiento.

Hoy se exalta a los malhechores con cargos encumbrados, se los remunera a costa del erario con rentas que mal se avienen con su declamado idealismo; y mientras tanto, se olvida a sus víctimas, se distorsiona la historia, se predica el odio y se renueva la división de los argentinos.

Nuestra presidente dijo días atrás que los medios engañan, mienten y buscan enfrentar a los argentinos”.

¡Qué buena caracterización de su propio gobierno!

De un gobierno que reabre antinomias que creíamos sepultadas para siempre. Que miente al pueblo argentino al imponerle una historia adulterada.

Que invoca normas y principios jurídicos inexistentes para perseguir a quienes vencieron en una guerra justa.

Es un gobierno que instauró un derecho penal de enemigos; que desconoce el valor de la cosa juzgada, la garantía del debido proceso, el principio de legalidad según el cual ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso.
Un gobierno que desprecia la presunción de inocencia y la irretroactividad de la ley penal.
No son estas meras abstracciones.
Hablo de hechos concretos: de presos políticos, de ancianos sometidos a sevicias, de parodias de juicios con condenas dictadas de antemano, de resoluciones judiciales inspiradas en el odio y la venganza, y hablo también de jueces que de tales tienen sólo el nombre, pues son serviles instrumentos del Poder Ejecutivo.

En poco más de un año, esta Asociación viajó por buena parte del país. Asistió a juicios escandalosos, a testimonios ostensiblemente mendaces, a maltratos y a condiciones inhumanas de detención. Ya son 120 los muertos en prisión, muchos de ellos a causa del abandono de los jueces que se supone debían velar por sus derechos y garantías.

Pero en nuestros viajes no sólo vimos la ruindad de estos jueces prevaricadores. También vimos a empeñosos abogados defensores. A soldados que entienden su cautiverio como un nuevo acto de servicio que su Patria les demanda cuando ya podían aspirar a un retiro decoroso. A mujeres que honran cada día sus promesas matrimoniales acompañando a sus maridos en la adversidad. Vimos, en fin, a hombres y mujeres cuya nobleza nos permite confiar en la ansiada redención de nuestra Patria.

Tengo un mensaje para la opinión pública, del que espero tomen buena nota el Gobierno y quienes comandan nuestras Fuerzas Armadas; sobre todo algunos generales, almirantes y brigadieres que olvidan a sus hombres caídos en manos del enemigo mientras departen afables con los asesinos de sus camaradas. Se los envío desde aquí, seguro de que les llegará por medio de los sujetos que habitualmente mandan a estas reuniones con fines de delación.

Sepan que no venimos a cohonestar ningún crimen. Quienquiera que aprovechara aquella guerra fratricida para delinquir, es un criminal. Como tal queda ante Dios y ante la historia. Pero los crímenes de pocos o de muchos - aquéllos que no se pudo o no se quiso juzgar cuándo y como correspondía - no desmerecen la justicia de la guerra por nuestra subsistencia como Nación. Ellos no son pretexto para olvidar a las víctimas inocentes ni para encarcelar a la ligera a cuantos combatieron al terrorismo, por el solo hecho de haberlo combatido y omitiendo valorar si sus conductas individuales fueron o no ajustadas a derecho.

Nuestra prédica no reivindica a ningún gobierno anterior. Quede esto para el juicio de la historia y de las opiniones personales.

Nuestro mensaje es una invitación a la Concordia. A pesar de las iniquidades pasadas y presentes, estamos siempre dispuestos a la reconciliación. No odiamos a nadie. Pedimos y ofrecemos la paz.

Pero la paz que pedimos y ofrecemos no es la paz de los cementerios. Demandamos la paz en el orden, la paz que impone rectificar conductas, deponer rencores y entregar las armas que empuñaron contra la Nación; las armas que, hace apenas algunas semanas, Cirilo Perdía admitió que no habían enterrado.

Yerran quienes dicen que no es posible alterar el rumbo; que nos viene impuesto por vaya uno a saber qué normas, tratados, costumbres u organismos internacionales. No existe ninguna norma, no hay ningún tratado, ninguna costumbre internacional, ningún organismo, no existe absolutamente nada que pueda impedir la reconciliación de los argentinos.

La ley no es un ídolo ante el cual se sacrifican los mayores bienes de la sociedad. Eso sólo acontece en regímenes tiránicos como el que ahora padecemos. La ley sólo merece ese nombre cuando es justa y ha sido promulgada para el Bien Común. Existen principios inmutables que inspiran a toda ley y que prevalecen sobre ella: Justicia, Bien y Verdad. Es en torno a estos principios que la Argentina renacerá, con la ayuda de Dios y por intercesión de su Patrona, la Virgen de Lujan, a quien encomendamos confiados esta intención.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Simplemente rateros.

El día 06 de octubre preludiaba ser un día complicado para la libertad de expresión. A partir de las 09:00 de la mañana, el titular de la Comisaría Nro 22, acompañado por un efectivo militar, recorrían periódica y nerviosamente el sector donde se encontraban los cuatro carteles de la asociación AFyAPPA, los que estaban custodiados por cuatro señoras, una al lado de cada cartel. Los que allí nos encontrábamos presente pensábamos que había llegado una orden judicial para que la policía procediera a quitar los carteles de la discordia. Es lo que hubiera correspondido en un estado de derecho. Cabe aclarar que ese día el Ministerio de Defensa conmemoraba el Día del Marítimo, y en su homenaje estaba prevista la presencia de importantes autoridades de distintos rubros.

Aproximadamente a las 10:30 hs, ingresan al sector de la Plaza, aproximadamente 30 efectivos de la Policía Federal, a cargo del subcomisario de la Comisaría Nro 22. Inicialmente, los efectivos son distribuidos de la siguiente forma: dos agentes al pie de la escalinata donde se encontraba cada uno de los carteles, manteniendo una reserva con el resto del personal. A la misma hora, a 100 metros del lugar, sobre Avenida Colón, una manifestación cortaba todos los carriles de la mano a provincia de dicha arteria. El caos de tránsito era terrible. Sin embargo la presencia policial era mínima. La mayor parte de la tropa se desplegaba en la Plaza de Armas del Ministerio de Defensa. Recordemos también que en ese momento, toda la Avenida 9 de Julio se encontraba cortada por el Movimiento Barrios de Pie. En ese contexto, nos resultaba difícil pensar que algún fiscal se hubiera tomado el trabajo de ordenar un operativo represivo sobre las mujeres de AFyAPPA.

Aproximadamente a las 11:30 horas, el dispositivo policial se cambia, y la policía se coloca haciendo un cordón en uno de los sectores laterales de la escalera del acceso, dando a entender que su función se limitaría a segurar sin incidentes el el acceso de los visitantes . Mientras esto sucedía, el comisario intenta convencer a los manifestantes de quitar los carteles por hoy, con la idea de volver a colocarlos al día siguiente sin mayores problemas. Decía esto, porque según sus palabras no era conveniente que la institución hiciera una denuncia, que traería problemas futuros para los manifestantes. Se trataba del último intento por tratar de convencer a los manifestantes de quitar los carteles por propia voluntad. También ponía de manifiesto que todavía no existía denuncia, y que por lo tanto, tampoco existiría orden judicial al respecto.

Una hora después, luego de interminables llamadas teléfonicas, la policía recibe la orden de cambiar cambiar el dispositivo, estableciendo un cordón policial en la parte superior de las escalinatas, inmediatamente antes de los carteles del conflicto. El responsable del operativo les informa a las manifestantes que se encontraban en la parte alta, que debían establecerse por debajo del cordón policial, aclarando que no se preocuparan por los carteles, ya que ellos no los tocarían. Las manifestantes cumplieron lo pedido sin oponer resitencia, retirándose voluntariamente de la parte superior de las escalinatas, quedando un cordón policial de 30 efectivos entre los carteles y las manifestantes.


A una orden determinada, de improviso se abren las puertas y aproximadamente 20 efectivos del Ejército Argentino, de uniforme, en un rápido operativo, corta los carteles y se apropia de los mismos por la fuerza, pasandolos hacia el interior porlas rejas. Como viles ladrones, la tropa corre rápidamente hacia las puertas laterales de las escalinatas para intentar acceder al interior del edificio, generándose en esta corrida, algunos incidentes con el personal de manifestantes, que alertado de la vil maniobra, intenta ingresar a las instalaciones para recuperar aquello que le había sido arrebatado ante la presencia policial. La esposa y el hijo de un preso político terminaron lesionadas como consecuencia de las corridas y empujones.

Increpados los efectivos policiales por la maniobra desarrollada, sin mediar orden de ningún juez, el comisario manifiesta que ellos no sabían nada del hecho, que también habían sido sorprendidos por la maniobra, y que podíamos hacer la denuncia del robo en sede policial.

Aproximadamente a las 21:00 horas, la masa de los efectivos policiales se retiran quedando cuatro agentes en custodia de las escalinatas, debidamente reforzados por 12 efectivos de Policía Militar.

Y con dolor, hay que decir que el Ejército de Nilda Garré, se ha transformado, en función de la obediencia debida, en una asociación ilícita de rateros organizados.

domingo, 3 de octubre de 2010

Tropas de Nilda Garré reprimen ilegalmente a mujeres indefensas

El día viernes 01 de octubre, a las 11 horas de la mañana, tropas del ejército quitan por la fuerza carteles colocados al frente del Ministerio de Defensa que recuerdan el pasado imperfecto de la Ministro Nilda Garré. No contentos con haberlos quitado de las columnas, para evitar su uso futuro, roban el cartel de las pacíficas manifestantes. ¿Alguien le explicará a la Ministro que las FFAA tienen prohibido por ley intervenir en cuestiones internas? ¿Quién se hará responsable de esta represión ilegal?


viernes, 1 de octubre de 2010

Nilda Garré: De Musa Montonera a Represora Ilegal

Los carteles que interpelan a la Ministro de Defensa sobre su presunta participación en hechos de violencia durante la década del 70 generaron una nueva situación de conflicto frente al Edificio Libertador. Como otras veces en la historia, el apuro por terminar con el problema, habría llevado a la Señora Ministro a ordenar la represión de los miembros de AFyAPPA por fuera del marco legal.

El hecho sucedió a las 11:00 horas del día 01 de octubre. Una comitiva de italianos tenía que utilizar el acceso principal del Edificio Libertador en una visita de protocolo. Los carteles que públicamente le preguntaban a la anfitriona si había participado en el secuestro de los hermanos Born, constituían una afrenta o quizás un recuerdo que no estaba dispuesta a tolerar. Aunque para ello tuviera que acudir a una represión fuera del marco de la ley.

A la hora indicada, un teniente coronel a cargo de un grupo de uniformados se hizo presente y con elementos cortantes procedieron a quitar las pancartas que constituían la esencia del reclamo, privando a un grupo de ciudadanos del derecho a manifestarse libre y pacíficamente en un espacio público.

Cuando tres mujeres de la asociación y un hijo de preso político intentaron recuperar las pancartas, que por otra parte les pertenecían, el mencionado oficial ordenó a los gritos que no las entregaran, originándose un forcejeo entre la tropa y las mujeres, que naturalmente terminó con los carteles en poder de los uniformados, una mujer en el suelo y otra con contusiones varias producto del tironeo. En un momento de la confrontación el oficial a cargo ordenó utilizar los cuchillos para romper aquellos carteles que no podían ser apropiados, poniendo en riesgo la integridad de las pacíficas manifestantes.

María Cecilia Pando, presidenta de la entidad, hizo una denuncia policial por lesiones contra el oficial a cargo del operativo, mientras que su marido, el Mayor (R) Pedro Rafael Mercado, declaró que denunciaría penalmente al todo el personal involucrado en las actividades ilegales de represión, por cuanto las ordenes inmorales, según la doctrina vigente, no deben ser cumplidas. Destacó que la denuncia se concretaría tanto contra los que ordenaron, como los que cumplieron las ordenes impartidas, empezando naturalmente por el responsable directo del operativo ilegal. Aclaró además que está estudiando incluir en la denuncia a un coronel del campo de inteligencia y a otros efectivos que días pasados, durante la noche, habían intentado cumplir la misma finalidad. Recordó que el personal en actividad tiene prohibido el desarrollo de tareas políticas o gremiales y que las actividades represivas en el espacio público están reservadas a las fuerzas policiales, bajo la conducción de la justicia.

María Cecilia Pando

Presidente de AFYAPPA

Tel 15-6-1102546