miércoles, 17 de marzo de 2010

Estadistas se buscan.El ejemplo uruguayo.

Una vez más, el presidente del Uruguay, José “Pepe” Mujica, sorprende a los argentinos al manifestarse por segunda vez en pocos días a favor de la búsqueda de caminos de concordia, consensuados con los distintos sectores de su país, para superar los enconos de la guerra en los ‘70.

Nadie como él – integrante de los Tupamaros, que sufrió 13 años de cárcel- está más autorizado para proponer una reforma legal que alivie la rigurosidad de la prisión que padecen actualmente los integrantes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad que enfrentaron la acción de la guerrilla en aquellos años.

“Yo no quiero tener viejos presos…Viejos de 75, 80 años…pero no sólo los militares, ningún preso a esa edad…” señaló el mandatario quien, hace unas semanas y a pocos días de asumir ya había mostrado su desacuerdo en que los militares estuviesen encarcelados, lo mismo que su mujer Lucía Topolansky, la senadora también perteneciente antaño a los Tupamaros.
Cabe recordar que el pueblo uruguayo ya se expresó claramente y en varias oportunidades sobre el particular. Primero, a través de sus representantes en 1986 a través de la llamada “Ley de Caducidad” que colocaba un límite en el tiempo a la persecución penal. Esto significó una suerte de punto final que, luego, fue ratificado por el pueblo oriental en un referéndum en el año 1989.

Como los cultores del odio también existen en el vecino país y pese al claro pronunciamiento de la ciudadanía en 1989, el año pasado aquellos pretendieron reflotar la posibilidad de la persecución y la venganza y el pueblo volvió a decirles que no, mediante el mecanismo del plebiscito y en el mismo acto electoral que consagró a Mujica. Los uruguayos ratificaron su firme deseo de que el pasado sea superado. Ahora su presidente los escucha y avanza en la misma dirección: el futuro.
Mientras tanto nosotros, con un Estado sin estadistas, en vez de proyectar políticas a 30 años nos enredamos en lo que sucedió 30 años atrás y, para peor, con una mirada parcial, por lo tanto incompleta, por lo tanto injusta, que clama justicia.

Ya nuestra institución (AFyAPPA) ha señalado este camino en distintas oportunidades. Hace pocos días, refiriéndonos a lo que acontece en la Argentina, señalábamos: “Tenemos un espíritu alejado de todo revanchismo. No somos, ni pretendemos ser la contracara de las organizaciones de derechos humanos. No estamos acá en contra de nadie, sino a favor de la concordia entre todos los argentinos. No somos una facción que intenta imponer su ideología. Somos una parte del pueblo argentino que está cansada de vivir en la confrontación permanente”. (www.afyappa.blogspot.com)

Por eso la insistencia del mandatario uruguayo en sembrar semillas de concordia y no de odio, debe servir de ejemplo a la clase dirigente argentina que se prepara para suceder a este gobierno que, a no dudarlo, pasará a la historia como el gobierno de la crispación, la confrontación y los desencuentros.

Buenos Aires, 15 de Marzo de 2010

Cecilia Pando
Presidente
AFyAPPA

sábado, 13 de marzo de 2010

Duhalde dio señales para la Concordia Nacional por Silvia Ibarzabal

La “Asociación Familiares y Amigos de Víctimas del Terrorismo en la Argentina” (AFAVitA) celebra que se empiecen a escuchar voces importantes de la política nacional a favor de transitar un camino de reconciliación, que supere las terribles consecuencias de los graves desencuentros de la Década del ’70.

El candidato a Presidente de la Nación, Eduardo Duhalde, hace unos días en el acto llevado a cabo en el teatro Lola Membrives, se refirió, entre otros ejemplos, al del Uruguay, para criticar a quienes se adjudican la representación absoluta de la década del ’70.

Pepe” Mujica sí era un revolucionario, y no como los revolucionarios de café que tenemos en la Argentina que se hacen los guapos”, dijo Duhalde y agregó: “Él estuvo 10 años preso y cuando salió –como buen hombre de campo que era- no sembró semillas de odio, sino semillas de encuentro porque entendió que por sobre todas las cosas, estaba Uruguay, y ahora acaba de anunciar que habrá 30 años de políticas de Estado”.

El candidato peronista volvió a ponderar el ejemplo de la transición española, luego de una confrontación entre hermanos que dejó un millón y medio de muertos; destacó lo que sucede en Brasil, con un presidente que no trabaja para el pasado y que no divide a su pueblo, o el modelo reciente de la transición de la dirigencia chilena.

En el mismo sentido, el ex – presidente, también señaló que “nos avergüenza (nuestro gobierno) que nos llevó a la más vieja de las políticas que es la del enfrentamiento entre nosotros”.

Nuestra Asociación cree necesario cerrar las heridas del pasado como lo han hecho otros países que han padecido conflictos internos aún de mayor gravedad que el nuestro.

Las Víctimas del terrorismo anhelamos de verdad construir un país de consensos, de concordia, previsible, de políticas a largo plazo, entre todos y para todos. Y estamos dispuestos, para ello, a donar nuestro dolor, a apaciguar el sufrimiento que cargamos, convirtiéndolo en semilla de reconciliación.

Como hemos dicho en tantas oportunidades entendemos que éste es el deseo de la inmensa mayoría de los argentinos y para ello trabajamos como homenaje a nuestros seres queridos que, no lo dudamos, hubiesen estado guiados por los mismos ideales.

Celebramos las declaraciones del Dr. Duhalde y reclamamos a otros dirigentes que terminen con el discurso que exacerba la crispación y que fomenta la venganza entre los argentinos y que, por el contrario, llamen a decir BASTA A LOS ODIOS Y A LA CONFRONTACION y a CONSTRUIR EL PAIS DE LA CONCORDIA.

Buenos Aires, 10 de Marzo de 2010

jueves, 11 de marzo de 2010

Cecilia Pando ante la acusación de “apología del delito”

La Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional Federal decidió revocar el sobreseimiento que interrumpía la investigación que se llevaba a cabo sobre mis dichos por supuesta “apología del delito”, causa que fuera iniciada por el director de Derechos Humanos de la Legislatura porteña, Carlos Pisoni.

La denuncia de Pisoni, que ahora deberá seguir investigando el juez de instrucción, se fundamentaría en que yo habría pronunciado “discursos en donde se defiende y enaltece el terrorismo de estado desplegado por la última dictadura militar” y remite a la página que nuestra Asociación (AFYAPPA) tiene en Internet.

Agradecemos a la Cámara Nacional la difusión que, con su resolución y a través de los medios, ha dado a nuestro humilde blog (www.afyappa.blogspot.com) en donde los argentinos podrán conocer nuestra clara y constante prédica por el respeto a la Constitución y a las leyes y la inexistencia de apología de delito alguno.

Lo que en verdad ocurre es que los partidarios del discurso único en la Argentina no soportan las voces distintas y persiguen a quienes se atreven a contradecir su versión infantil, parcial y mentirosa sobre la trágica Década del ’70.

Nosotros, por el contrario, afirmamos que hay todavía mucha hipocresía en la clase dirigente que sin grandeza prefiere ignorar los ejemplos del Uruguay, Brasil, España y Mandela en Sudáfrica, por citar algunos, que han clausurado con inteligencia un pasado trágico que les impedía proyectarse al futuro.

Nuestra posición no es eludir el pasado y su tragedia, sino superarlo y, si no se atiende el llamado a la concordia nacional, estamos dispuestos a dar el mas profundo debate sobre la violencia política en la Argentina en los ’70.

Por de pronto habría que recordarle a esa clase dirigente, incluidos los jueces, que ya en 1989 los propios jefes “montoneros”, en un Acta que se hizo pública, sostenían que la Argentina había padecido una “guerra civil intermitente”, que “ningún sector estaba libre de culpa y errores por los violentos enfrentamientos” y que era necesario construir “la pacificación y la reconciliación de los argentinos”.

Sostenemos también que hay muchas personas que pueden enriquecer ese debate serio que la Argentina merece sobre esos años, entre ellos el Ministro de la Corte Suprema de Justicia, Eugenio Zaffaroni que como Juez juró desempeñar su cargo enmarcado en lo normado por los Estatutos del Proceso de Reorganización Militar o “la dictadura”, como se lo quiera llamar a ese gobierno.

Otro que podría aportar al debate es el actual embajador argentino en los EEUU, Héctor Timerman que en 1976 dirigía un diario (La Tarde) en donde alertaba, en su edición del 23 de Marzo de 1976, sobre “el creciente desarrollo del terrorismo y la ausencia de medidas legales eficaces para combatirlo” y anunciaba, en la tapa del vespertino que “las Fuerzas Armadas se disponen a ocupar el vacío de poder para terminar con el caos en el país”. Una afirmación que, en un país gobernado por el peronismo y por una mujer, puede sonar un tanto “destituyente”.

De cualquier manera, si de apología del delito se trata esta resolución de la Cámara da a los argentinos una esperanza. Creemos que, entonces, será investigada Hebe de Bonafini por sus reiteradas y públicas apologías del delito, al exaltar las acciones de grupos terroristas puestos fuera de la ley por gobiernos constitucionales.

Finalmente, queremos destacar que esta decisión de la cámara nos permite confiar en que la justicia también indagará a los funcionarios responsables de la constante apología del delito, en curso, que representa el “Parque de la Memoria”, (entre los mas conocidos; Néstor Kirchner, Cristina de Kirchner, Jorge Telerman, Mauricio Macri, Eduardo Luis Duhalde, etc.), en donde se homenajea, en nombre del Estado argentino y del pueblo argentino, a terroristas que, por ejemplo, han realizados innumerables atentados durante el desarrollo de gobiernos democráticos (Ataque a cuarteles en Formosa (5/10/75), en Monte Chingolo (23/12/75), etc).

miércoles, 10 de marzo de 2010

37mo Homenaje a las Víctimas del Terrorismo en Plaza de Mayo

De acuerdo a lo previsto, el día martes 9 de marzo, a las 18:30 horas, se llevó a cabo el 37mo Homenaje a las Víctimas del Terrrismo en Plaza de Mayo. Después de una breve marcha desde la Catedral Metropolitana hasta el centro de la plaza, se efectuó la tradicional pintura del logo de las víctimas en el suelo de la misma. A todos los que pudieron acompañarnos en este evento, muchísimas gracias. Acontinuación presentamos las palabras pronunciadas por Cecilia Pando dicha oportunidad:



QUERIDOS AMIGOS:

Y aquí estamos de nuevo. Para continuar nuestra lucha, porque no estamos dispuestos a aceptar que un grupo de nostálgicos del terrorismo termine imponiendo su visión distorsionada de la historia. Necesitamos que la memoria parcial y hemipléjica, de paso a la objetividad de la historia. Esa historia integral, llena de matices como todo lo humano, que permita comprender la magnitud de la tragedia vivida y sufrida en los años 70.

Estamos acá con un espíritu alejado de todo revanchismo. No somos, ni pretendemos ser la contra cara de las organizaciones de derechos humanos. No estamos acá en contra de nadie, sino a favor de la concordia entre todos los argentinos. No somos una facción que intenta imponer su ideología. Somos una parte del pueblo argentino que está cansada de vivir en la confrontación permanente.

Mucha sangre ha corrido en este maravilloso suelo. Muertos, heridos, mutilados, desaparecidos… víctimas de un lado y del otro. Todo es historia. Todo forma parte de ese pasado que nos oprime y nos inhibe de mirar hacia el futuro. Tenemos que asumir toda nuestra historia… con sus mesianismos de izquierda y de derecha, para aprender de ella y erradicar para siempre la violencia política.

Porque no estamos en contra de nadie, no venimos a tachar los pañuelos de las madres. No pretendemos ocultar, ni negar su existencia. No nos sentimos los dueños exclusivos del dolor, ni las únicas víctimas que dejó esta guerra fraticida que dividió y sigue dividiendo a los argentinos. Somos una parte de esta historia, una parte otrora silenciosa, de ese pueblo argentino que quiere ser tenido en cuenta, que quiere ser escuchado, que quiere ser comprendido. Y que busca líderes políticos que tengan el coraje de decir lo políticamente incorrecto.

Somos la parte de la sociedad que aspira a cicatrizar para siempre las heridas abiertas. Sabemos que el odio y el revanchismo sólo conducen a nuevos enfrentamientos. La violencia engendra violencia y tenemos que construir el país de la concordia. Estamos convencidos de que "Pacificación y justicia son términos excluyentes. Cuando se puede hacer justicia no es necesaria la pacificación. Pero cuando la sociedad toda es responsable, la justicia ya no es posible y la pacificación es la única alternativa para prevenir una nueva tragedia".

No es posible defender los derechos humanos de una parte de la sociedad, pisoteando los derechos humanos de otros sectores de la misma. No se puede hacer justicia, vulnerando los principios jurídicos que le dan vida al concepto. No se puede pedir legítimamente por unas víctimas, cuando se generan procesos que conducen necesariamente a la creación de otras víctimas. Por satisfacer odios y rencores del pasado, la clase dirigente está creando nuevos odios y rencores, esta vez de quienes se sienten discriminados por el poder de turno. Tener siempre presente que un acto de justicia permite cerrar el capítulo; pero un acto de venganza escribe un capítulo nuevo.

Por esta senda no es posible encontrar soluciones al drama argentino. Más de 800 presos políticos y más de 90 muertos en cautiverio comprueban la irracionalidad de una justicia, manipulada por sectores que han hecho del odio la militancia de su vida. Por este camino, vamos en dirección a repetir los errores del pasado. Y nuestros hijos no merecen heredar un conflicto del cual no formaron parte.


Gracias al cielo todavía estamos a tiempo. El derrumbe de la hegemonía kirchnerista abre la senda de la concordia. Sólo hace falta que la clase dirigente que surja de esta crisis tenga la grandeza y el coraje de Nelson Mandela, ese líder sudafricano que supo transformar su rencor en visión de futuro y optó por la reconciliación frente a la venganza. En Argentina, esperamos confiados la llegada de ese día. La república desvanecida está despertando. Y los mentores del odio comienzan a vislumbrar la magnitud de su fracaso.

Muchas gracias.

miércoles, 24 de febrero de 2010

La amnistía, una posibilidad abierta

Alberto Solanet Para LA NACION

Es común a casi toda la dirigencia política afirmar la necesidad de que se arribe a un acuerdo parecido al Pacto de la Moncloa, denominación que se ha generalizado como consecuencia del acuerdo alcanzado en España luego de la muerte de Franco.

Un pacto así no sería otra cosa que un acuerdo nacional o, como alguien lo ha insinuado, una reedición del Acuerdo de San Nicolás.

Parece indispensable dar este paso, mediante el cual se convendrían políticas de Estado, orientadas al bien común, cuya aplicación pueda proyectarse en el tiempo, con independencia de los sucesivos gobiernos, que se obligarían a respetarlas. Ahora bien, ese "gran acuerdo" lleva implícito, como premisa necesaria, la concreción de una amnistía general, que clausure definitivamente la situación de encono, la venganza, la persecución implacable y todas las secuelas de la guerra contra la subversión ocurrida en nuestro país hace más de treinta años.

Pero hasta allí parecen no llegar nuestros dirigentes. En cuanto se pronuncia la palabra "amnistía", no demoran mucho en rasgarse las vestiduras, demostrando cuán alejados están de la racionalidad política y, seguramente, también del sentimiento de la inmensa mayoría de los argentinos.

Está claro que, ante esta actitud farisaica, hablar de amnistía no parece ser políticamente correcto, pues aunque se trate de una minoría la que no la acepta, hacen falta convicciones, grandeza y coraje para sostener la necesidad de su vigencia. Virtudes como ésas deberían aflorar en el escenario político. Basta con asomarse a lo que ocurre en los países vecinos para recibir, en esta materia, una elocuente lección.

En los últimos seis años, desde el Gobierno, se ha predicado, a tiempo y a destiempo, el odio y el resentimiento contra un solo sector de la contienda, como si la guerra se hubiera desatado sin que nadie la hubiera provocado. Se ha ido acentuando el hostigamiento contra los militares y contra las fuerzas de seguridad.

El objetivo es privarlos de su libertad a cualquier precio, anulando indultos que habían sido homologados por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, derogando -a través del Congreso- las leyes por las que se habían extinguido las acciones penales, reabriendo los procesos y vulnerando la garantía de la cosa juzgada, violando, de modo manifiesto, el principio de legalidad, aplicando retroactivamente normas penales, desnaturalizando la forma republicana de gobierno, desconociendo la presunción de inocencia que tienen todos los procesados, negando la detención domiciliaria a quienes en derecho les correspondía, excediendo en muchos años los límites impuestos a la prisión preventiva por la Convención Americana sobre Derechos Humanos y su ley reglamentaria y ejecutando un amplio abanico de medidas persecutorias que sólo sirven para profundizar la discordia y frustrar la necesaria unión nacional.

Como consecuencia, en la actualidad hay más de seiscientos presos políticos -sin contar los ochenta muertos en cautiverio- cuyo encierro obedece a una decisión política, con la necesaria complicidad de una Justicia temerosa y prevaricadora, en la medida en que sus procedimientos y fallos desconocen los liminares principios señalados.

La Justicia ha sido conculcada a través de estas aberraciones, consumadas por quienes, se supone, son sus intérpretes. Ello exacerba rencores y fomenta la discordia.
No se puede reconstruir la República, si no impera la paz. La paz, que no es lo mismo que un mero pacifismo conformista.

La paz supone un orden justo. Como la definía San Agustín, la paz es "la tranquilidad en el orden". Para alcanzarla es necesario restablecer el pleno Estado de derecho.

Al mismo tiempo, es perentorio recuperar un valor propiamente político, como es la concordia o la amistad política a los efectos de un nuevo comienzo, con las ventajas consiguientes para la sociedad en su conjunto. El ministro Carlos Fayt, en sus disidencias en los fallos de la Corte que anularon las leyes denominadas "de punto final" y "obediencia debida", ha señalado que tanto amnistías como indultos configuran "una potestad de carácter público instituida por la Constitución Nacional, que expresa una determinación de la autoridad final en beneficio de la comunidad", relacionada con los objetivos del Preámbulo de consolidar la paz interior y promover el bienestar general.

La amnistía es un acto de recíproco olvido. Quien la recibe debe devolverla, y quien la da debe saber que él también la recibe. Marca un olvido, tanto de las injusticias pasadas y sufridas, como de la idea de someterlas al veredicto de la Justicia, presente o futura.

Urge, en vísperas del Bicentenario, en esta Argentina difícil, profundamente degradada, volver al cauce de la Constitución histórica, recurriendo a los remedios que están en su texto y que ninguna convención internacional ha abolido, que permitirían afianzar la paz interior y superar las secuelas más dolorosas de nuestra guerra, mediante una generosa ley de amnistía.

© LA NACION

El autor es abogado. Se desempeña como presidente de la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia.

lunes, 4 de enero de 2010

Por primera vez, hablan las esposas de los represores Donda, Pernías y Tallada

Política
Exclusivo (Diario Perfil, sábado 2 de enero)

Por primera vez, hablan las esposas de los represores Donda, Pernías y Tallada
Graciela de Donda, Ana María de Pernías y Beatriz de García Tallada relatan su experiencia junto a sus maridos, hoy juzgados por los crímenes de la ESMA. Historias escalofriantes.
Por Emilia Delfino

Salida. Las mujeres de García Tallada, Pernías y Donda; junto a Cecilia Pando abandonan los tribunales de Comodoro Py el último martes. Pidieron reserva de imagen.Graciela de Donda carga un sobrepeso de palabras.

La mujer que hace 40 años comparte la vida con el represor Adolfo Miguel Donda Tigel rompió el silencio en una entrevista con PERFIL. Su esposo es señalado por sobrevivientes como el jefe de los secuestros de su propio hermano José María y de su cuñada, María Hilda Pérez, y como el entregador de su sobrina Victoria, nacida en cautiverio en agosto de 1977, criada por otro represor, Antonio Azic.

“Lo que más me duele es que digan que mi marido secuestró a su hermano. (Se quiebra). José María no quería que él estuviese en la Marina, para preservarlo, y a su vez, Adolfo no quería que José María estuviese en la Juventud Peronista para preservarlo. Los dos se querían mucho, se llevaban nueve años. No discutían, eran realmente muy buenos el uno con el otro. Mi marido es una víctima de la pérdida de su hermano”, se adelanta a las preguntas. A su lado están Ana María de Pernías –esposa del represor Antonio Pernías–, Beatriz de García Tallada –mujer del médico de la Armada Manolo García Tallada–, quienes también participaron en la entrevista, y Cecilia Pando.

“En 1977, cuando secuestraron a José María y su esposa, nosotros estábamos en Puerto Belgrano, pero dicen que a Adolfo lo vieron en la ESMA. Ese año nace Victoria Donda. Nosotros nunca supimos del nacimiento de esta chica, ni siquiera sabíamos que mi cuñada estuvo presa en la ESMA ni que estuvo embarazada.” Su testimonio se contradice con el de la familia de María Hilda Pérez que señala a “Jerónimo” o “Palito” –los alias de Donda– como el responsable de los secuestros de sus familiares.

—¿No sabía de la existencia de Victoria?

DONDA: Nos enteramos en 2004, cuando se dio a conocer su caso. Me gustaría saber quién entregó a Victoria y por qué, sabiendo que tenía un tío en la Armada, no se la dieron a mi marido. Eso me va a quedar toda la vida. Pero también sé que esto pasa en una guerra. En una guerra también hay gente cobarde. Hay alguien que mató a su hermano y no se anima a decírselo.

—¿Quién mató a José María, entonces?

D: Lo único que él pudo averiguar es que se lo llevó la Aeronáutica, al igual que a su mujer. Pero después no sé cómo desembocó en la ESMA. Mi marido es una víctima de la pérdida de su hermano, no es un victimario. Eran una familia muy bien constituida. Y nosotros nos hicimos cargo de la primera hija del hermano, Daniela, que es la hermana mayor de Victoria. Yo esto lo quiero dejar en claro para Victoria, para que sepa que realmente nunca supimos de ella.

—¿El intentó rescatarlo?

D: Mi marido siempre actuó con su nombre, eso de los seudónimos son inventos. Siempre buscó a su hermano y yo, al día de hoy, veo a una persona de espaldas con la fisonomía de José María y creo que es él. No creo que todo lo que pasó estuvo bien, entiendo el dolor del otro lado. La que estuvo más cerca de la historia fui yo. Fuimos con mi suegra a muchos lugares a buscarlo.

—Cuando lo acusan del crimen de su hermano, ¿cómo se defiende?

D: A un marido lo llegás a conocer en lo más profundo. Cuando estábamos en Puerto Belgrano, una madrugada, a las 3 de la mañana, lo vi llorando por la muerte de su hermano. Lo amaba.

—¿Pudo hablar con Victoria alguna vez?

D: No, (se quiebra) no es el momento.

—¿Pero quisiera hacerlo?

D: Sí, con el tiempo sí. Cuando estemos en otro país. Yo lo quería mucho a mi cuñado, lo conocía de chiquito. Le decía: “Pensá en tu hija –por Daniela–, pensá en tu mujer”. Pero él estaba tan convencido de lo que hacía. Murió por sus convicciones. Y su hija, Daniela, hoy siente que la abandonaron. Pero él hizo todo por el futuro de su hija. Mirá qué futuro. Seguimos todos enfrentados, estúpidamente. Creo que es un conflicto que algunos les conviene porque sacan rédito.

—¿Se refiere a las indemnizaciones que reciben las familias de los desaparecidos?

TODAS: Por supuesto.

—¿Qué saben que pasó adentro de la ESMA?

D: Creo que de una pequeña verdad, que es que estuvieron (detenidos) en la ESMA, armaron una gran mentira.

PERNIAS: Creo que todo lo aumentaron al cien por ciento.

G. TALLADA: Hay que reconocer que se torturó.

D: La memoria es subjetiva, es lo que vos te acordás. Tiene que ver con lo que viviste, en cambio la historia es lo que pasó.

—Hay muchas acusaciones de violaciones a mujeres detenidas…

D: No. Yo no creo que nadie haya gozado de la tortura.

P: Conocemos a nuestros maridos y sabemos que no.

GT: Yo no lo creo.

—Se han detallado las condiciones inhumanas de vida en la ESMA…

D: En la cárcel, mi marido convive con ratas, cucarachas. A nosotras nos desnudan de a dos para entrar a los penales.

—¿Es comparable?

D: ¿Sabés lo que son siete años de eso? Hace treinta años que vivo esta tortura. Todo lo que ellos pueden contar, nosotras ya pagamos con creces.
—¿Se refiere a la condena social?

D: Nunca sufrimos condena social. Pero sí duele horrores cada vez que tenemos que ir al penal y ver las condiciones en que viven nuestros maridos.

P: Además, el almirante Godoy estuvo en la ESMA y nadie lo toca.

—¿El actual jefe de la Armada operó en la ESMA durante la dictadura?

TODAS: Obvio.

GT: Estuvo en la ESMA en el ‘77: lo saben todos nuestros maridos.