jueves, 30 de enero de 2014


Miércoles, 29 de enero de 2014

El Holocausto de Cristina Fernández, viuda de Kircher

Raúl lleva diez años preso. O más. Hace tanto tiempo, que la exactitud es lo de menos. 
Cuando era joven el gobierno argentino lo mandó a combatir el terrorismo. Cuando se hizo viejo, el gobierno argentino lo metió preso por haberle obedecido.


Por pedido de la familia, no es posible publicar la foto 



Sus jefes asumieron la responsabilidad. El Gobierno argentino dijo está bien, pero está mal.
Allí anda Raúl con sus huesos, de cárcel en cárcel. Mientras joven, Raúl sirvió al Estado y aportó para su obra social.  Y sigue aportando. Pero ahora que Raúl es viejo, el Estado le prohíbe atender sus huesos en la obra social a la que aporta todos los meses.

Raúl está confinado en una celda de dos por dos. No tiene espejo. Se mira en una lámina de radiografía que alguien le consiguió. Sus compañeros le dicen que lo ven muy delgado. El siente que le falta el aire. El estado que lo tiene preso no sabe qué hacer, lo tienen preso en un lugar que no tiene cobertura médica. Lo pesan, le sacan sangre, le escuchan los latidos. 

Creen que vive porque les parece que respira. La orden es que Raúl no se muera en el Penal. Así que el Estado aporta una ambulancia destartalada en horas de la madrugada y sube sus huesos sin aire.

Un hospital dice NO. Otro hospital dice: Tampoco. Un tercer hospital dice: Ni loco. Los huesos de Raúl tienen destino de muerte en la ambulancia destartalada.  Los que manejan saben bien que siempre es así: Los médicos a los que el Estado obliga a realizar abortos bajo pena de sumario, sí pueden negarse a atender a un preso político. 
Lo que natura non da, La Cámpora non presta.

Un último hospital dice: Está bien, pero un rato. Es el Hospital Fernández. Primero Terapia Intensiva y rápidamente una habitación común… allí Raúl se ve por primera vez frente a un espejo después de muchos años. No reconoce su cara. No reconoce sus huesos. No reconoce sus manos. No reconoce sus ojos. Se mira, apenas puede mantenerse en pie.
“Mirá como estoy, como en aquellas  fotos del holocausto” susurra Raúl al oído de su hija, que llora sin poder llorar.

El director del hospital Fernández no quiere mucho empeño departe de los suyos,  no vaya a ser que terminen siendo los culpables de salvarle la vida a los huesos del perseguido.

Verdugo el Estado aquél que envió a Raúl a combatir. Verdugo el Estado éste, que lo condena por haberle obedecido.. Verdugo el gobierno actual, que ha implementado un plan para aniquilar a los presos políticos de Argentina, que atestan los penales federales.

Los presos políticos del gobierno kirchnerista no son uno ni dos ni tres. Son miles. Son viejos, están enfermos, amputados, en sillas de ruedas, con respiradores, a media habla… son miles de presos políticos gritando agonía desde el silencio de las cárceles federales de Argentina.

El gobierno que se anunció derecho y humano, terminó siendo Hitler. Ironía.

Los huesos casi sin piel de Raúl, son expulsados del hospital y vuelven a otro penal federal. Sus pertenencias NO. Es el castigo por haber sobrevivido.

Vuelve a un penal donde no es posible atender ni siquiera un ataque de vesícula.

Tal vez Raúl muera allí, gritando agonía en el silencio de todos nosotros que sabemos y callamos. En el silencio cómplice de una prensa que prefiere publicidad, antes que decir la verdad. En el silencio complaciente de una clase dirigente que teme represalias del gobierno Hitler.

Y un día de éstos, también nosotros nos miraremos al espejo, y como Raúl, no nos reconoceremos como sociedad, ni como país… ni como hermanos.
Ese día, gracias a todos nuestros silencios, el gobierno Hitler de Cristina habrá ganado para siempre.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Feliz Navidad !!!


La Asociación de Familiares y Amigos de Presos Políticos de Argentina, les desea una Feliz Navidad a todas las personas que se encuentran ilegalmente detenidas por haber participado en la guerra contra el terrorismo librada en nuestra patria en los años 70.

Queridos Amigos:

A pesar de todos los padecimientos que están viviendo junto a sus seres queridos, no dejen de pensar que la Sagrada Familia también fue perseguida y sometida al escarnio público, a la difamación y a la calumnia… y a pesar de todo nunca perdieron la esperanza, manteniendo la alegría en el corazón,  enseñándonos que todos los padecimientos, cuando son llevados con dignidad,  nos preparan el camino para llegar a la vida eterna. Por eso, cuándo se sientan desolados, recurran a la Sagrada Familia, en ellos encontrarán el consuelo y la serenidad que necesitan para seguir luchando por una verdadera justicia.

En nombre de todos los integrantes de la asociación…


¡¡¡Felicidades!!!!

martes, 17 de diciembre de 2013

Un año más con presos políticos en Argentina

Sección: Nota de portada
Por Nicolás Márquez (*)
Se va otro año y la dirigencia política que parodia obrar de “opositora” sigue cuestionándole al kirchnerismo asuntos secundarios y omite por completo manifestarse en todo lo relativo a temas graves y esenciales. Ejemplo de ello es el caso de los presos políticos de Argentina (los cuales superan los 1500), quienes viven hacinados y padeciendo todo tipo de destrato jurídico, político y humanitario.
Que estas arbitrariedades pasen durante el kirchnerismo es algo que a nadie debería sorprender, puesto que el régimen está conformado por una gavilla de mafiosos e inmorales. Sin embargo, sí cabría esperar alguna reacción o declaración al respecto por parte de la “oposición” o de los medios independientes, pero estos enmudecen o convalidan los citados encarcelamientos ilegales, los cuales son llevados a cabo contra militares mayormente octogenarios que oportunamente combatieron de manera victoriosa contra el terrorismo marxista que en los años 70´ le desató una guerra cruel al país. Aparejadamente, mientras se producen estos encarcelamientos en masa, los ex terroristas hoy son reivindicados e indemnizados por el Estado, en una muestra más de insensatez gubernamental.
Justamente, por decisión política a la cual se subordinó el aparato judicial, a partir del momento en que el truhán Néstor Kirchner asumió la presidencia en el año 2003, se comenzó una persecución sistemática contra todo uniformado que haya estado en actividad durante la guerra antisubversiva y una consiguiente glorificación a quienes en sentido contrario, participaron de Montoneros, ERP y otras bandas delictivas. Para lograr tal persecución, Kirchner cambió de cuajo y de facto a cuatro miembros de la Corte Suprema a los efectos de conseguir los votos necesarios para reabrir causas a todo propósito. Por supuesto que la “oposición” oportunamente aplaudió este atropello al máximo tribunal, demostrando una vez más su funcionalidad ideológica y política para con el régimen vigente.
¿Y en qué consistió el fundamento de la novel Corte oficialista para iniciar las persecuciones retroactivas ? Pues el “argumento” pretendidamente jurídico con el que se disfrazó esta política manifiestamente sesgada nos dice que, en cuanto al modus operandi empleado para combatir al terrorismo (creado y puesto en marcha por el gobierno constitucional comandado por el Partido Justicialista en 1975) se cometieron “crímenes de lesa humanidad”, y los mismos, son “inamnistiables”, “inindultables” e imprescriptibles, por lo tanto había que anular los indultos, las leyes de Obediencia Debida y Punto Final (cuya constitucionalidad ya había sido declarada por la mismísima CSJN) y desatender también el paso del tiempo como atenuante.
¿Pero qué es en concreto el delito de “Lesa Humanidad”?
La Corte Penal Internacional, en el artículo 7 del Estatuto de Roma, aprobado el 17 de julio de 1998, define el concepto de esta manera:
“Se entenderá por ‘crímenes de lesa humanidad’ cualquiera de los actos siguientes cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil: a) Por ‘ataque a una población civil’ se entenderá una línea de conducta que implique la comisión múltiple de actos [...] contra una población civil, de conformidad con la política de un Estado o de una organización”.
Pues bien, ante la definición expuesta vale seguidamente efectuar las siguientes consideraciones, dado que con respecto al accionar del Estado en la guerra antisubversiva en los años ‘70 no hubo ningún “ataque sistemático a una población civil”, sino una respuesta exclusiva y excluyentemente dirigida a ejércitos irregulares conformados por combatientes armados y entrenados, lo cual constituye una acción de suyo entendible y legítima, independientemente de los errores o reproches que le caben a la reacción antiterrorista en el marco del conflicto armado acaecido.
En efecto, durante la guerra civil de los años 70´, de los 8.420 caídos por la reacción militar contra la guerrilla, contemplando tanto la democracia (1973-76) como el gobierno de facto (1976-83) contabilizamos un total de 7.560 “desaparecidos” y 860 abatidos en combate. Cabe agregar, que el porcentaje de error en el blanco se estima bajísimo[1], tanto es así que Montoneros habría tenido un promedio de 5.750 caídos, el ERP unos 1980  caídos y otras bandas menores como OCPO, FAP y FAl 700 caídos. Más allá de márgenes de errores que puedan existir en los guarismos que nosotros manejamos como fuente, lo cierto es que sumando estos datos totales la cifra final sería 8430 terroristas abatidos.
Podemos seguir discutiendo cifras, agregando datos y ajustando guarismos porque este es un tema abierto a debate, pero lo que sí queda claro, es que las bajas en mayoría abrumadora eran integrantes de la guerrilla, circunstancia fehacientemente reconocida por las principales voces guerrilleras y sus más emblemáticos referentes, tal el caso de Mario Firmenich, cabeza de Montoneros, quien ante el periodista español Jesús Quinteros declaró: “Habrá alguno que otro desaparecido que no tenía nada que ver pero la inmensa mayoría eran militantes y la inmensa mayoría eran montoneros. Yo sé cómo vivieron ellos. A mí me hubiera molestado muchísimo que mi muerte fuera utilizada en el sentido de que un pobrecito dirigente fue llevado a la muerte”[2].
De igual modo, el Dr. Ricardo Gil Lavedra (quien fuera uno de los magistrados alfonsinistas que integró el Tribunal que juzgó a la Junta Militar en 1985) reconoció: “Sinceramente creo que la mayoría de las víctimas de la represión ilegal eran militantes de la guerrilla”[3]. Aunque sextuplicando la cifra real de desaparecidos, Hebe de Bonafini confesó que estos eran todos guerrilleros y arengó: “La lucha sin claudicaciones es el legado maravilloso de nuestros 30.000 hijos combatientes”[4]. En consonancia con lo expuesto, el jerarca montonero Rodolfo Galimberti reconoció que aquella contienda “no fue un enfrentamiento entre jóvenes románticos y el Ejército. Fue una guerra civil, la más irracional de las guerras. Hubo excesos de los dos bandos y no podemos calificar por la cantidad o por la magnitud de los excesos”[5].
Como conclusión, desde el punto de vista del objetivo, a la guerrilla terrorista se la combatió con eficacia, aunque desde el punto de vista de las formas y procedimientos, se cometieron irregularidades múltiples pasibles de reproche. Pero dichos infortunios no constituyen en modo alguno “lesa humanidad”, pues insistimos: no hubo ningún “ataque generalizado” a población civil sino a población combatiente.
Pero aun suponiendo que en Argentina sí se hubiesen cometido delitos de “lesa humanidad” (los números y declaraciones emblemáticas parecieran confirmar lo contrario), de todos modos esos delitos no podrían juzgarse como tales, puesto que esa figura se incorpora a nuestra legislación recién en 1994 (con la adopción de tratados internacionales tras la firma del “Pacto de Olivos”); por ende, y tal como lo dispone el principio de irretroactividad de la ley (previsto en el artículo 18 de nuestra Constitución Nacional), sólo puede aplicarse dicha tipificación a hechos ocurridos con posterioridad a su entrada en vigencia.
Pero hay más irregularidades en el tema que nos ocupa. Pues en la tipificación que el derecho internacional hace del concepto “lesa humanidad” (transcripta ut supra), esta dice expresamente que la misma no se limita a los ataques cometidos por el Estado, sino también por organizaciones ajenas al Estado (tales como fueron Montoneros, F.A.R, E.R.P y otras). Vale decir, aunque la Corte Suprema kirchnerista se haga la distraída y prevaricando falle lo contrario, los 1.748 secuestros, las 5.052 bombas colocadas o los 1.501 asesinatos (cerca del 40% de los crímenes cometidos por la subversión fue cometido no contra uniformados sino contra civiles) llevados a cabo por el terrorismo en los años 70´ conforman lisa y llanamente un “un ataque generalizado o sistemático contra una población civil” (tal lo afirmado en el ya citado el Tratado de Roma).
Sin embargo, la justicia kirchnerista sostiene (contrariando el Derecho Internacional) que los delitos de terrorismo (ajenos al Estado) no constituyen delitos de “lesa humanidad”, y que sólo se incluyen en tal categoría los cometidos por agentes del Estado o dependientes de él (es por ello que los indultos o amnistías concedidos a los terroristas son considerados “válidos”).
A pesar de todas estas alteraciones graves que estamos analizando, se omite otro detalle nada menor: que la situación descripta por las Convenciones Internacionales de DD.HH. opera en tiempos de paz, pues en tiempo de guerra dicha legislación es suplantada por las Convenciones de Ginebra y La Haya sobre el derecho de guerra. A modo de ejemplo, conforme a las Leyes Internacionales los guerrilleros o “partisanos” que combaten a las fuerzas regulares, pueden ser fusilados en el momento de su aprehensión, sin juicio previo (porque al no uniformarse, ni llevar abiertamente sus armas y, por el contrario, mimetizarse con la población civil, la ponen en peligro).
¿Y quién determina que lo acontecido en nuestro país fue una guerra? Pues lo ha determinado la mismísima justicia argentina en la Sentencia de la Cámara Federal que por orden de Raúl Alfonsín en 1985 juzgó a la Junta Militar, la cual entre otras cosas determinó:
“En consideración a los múltiples antecedentes acopiados en este proceso y a las características que asumió el terrorismo en la República Argentina, cabe concluir que, dentro de los criterios de clasificación expuestos, el fenómeno se correspondió con el concepto de guerra revolucionaria…»; «algunos de los hechos de esa guerra interna habrían justificado la aplicación de la pena de muerte contemplada en el Código de Justicia Militar…»; «…no hay entonces delincuentes políticos, sino enemigos de guerra, pues ambas partes son bélicamente iguales»; «…como se desprende de lo hasta aquí expresado, debemos admitir que en nuestro país sí hubo una guerra interna, iniciada por las organizaciones terroristas contra las instituciones de su propio Estado”.
Poder de lo fáctico
Como vemos, no impera el poder del derecho, sino de lo fáctico. Es por eso que la calificación de “presos políticos” a los detenidos no es desacertada, dado que su detención no es obra del purismo jurídico sino de aviesas decisiones del aparato político, el cual sin tapujo alguno pisotea el andamiaje legal con la vergonzosa complicidad o pusilanimidad de muchos jueces, que evidentemente no merecen detentar tamaña investidura. Amonestación similar merece la dirigencia y parte de la prensa “opositora”, que se hace la distraída y por omisión convalida estos y otros atropellos a la historia reciente y al ordenamiento jurídico vigente.
A quienes padecen estas iniquidades, vaya toda nuestra solidaridad y deseamos que en el año venidero esta abusiva situación sea revertida y recompuesta a los cánones de justicia que por derecho natural correspondan.
(*) Twitter: @nickymarquez1
El último libro del autor se llama “Cuando el relato es una farsa, la respuesta a la mentira kirchnerista”, escrito en coautoría con Agustín Laje y prologado por Carlos Alberto Montaner. El libro está disponible en librerías Yenny, El Ateneo y Cúspide entre otras.
La Prensa Popular | Edición 257 | Martes 17 de Diciembre de 2013

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Más beneficios para ex terroristas

Editorial I

Un proyecto propicia una pensión vitalicia para quienes fueron detenidos a disposición del PEN entre 1974 y 1983, pese a que ya habían sido indemnizados.

Se encuentran próximas a ser sancionadas dos leyes que han sido objeto de una insólita e inexplicable negociación. Por una de ellas, se otorgará una merecida indemnización a los familiares de los soldados y policías muertos durante el ataque montonero al cuartel de Formosa producido el 5 de octubre de 1975, en pleno gobierno de Isabel Perón. Como una absurda contrapartida, por otra ley, se concederá un pago mensual de por vida a quienes fueron detenidos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional entre 1974 y 1983 o a sus herederos, pese a haber recibido ya una indemnización. Debe aclararse que gran parte de ellos fueron detenidos durante los gobiernos constitucionales previos a marzo de 1976 y que varios ocupan actualmente cargos de gobierno.
Dentro de los miles de personas a quienes ahora se propone beneficiar en su calidad de "ex presos políticos" se hallan muchos ex integrantes de organizaciones terroristas, que ya fueron antes indemnizados con una elevada suma fija como víctimas de la represión, por lo que ahora se les suma un nuevo beneficio. Estarán en condiciones de cobrar una pensión mensual igual a la remuneración asignada a la categoría D del escalafón para el personal civil de la administración pública nacional, que duplicaría la jubilación mínima.
Mientras tanto, los defensores del cuartel de Formosa, que cumplieron su deber con la Nación, no recibieron nunca hasta ahora similar tratamiento. Estas víctimas de las organizaciones guerrilleras, como otras miles, han sido ignoradas en consonancia con el relato oficial que reprueba la "teoría de los dos demonios". Sólo se demoniza a quienes reprimieron -sea o no con métodos legales, el accionar subversivo, mientras se exalta indebidamente a quienes iniciaron y llevaron a extremos la violencia, provocando la represión. Al mismo tiempo se ignora a las víctimas inocentes de la acción terrorista. Se impone la interpretación de que de un lado de la violencia hubo héroes y que del otro sólo hubo una intención anticipada y criminal de las fuerzas armadas de exterminar a quienes se resistían a supuestos designios deplorables de lucro y poder. Este relato ha sido y está siendo expuesto en el discurso oficial y forma parte de los contenidos educativos que se transmiten a las nuevas generaciones.
Buena parte de la clase política teme, por un prurito impuesto por lo políticamente correcto, rebatir el sesgo deformado de esa interpretación prevaleciente.
Las acciones de los Montoneros y del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) en los años setenta forman parte de la amnesia forzada de gran parte de una generación de políticos, intelectuales y periodistas que vivieron aquella época, que entonces repudiaban sus crímenes y ahora los ignoran. Se omite convenientemente decir que el terrorismo actuó sin distinción contra gobiernos militares y constitucionales, entre ellos los de Juan Domingo Perón e Isabel Perón. También se omite decir que fue Perón quien inició la represión ilegal.
Es así como ocurren situaciones tan inexplicables como la larga negociación y las concesiones que debieron hacerse para que se acepte una ley que indemnice a los deudos de quienes murieron o quedaron inválidos en la defensa del cuartel de Formosa durante un gobierno constitucional. Los atacantes, que fueron apresados por su acción criminal y que ya recibieron una injusta indemnización, ahora tendrán una pensión como ex "presos políticos".
Es hora de que sea revisada esta visión intencionalmente deformada de la historia y se haga justicia con la verdad, no con la venganza. Si han de ser juzgados los crímenes perpetrados en aquella guerra interna, deben serlo todos con la misma vara. Si hay imprescriptibilidad, la debiera haber para los crímenes de ambos lados. Una visión equilibrada de la historia contribuiría a un necesario acercamiento que nos ponga en el camino de la superación del trágico pasado y de la reconciliación..

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Charla en Mendoza


Ciudad de Mendoza, 20 de Noviembre de 2013.

El martes 19 de Noviembre, la Unión de Promociones (Organización que trabaja en apoyo de los Camaradas de las Fuerzas Armadas, de Seguridad, Policiales y Penitenciarias) presentó en una charla abierta a la sociedad mendocina, a las diferentes Organizaciones de familiares y amigos de quienes se encuentran hoy detenidos en las causas denominadas “de Lesa Humanidad”.
Lejos de reivindicaciones históricas o políticas de ningún tipo, el motivo de la reunión fue el de denunciar las violaciones a los Derechos Humanos y las Garantías Constitucionales, así como las gravísimas irregularidades y violaciones al Debido Proceso con los que llevan adelante los juicios. Juicios que no tienen por fin la búsqueda de la verdad, sino imponer sistemáticamente condenas, sin importar las responsabilidades individuales y objetivas caso por caso.
Nuestros jueces violan los tratados internacionales de Derechos Humanos cuando niegan las excarcelaciones y los arrestos domiciliarios a los mayores de 70 años o a los que están enfermos. El promedio de edad de los detenidos es de 72 años y los penales están preparados para un promedio de alrededor de 30 años. No cuentan con un Protocolo para adultos mayores, no pueden brindarle la atención medica suficiente y los detenidos SE MUEREN. Llevamos 222 muertos en manos de los jueces que debían velar por su salud. Situación que se agravó a partir de la resolución del Ministerio de Defensa, ampliada por la Secretaria de Derechos Humanos, con la que prohibieron la atención de los detenidos en los hospitales de su obra social.
Mendoza no es ajena a esta realidad y por ello decidimos congregarnos para difundir y denunciarlo, ya que en la Provincia hay 44 presos políticos, todos adultos mayores y con graves problemas de salud.
En este marco, el lunes 18, familiares de presos políticos fueron también recibidos por jueces de diferentes causas, y se les plantearon estas inquietudes.}
Lo que exigimos es, ni más ni menos, el respeto irrestricto de los Derechos Humanos y las Garantías Procesales, así como el respeto de la Legalidad, de la Constitución y los Tratados Internacionales.
Nosotros reclamamos LEGALIDAD. Confiamos en que ese principio, que tanto le ha costado a la historia, sea la base y la motivación que guíe a todos los jueces del País en éstas y en cualquier tipo de causas, que sirvan ellos de ejemplo como Magistrados.
Un especial agradecimiento, a la numerosa concurrencia que nos acompañó en este importante encuentro. 
Hablaron representantes de las siguientes Organizaciones:

Unión de Promociones
Organización gestada a partir de la preocupación derivada por la probable evolución jurídica de los juicios emergentes del periodo de la Guerra Revolucionaria, lo que obligó a una acción solidaria sobre el
Personal de las distintas  Fuerzas.
 La Union de Promociones fue creada con el fin de promover, fortalecer e incrementar los lazos de camaradería entre las distintas Promociones de las Fuerzas, a fin de satisfacer intereses comunes en bien de las Instituciones  y sus integrantes. 
AFyAPPA
Asociación Civil, sin fines de lucro, apartidista, que nuclea a familiares y amigos de miembros de las Fuerzas Armadas, de Seguridad, Policías y Personal Civil, que se encuentran injustamente detenidos y/o procesados acusados de supuestos delitos de Lesa Humanidad. Afirmamos que se encuentran INJUSTAMENTE DETENIDOS: Porque durante su proceso se han violado y se siguen violando principios y garantías claramente establecidas en la Constitución Nacional. 
 Hijos y Nietos de Presos Políticos
Lo que nos convoca es intentar, de todas las formas posibles que, si la sociedad decide violar la Constitución para hacer los juicios, éstos se realicen conforme al debido Proceso, y no según los dictados del poder político, para así lograr la libertad de nuestros padres y abuelos.
Luchar por el respeto irrestricto de los derechos humanos y garantías constitucionales de todos, pero en especial de nuestros padres y abuelos.
NOSOTROS, LOS JOVENES, DEBEMOS LUCHAR PORQUE ESTA HISTORIA TENGA UN FIN, Y PODER DE ESA FORMA CURAR LAS HERIDAS Y VIVIR EN PAZ.
Diálogo, Justicia y Futuro
Somos una organización en busca de la protección de los Derechos Humanos de todos los argentinos. Aunamos nuestras fuerzas y corazones en busca de “constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”
Con la misión de difundir objetivamente las violaciones a los derechos humanos en nuestro país, y no como un discurso unilateral y divisionista. Promover un espacio de diálogo donde todas las voces sean escuchadas. Velar por una justicia independiente e igualitaria que asegure una verdaderaRepública.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Lesa Humanidad: Denuncian que encadenan a las camas del hospital a los militares presos y enfermos

http://horaciopalma.blogspot.com.ar/2013/11/lesa-humanidad-denuncian-que-encadenan.html

miércoles, 6 de noviembre de 2013
LOS DERECHOS HUMANOS DEL GOBIERNO KIRCHNERISTA
Ni derechos.. ni humanos


La esposa de un militar preso en Mendoza, denunció hoy desde su cuenta de Facebook que a su esposo enfermo y preso político, lo encadenaron a la cama del hospital.

El militar enfermo está internado en el Hospital Central de Mendoza

Dice su esposa que "Sus niveles de creatinina y uremia en los análisis son 10 veces más altos que lo normal, lo que indica que tiene un problema renal profundo. Tiene una enfermedad congénita que es poliquistosis renal bilatera. En su historia clínica figuran todos los estudios con enfermedad renal crónica....
Nadie atiende sus reclamos, ni la justicia ni la junta médica.




Secuelas del encadenamiento
Publicado por en 18:45